Con tachos de basura o sin ellos es igual

  Quito

Con tachos de basura o sin ellos es igual

Unos sectores tienen tachos de basura y otros ni eso. Casi 18 toneladas de desecho común se recogen de las calles, en un día en la capital. 

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Mezclados. En El Recreo, al sur, la gente camina entre los desechos.Gustavo Guamán

Mientras en unos sitios del norte y sur de la ciudad es todo un desafío encontrar tachos de basura a la mano; en otros, como en el Centro Histórico de Quito, se los halla con facilidad, pero casi no cumplen su función, porque algunos fueron vandalizados y no tienen fondo, o simplemente ya están viejos y oxidados.

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Elizabeth López da fe de esto. Ella camina, al menos tres veces a la semana, por el casco colonial, cuando realiza compras, trámites municipales o simplemente sale para dar una vuelta. Hoy, después de masticar por casi dos horas un chicle siente la necesidad de desecharlo.

“Ahí está el problema. Que cuando se busca dónde botar la basura o no hay botes cercanos o están desfondados”.

López recorre casi dos cuadras para encontrar un tacho. Y al final no lo halla. Se da por vencida y decide envolver el dulce desgastado en un pedazo de papel, guardarlo en un bolsillo del saco que lleva puesto, para después botarlo en casa, asiente.

Como ella hay otros ciudadanos de a pie que se chocan con estas necesidades.

108 toneladasde basura recogen semanalmente los barrenderos de Emaseo. Estos desechos son los que deambulan en la calle

Emilio Echanique lo ha padecido por más de tres ocasiones después de tomar una cola o comer algo que tenía envoltura. Vive en La Bota, norte de la urbe, y cuenta que siempre que sale a la calle procura llevar papel higiénico y una bolsa plástica para almacenar los residuos que genera en el día.

Lo hace porque quiere “ser responsable con su ciudad”, y porque no suele encontrar con facilidad un depósito de desperdicios.

“Tachos de basura pequeños, como los que habían antes ya no se ven en las calles. Lo que sí hay son contenedores de basura, pero para poner un papel, chicle o una cáscara de frutas es bastante complicado. Solo para alzar la tapa es todo un trabajo, porque muchas están dañadas y tocaría ensuciarse las manos. Entonces opto por llevar conmigo la basura hasta llegar a la casa o a algún negocio donde pueda botarla”.

No existen tachos de basura en todas las calles. Y si hay uno está desfondado o con una base hecha con palos separados.

Elizabeth López, Moradora del centro norte de la ciudad

La empresa pública de Aseo (Emaseo) indicó que en una semana recogen 108 toneladas de basura de calle. Esto mediante la brigada especial de “soldados azules” que tiene a cargo la entidad, quienes barren cerca de 3,5 kilómetros y retiran al día al menos tres fundas de desperdicios, cada una de hasta 15 kilos, entre fundas, envolturas, chicles, papeles, botellas y otras suciedades orgánicas generadas por humanos y perros.

Es sábado, 10:00. Mercedes Castillo no para de limpiar la plaza de La Independencia, desde hace tres horas.

Yo camino largos tramos en diferentes barrios y nunca encuentro tachos pequeños. La basura abunda en las calles.

María Chasig, Recolectora de botellas, plásticos y cartones del centro 

Llegó con una escoba, pala y un par de fundas de basura similares a costales por su gran tamaño.

Empieza con la tarea desde la calle Venezuela y se enfoca en toda la zona que está frente a Carondelet. Le quedan todavía cuatro horas de jornada.

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“Aquí es bien turístico y no puede estar sucio. Pese a que hay varios tachos de basura, por donde se pase, la gente no coloca dentro, sino que arroja en la calle, deja en las bancas, en la hierba o en la fuente de agua. No sé cuál es la pereza de poner en el depósito”.

En un reporte emitido por Emaseo se conoció que el centro es una de las zonas más críticas por la cantidad de basura que se recoge en el día, seguido de Calderón, Comité del Pueblo, La Bota, Solanda, Guamaní, Chillogallo, La Ecuatoriana, y otros barrios más.

Pero la acumulación de desperdicios que se encuentra en las calles y avenidas de la capital se debe a un par de razones.

Desde la ciudadanía, Néstor Salazar, latacungueño y turista de Quito, dice que la falta de cultura es una de las principales razones por las que es difícil ver a las ciudades limpias.

“No depende de cuántas veces se barra, depende de que las personas entiendan que la calle no es basurero, y que si las autoridades no ven la presencia de estos recipientes como una intervención necesaria, pues empezar, cada uno, a guardar su propia basura en lugar de arrojarla desde la ventana de los carros”.

Pero la ausencia de una política pública relacionada con la disposición de residuos sólidos es la segunda salida que dieron las autoridades de la Empresa de Aseo, a través de un comunicado oficial.

“Las cestas no garantizan la buena disposición. Crean puntos críticos en la ciudad. Se necesita fomentar la reutilización de basura inorgánica, impulsar el reciclaje y generar conciencia ambiental”.

Francisco Corral, arquitecto y director de proyectos urbanos, coincide, y aclara que es urgente generar una normativa urbana para que los ciudadanos empiecen a tomar en serio la tarea de reciclaje y no solo como una práctica pasajera.

“La industria mundial de la basura es muy rentable. La gente debería separar la basura para que quienes la recolectan hagan subproductos interesantes del material orgánico, plásticos, chatarra y el hierro, que últimamente también se empezó a separar para darle uso”.

Quito produce en un día 2.200 toneladas de desperdicios. El 60 %, es decir, 1.320 toneladas son desechos orgánicos generados en los hogares.

El 40 % restante (880 toneladas) son plástico, cartón, vidrio, caucho y desechos considerados como peligrosos.

Según la Empresa de Gestión de Desechos (Emgirs), solo el 0,9 % se recicla.

Este Diario se contactó con la Empresa de Obras Públicas (Epmmop) para conocer si se tomarán medidas correctivas ante el mal estado de algunos tachos y ausencia de otros, pero hasta el cierre de la edición no se obtuvo respuesta.