Columnas

Corrupción pandémica

EN LA PICOTA. Los diversos gobiernos autodenominados socialistas, al ejercer el poder, desenmascararon su farsa. Analicemos los últimos 18 años.

Los diversos gobiernos autodenominados socialistas, esos que hablan de la redistribución de la riqueza, de la igualdad, de la lucha contra la corrupción, al ejercer el poder, desenmascararon su farsa. Analicemos los últimos 18 años.

En la presidencia de Lucio Gutiérrez, su gobierno fue declarado de corte nacionalista, socialista, consiguiendo el apoyo de la Conaie y de los sectores de izquierda, tales como el MPD, Partido Socialista y demás agrupaciones de aquella línea; participando en dicho gobierno los señores: Fósil Collaguazo, Virgilio Hernández, Yuco Guamangate; las señoras: Betty Tola, Doris Solís, entre otros. Personajes que transmutaron a verde flex en el gobierno de Correa y con poder en la primera parte del morenismo.

En abril del 2005, gobierno de Gutiérrez, le meten la mano a la justicia con la renovación de la Corte de Justicia, dando paso a la tristemente célebre “Pichi Corte”.

El 7 de mayo del 2011, mediante consulta popular, Correa le mete la mano al sistema judicial, convirtiéndolo en esclavo de sus caprichos y delirios, utilizando como herramienta de presión contra los jueces insurrectos la figura del error inexcusable, utilizada para deshacerse de los mismos.

La corrupción tampoco les fue ajena. Al igual que con la primera campaña de Correa, parte del financiamiento fue realizado por las FARC, y de ahí el Ecuador convertido en narcorepública. En el gobierno de Gutiérrez se denunció financiamiento del implicado en narcotráfico C. Fernández. 

Casos como Pacifictel, Diesel y Asfalto, con cupos a municipios a cambio de favores políticos etc. En el de Correa, Odebrecht, Panama Papers, Sobreprecios, Arroz Verde etc. En el de Moreno, Arroz Moreno, Sobreprecios etc.

La escalada de la corrupción en los gobiernos socialistas de Gutiérrez, Correa y Moreno ha alcanzado niveles que desbordan lo imaginable, causando repudio general y hartazgo de la política y contra los políticos, lo cual abre el espacio para un nuevo error como el cometido al elegir a Correa.

Lo que queda claro es que, al parecer, el socialismo en el poder transmuta en corrupción pandémica.