
Convenios sociales en Los Ríos, en disputa política
Terminación de acuerdos entre el Ministerio de Desarrollo y la Prefectura generó preocupación de beneficiarios
A Digna Buenaire la noticia la tomó por sorpresa, pero ella no pensó en cifras ni en disputas políticas; el único que se le vino a la mente fue su hijo. Tiene 21 años, con una discapacidad permanente por la que hace seis años recibe terapias, acompañamiento y apoyo integral gracias a los convenios sociales entre el Ministerio de Desarrollo Humano y la Prefectura de Los Ríos. Cuando escuchó que esos acuerdos habrían sido cancelados, la preocupación fue que todo el avance construido con esfuerzo y constancia, se terminara de un momento a otro.
Como Digna, cientos de familias en la provincia de Los Ríos sintieron preocupación tras hacerse pública las posturas entre la ministra de Desarrollo Humano, Zaida Rovira y el prefecto Johnny Terán, tras la terminación de los convenios sociales que sostenían programas dirigidos a personas con discapacidad, adultos mayores y niños menores de tres años. En medio del cruce de declaraciones, los beneficiarios quedaron a la espera de respuestas sobre la continuidad de servicios que, para muchos, representan una red de apoyo.
El conflicto se hizo público luego de que el prefecto Terán denunciara que el Gobierno habría suspendido todos los convenios sociales con la Prefectura de Los Ríos, dejando a más de 3.700 personas “en el aire” por motivos que calificó como “odio”, pero no por la Ministra, sino por otras autoridades locales. La ministra Rovira respondió negando esta acusación y aseguró que se habían paralizado de forma arbitraria los servicios, pese a que los convenios establecen que deben contar con un “colchón financiero” para sostener las atenciones durante los primeros días del año.
Tras esa paralización, el Ministerio decidió no renovar los acuerdos. Rovira defendió la medida, cuestionó las cifras manejadas por la Prefectura y sugirió posibles desvíos de recursos con fines proselitistas. “¿Por qué la desesperación?”, preguntó, al señalar que la Prefectura dejaría de recibir alrededor de dos millones de dólares.
Sin embargo, lo que más llamó la atención del prefecto Terán fue el contenido del propio documento de terminación de los convenios. En él, el Ministerio agradece expresamente a la Prefectura por el trabajo realizado durante años, destacando que los proyectos permitieron llegar a los sectores más necesitados y fortalecer las acciones orientadas a la inclusión social con una calificación excelente en las evaluaciones realizadas. Pese a ese reconocimiento institucional, posteriormente la ministra puso en duda la correcta utilización de los fondos y la cantidad real de beneficiarios, hablando de más de 5.000 personas y de 24 convenios, cifras que la Prefectura rechaza, aclarando que son 3.718 usuarios y 18 convenios vigentes.
En respuesta, la Prefectura de Los Ríos anunció que asumirá con recursos propios la continuidad total de los programas sociales durante 2025, garantizando la atención a más usuarios y anunciando incluso su ampliación. Según la institución, entre enero y diciembre de 2025 el Ministerio desembolsó 1.208.398,19 dólares, quedando aún un valor pendiente por transferir de 22.547,78. “Sin importar eso nosotros seguimos atendiendo y ahora lo haremos mejor ya que no habrá limitaciones. Las cifras son públicas y las calificaciones que obtuvimos todos estos años dan muestra de aquello”, manifestó Terán.
Visita a uno de los centros de atención
Para constatar la situación, EXPRESO visitó uno de los centros de atención para adultos mayores ubicado en la parroquia El Salto, en la ciudadela Rosa de Agosto. Allí, cerca de 70 adultos mayores continúan recibiendo atención integral, con normalidad y sin interrupciones. Actividades físicas, ejercicios de memoria, espacios recreativos y brigadas médicas forman parte de la rutina diaria.
Darío Intriago, coordinador de proyectos sociales de la Prefectura, explicó que estos espacios no solo buscan cuidar la salud física, sino también brindar compañía, recreación y bienestar emocional. “Aquí ellos hacen amigos, se sienten útiles, activos y acompañados”, señaló.
Yolanda de Lourdes, de 66 años, es una de las beneficiarias. Llegó al centro por recomendación de una amiga y hoy no se imagina su rutina sin estas actividades. Participa en talleres lúdicos, salidas culturales, visitas a museos y excursiones a la playa, además de recibir atención médica preventiva. Aunque lamentó la controversia entre autoridades, agradeció que el proyecto continúe. “Para nosotros esto es vida. Ojalá nunca se termine”, dijo.
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