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Migrantes venezolanos en Ecuador confían en volver si se restablecen seguridad y democracia en Venezuela
Aproximadamente siete de cada diez venezolanos que residen en Ecuador expresan su intención de regresar a su país en caso de que se concrete una transición política y se restablezcan condiciones mínimas de seguridad e institucionalidad.
Así lo reveló Manuel Rodríguez, coordinador del Comando Con Venezuela en Quito —una articulación paralela a la Plataforma Unitaria, integrada por organizaciones que respaldaron la candidatura de Edmundo González Urrutia en 2024— en una entrevista con un medio internacional, donde presentó los resultados de un censo realizado entre octubre y noviembre de 2025 en la capital y otras ciudades del país.
El levantamiento de datos, solicitado por el liderazgo opositor venezolano, combinó encuestas digitales y presenciales en sectores como Carapungo, La Carolina y El Recreo. Según las cifras, entre el 70 % y el 75 % de los consultados manifestaron su deseo de retornar, mientras que un 25 % a 30 % aseguró que no planea hacerlo de manera definitiva, pues ya ha consolidado su vida en Ecuador.
Migrantes con raíces en Ecuador
Rodríguez explicó que quienes no contemplan un retorno permanente son, en su mayoría, personas con familias mixtas, hijos nacidos en territorio ecuatoriano, emprendimientos consolidados o bienes adquiridos como viviendas y vehículos.
No obstante, incluso dentro de este grupo, muchos expresaron su intención de viajar temporalmente a Venezuela para reencontrarse con familiares y que sus hijos conozcan el país de origen.
Regreso inmediato y riesgos
Entre quienes sí desean volver, un subgrupo equivalente al 20 % del total manifestó su voluntad de hacerlo “de inmediato”. Sin embargo, el Comando Con Venezuela llamó a la prudencia, advirtiendo que un retorno masivo podría agravar el colapso de los servicios públicos, ya deteriorados en áreas como salud, alimentación y suministro básico. La directriz opositora es que el regreso se produzca de manera progresiva y ordenada, en función de la capacidad del país para recibir nuevamente a millones de ciudadanos.
Expectativas políticas y emocionales
Rodríguez enmarcó estas expectativas en un escenario político que, según su visión, abre una ventana de oportunidad para la transición. La diáspora mantiene la esperanza de que se consolide un cambio que restablezca la democracia, atraiga inversión extranjera y reactive la economía. En lo emocional, los migrantes experimentan una mezcla de euforia y cautela tras años de desgaste psicológico por el exilio prolongado.

Plan de retorno y corredores humanitarios
En paralelo, el Comando Con Venezuela trabaja en un plan de retorno que priorice a los migrantes más vulnerables. Se contempla la activación de corredores humanitarios desde Chile, pasando por Perú, Ecuador y Colombia, hasta llegar al estado Táchira en la frontera venezolana.
Este mecanismo permitiría el regreso incluso sin pasaporte o cédula vigente, aunque su implementación dependerá de la conformación de un nuevo gobierno en Venezuela y de la coordinación oficial con países de tránsito.
Mientras tanto, la expectativa de regresar sigue siendo central en la vida de miles de venezolanos en Ecuador, un país que se ha convertido en uno de los principales destinos de la diáspora regional. Para muchos, volver significa más que un cambio geográfico: es la posibilidad de reconstruir proyectos de vida interrumpidos por una crisis que, según Rodríguez, se arrastra desde finales de los años noventa y ha marcado a toda una generación.
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