Diversas posiciones de los Estados frente al coronavirus

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Diversas posiciones de los Estados frente al coronavirus

Además, se dispuso un cierre de fronteras total, y de todos los espacios donde se reunieran más de 100 personas.

COVID-19. Nueva Zelanda elimina gradualmente las restricciones.
COVID-19. Nueva Zelanda elimina gradualmente las restricciones.CORTESÌA

Mientras Estados Unidos y China luchan por ver quién se impone económicamente en el nuevo orden mundial, pues sin duda se realizará un cambio sustancial en nuestra humanidad, hay una gran cantidad de países que investigan para encontrar el método más adecuado para salvar a su población de la pandemia.

Comencemos con Nueva Zelanda. La primera ministra Jacinda Ardern canta victoria en una importante batalla contra el conoravirus: “No hay transmisión comunitaria generalizada no detectada”, dijo, y también anunció que el país se dispone a empezar a dejar atrás uno de los confinamientos más estrictos del mundo.

Nueva Zelanda tenía en vigor lo que llamó estrategia de “eliminación” de la curva de contagios, una estricta y agresiva alternativa a la “mitigación” que se practica en otras naciones. Ahora algunas actividades económicas podrán volver a ponerse en marcha. El primer caso fue confirmado el 28 de febrero, pero la enfermedad no avanzó mucho. Aun así la primera ministra ordenó que todo viajero que llegara a su país se pusiera en cuarentena 14 días, pese a que uno de sus mayores ingresos es el turismo. Además, se dispuso un cierre de fronteras total, y de todos los espacios donde se reunieran más de 100 personas, a más de la petición de quedarse en casa para ancianos y personas inmunodeprimidas.

Nueva Zelanda ha establecido estrictos controles de seguridad para vigilar a las personas que salen de sus casas, y dispuso la cuarentena obligatoria para sus habitantes por cuatro semanas. Nadie podía dejar su casa, a excepción de uno de sus habitantes solo para comprar víveres, medicinas o acudir al médico. También se cancelaron las actividades no esenciales, lo que implicaba el cierre de escuelas, comercios (exceptuando los de víveres y las farmacias) y servicios.

En la Unión Europea. Mientras, en Italia, las medidas tomadas por el primer ministro Comte para Lombardía están dando resultados, ya que ha disminuido en forma casi asombrosa la cantidad de infectados y ya casi no hay muertos. En Alemania, disciplinadamente, empiezan a permitir el trabajo en fábricas y negocios, aunque muchas empresas prefieren que se trabaje desde la casa. Eso sí, han prohibido la fiesta nacional del Octoberfest para evitar aglomeraciones.

España, que fue el reino de la Unión Europea más afectado después de Italia, ya está empezando a abrir sus puertas luego de una cuarentena obligatoria, y ha bajado mucho las estadísticas de infectados y muertos.

Norteamérica. En Estados Unidos, los efectos de la pandemia superan lo sucedido en China. Siguen culpando sus científicos al país asiático y hasta aseguran que el virus fue creado en un laboratorio. Nueva York es el estado y ciudad con mayor número de fallecidos e infectados, sin embargo la población se resiste a cumplir la cuarentena. Como varios estados se han negado a disponer el enclaustramiento, existe la polémica jurídica de si el gobierno nacional puede imponerla o cada estado puede actuar independientemente. Persiste la disposición del cierre de fronteras y la suspensión de la mayoría de los vuelos aéreos, lo que puede ocasionar la quiebra de varias aerolíneas.

Económicamente, las bolsas de valores han tenido cuantiosas pérdidas y, como conocemos, los precios del petróleo han bajado al mínimo, ya que el consumo de gasolina decreció significativamente.

En Canadá, donde el primer ministro fue uno de los afectados por el coronavirus, también se ha impuesto una cuarentena bien ordenada; ya que se puede trabajar también desde las casas, las empresas usan métodos modernos en materia de computación.

Además de que las víctimas humanas de la mayoría de los países son un duro golpe para la humanidad, el aspecto económico tendrá que ser repensado. Los Estados tendrán que disminuir los gastos en armamento y fortalecer los servicios de salud. En gran parte, los efectos del desempleo y el cierre de industrias serán una de las consecuencias mayores de la pandemia.

China, para mitigar las acusaciones de que es víctima, está aumentando su ayuda a las naciones más afectadas. Cientos de médicos y especialistas están diseminados para cooperar con las experiencias adquiridas en los Estados que lo permiten.

La Iglesia católica, dirigida por el papa Francisco haciendo de cabeza, ha convocado a las iglesias cristianas y a los musulmanes para que tomen medidas para disminuir el efecto que sufren los más pobres y los desempleados.

Los gobernantes y políticos tendrán que pensar qué medidas deben tomar contra el desempleo y el aumento de la pobreza, sobre cualquier otro problema.