Editorial | El 2026 ‘huele’ a la tecnología
El futuro tecnológico de Ecuador continuará en el limbo mientras no exista una ruta clara
El 2026 huele a tecnología. La imparable adopción de la inteligencia artificial marca una nueva era de modernidad que promete, este nuevo año, transformar economías y modelos de desarrollo en todo el planeta. Sin embargo, Ecuador da señales preocupantes de continuar rezagado, con la ausencia de una política pública coherente que enrumbe al país hacia esta tendencia ya inevitable.
Mientras las naciones del primer mundo debaten cómo abastecerse de energía con modernos sistemas que apalanquen y potencien la operatividad de la inteligencia artificial, Ecuador ha empezado este nuevo año con la incertidumbre de si tendremos o no nuevos apagones. Más grave aún, desconocemos el futuro y el alcance real de nuestra conectividad en los próximos años, al no haberse explicado en detalle los millonarios acuerdos a los que el país ha llegado con empresas telefónicas.
El futuro tecnológico de Ecuador continuará en el limbo mientras no exista una ruta clara. Es lamentable que aún no se comprenda que la productividad y el desarrollo eficiente y próspero de una nación dependen fundamentalmente de cómo logre adoptar y adaptar las nuevas tecnologías a su realidad. No se trata de un lujo ni de una moda pasajera, es entender que la inacción amplía la brecha que nos separa del desarrollo y la competitividad.