Asamblea del Libro cuestiona el cobro de entrada a la FIL Quito y defiende el acceso libre
Este 2026, la organización de la Feria cambió y pasó a manos de la Cámara del Libro. Se estableció un costo de entrada, al contrario de años anteriores

Este 2026, la Feria del Libro de Quito está a cargo de la Cámara del Libro, ya no del Municipio.
Lo que debes saber
- El Municipio de Quito suspendió la Feria Internacional del Libro de Quito 2026 (FILQ) debido a las recientes reformas al Cootad, que prioriza el gasto de inversión
- Tras la decisión, la Cámara del Libro asumió la organización, con el apoyo del Viceministerio de Cultura. También se impuso un valor a la entrada
El cobro de entrada a la Feria Internacional del Libro de Quito 2026 (FILQ), que se realizará del 30 de septiembre al 4 de octubre en el Centro de Exposiciones Quito, genera cuestionamientos por parte de las librerías independientes.
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La feria, que este año será gestionada por la Cámara Ecuatoriana del Libro, con el respaldo del Viceministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, ya no estará bajo la administración directa del Municipio de Quito.
Fabián Luzuriaga, presidente de la Cámara Ecuatoriana del Libro, justificó el cobro señalando que “la gratuidad limita el crecimiento de la feria” y citó como referencia otros eventos similares en la región que aplican un costo de ingreso. Además, los stands comerciales que superen los nueve metros cuadrados tendrán un valor adicional.
Alerta por privatización de la FILQ
Sin embargo, la medida ha sido criticada por la Asamblea del Libro, que agrupa a 124 librerías de todo el país. En un comunicado se advierte sobre los riesgos de transformar la feria en un evento exclusivo para quienes puedan pagar.
“El acceso al libro es un derecho, no un privilegio”, señalaron en sus redes sociales, añadiendo que la restricción de público podría afectar las ventas y la sostenibilidad de librerías, editoriales y autores.
Pamela Ríos, presidenta de la Asamblea, cuestionó además la falta de socialización de decisiones importantes, como la fecha del evento (un mes antes de las elecciones), el cobro de entrada y la elección de un lugar menos accesible de la ciudad.
La Asamblea defiende una feria pública, abierta y accesible, que fomente la diversidad de actores del ecosistema del libro. “No a la privatización. Sí al acceso libre y a la biodiversidad cultural”, se lee en el comunicado.
El acceso al libro es un derecho. Cobrar entrada y alejar la feria del centro urbano limita la participación
Ríos agrega que, después de cinco años de trabajo constante con la Secretaría de Cultura del Municipio, durante los cuales se organizaron mesas técnicas que fomentaron una participación más equitativa, “ahora se está empezando de cero en la conceptualización de la feria, a pesar de todo ese esfuerzo sostenido”.