
Pucará de Rumicucho: historia, terrazas ancestrales y paisajes únicos cerca de Quito
Un recorrido de una hora entre terrazas incas, paisajes andinos y un museo comunitario que conecta con lo ancestral
El Pucará de Rumicucho, ubicado en la parroquia San Antonio de Pichincha, a tan solo una hora al norte de Quito, es uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos del Ecuador. Esta fortaleza incaica, levantada estratégicamente en la cima de una colina, refleja la huella arquitectónica y militar que dejó el Imperio Inca en su expansión hacia el norte de los Andes.
Te invitamos a leer: Descubre el Observatorio Astronómico de Quito, un viaje al universo desde La Alameda
Su nombre proviene del quechua: rumi significa piedra y cucho quiere decir rincón. Es decir, “el rincón de piedra”, un título que cobra sentido al recorrer sus cinco terrazas construidas con muros de roca volcánica que aún se mantienen en pie después de más de cinco siglos.
La experiencia en el Pucará de Rumicucho es única: un recorrido de aproximadamente una hora que conecta al visitante con lo ancestral, lo mítico y lo legendario. El tour comienza en el museo comunitario, donde se exhiben piezas halladas en la zona, como vasijas, cerámica, huesos, herramientas de piedra, armamento incaico y objetos de los Quitu-Cara, quienes también participaron en la construcción de este complejo.
“Rumicucho es un proyecto comunitario. La gente del sector se ha unido para proteger y dar vida a este patrimonio. Es un viaje al pasado que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos”, explica Segundo Soria, presidente de la asociación de desarrollo turístico de Rumicucho.
El recorrido avanza por senderos rodeados de paredes pedregosas que llevan al visitante a las terrazas. Desde la parte más alta, las vistas del valle de Lulumbamba y de la Mitad del Mundo son espectaculares, sobre todo en las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando la luz del sol ecuatorial ilumina las montañas y crea un juego de sombras sobre los cañones y laderas.
Fortaleza estratégica de los incas
El Pucará de Rumicucho no fue un asentamiento habitacional, sino un punto militar y ceremonial. Su ubicación estratégica permitía a los incas controlar los caminos y vigilar el territorio. La colina mide aproximadamente 400 metros de largo, 100 de ancho y 20 de alto, lo que la convertía en un lugar ideal para instalar un fuerte.

Los incas utilizaron materiales locales en su construcción: piedra rojiza (pucaruni), ceniza volcánica, piedra pómez y chocoto, logrando una arquitectura sólida que aún hoy desafía al tiempo.
Además del recorrido histórico, los visitantes pueden disfrutar de una experiencia de bienestar en el “pogio de Pucará”, un ojo de agua natural donde es posible sumergir los pies y recibir una relajante terapia natural. Una conexión con la tierra que combina historia y espiritualidad.
Costos y cómo llegar
El recorrido tiene un costo simbólico de 2 dólares y se encuentra abierto todos los días, gracias al trabajo organizado de la comunidad.
En auto: basta con colocar “Pucará de Rumicucho” en Google Maps y seguir la ruta.
En bus: desde Quito, se puede tomar el Metrobús Mitad del Mundo en la estación de La Ofelia y pedir al conductor que lo deje en la parada del Pucará de Rumicucho.

Visitar el Pucará de Rumicucho es viajar al pasado y sentir la fuerza de un imperio que marcó la historia del continente. Sus terrazas, su museo y sus paisajes convierten este sitio en un destino imperdible cerca de Quito, ideal para quienes buscan turismo cultural, arqueológico y comunitario en un solo lugar.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!