
Carnaval de Amaguaña 2026: comparsas y música encendieron el Valle de Los Chillos
Así se vivió el Carnaval de Amaguaña 2026: espuma, baile y tradición en Quito
El Carnaval de Amaguaña 2026 llenó de música, espuma y comparsas las calles de esta parroquia rural del suroriente de Quito, la mañana de este domingo 15 de febrero. Cientos de familias se congregaron para disfrutar del tradicional Corso de Flores y Colores, un desfile que cada año convierte a Amaguaña en el epicentro de la fiesta carnavalera del valle de Los Chillos.
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Corso de Flores y Colores: carrozas, comparsas y música en vivo
Baile, espuma y creatividad marcaron el recorrido del desfile, que avanzó por las principales calles de la parroquia entre aplausos y risas. Carrozas adornadas con flores y motivos tradicionales, comparsas estudiantiles, bastoneras y bandas de paz ofrecieron un espectáculo lleno de ritmo y color.
Mientras las comparsas invitaban al público a bailar, niños, jóvenes y adultos jugaban carnaval con espuma, agua y anilina, pintando los rostros de vivos colores y creando un ambiente de integración y alegría. Familias enteras llegaron preparadas con chompas impermeables y latas de espuma para sumarse a la celebración.
El Carnaval de Amaguaña es reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador y forma parte de la política cultural del Distrito Metropolitano de Quito. Esta distinción resalta su valor histórico y cultural, reflejo de la identidad, creatividad y memoria colectiva de sus habitantes.
Celebrado desde 1959, este 2026 la festividad cumple 67 años de tradición viva, consolidándose como una de las celebraciones más emblemáticas de la zona rural de Quito.
Participación educativa y unión comunitaria
Uno de los momentos destacados del desfile fue la participación de instituciones educativas del sector y del Valle de Los Chillos. René Paucar, rector de la Unidad Educativa Santa María de Nazaret, expresó su emoción por participar por primera vez en el corso.
“El carnaval es un momento de alegría, es parte de nuestras tradiciones y del proceso educativo”, señaló.
Además, destacó que durante un mes estudiantes, bastoneras y banda de paz se prepararon para el desfile, fortaleciendo la unión entre establecimientos educativos de Quito y sus parroquias rurales.

Impulso económico y gastronómico
Más allá de lo cultural, el carnaval dinamiza la economía local. Restaurantes, emprendimientos y vendedores informales aprovecharon el feriado para ofrecer productos tradicionales y artículos de temporada como espuma de carnaval.
En la entrada de la parroquia se instalaron puestos con comida típica como hornado, fritada, aguado de pollo y tortillas, que deleitaron a visitantes y residentes.
Familias como la de Juanita Cáceres llegaron desde el norte de Quito para disfrutar del desfile. “Cada año venimos preparados para jugar carnaval. Es un evento que debería promocionarse más, porque mueve la economía y se disfruta en familia”, comentó.

Cierre con tradición religiosa
Las celebraciones continuarán el martes 17 de febrero desde las 10h00 con la tradicional Misa del Niñito Carnavalero, un acto religioso que honra a esta figura simbólica y cierra las festividades con un mensaje de espiritualidad y comunidad.