Columnas

¡Bullshit, pandemia!

CAÑÓN DE FUTURO. No basta con fustigar y denunciar. Hay que poner las base de una nueva república.

No quiero parecer prepotente y por eso titulo en inglés. Con los años me voy cansando de lo que en el Cono Sur llaman boludeces y me dan ganas de proclamarlas tales a las que cotidianamente emiten nuestros dirigentes políticos. Los cubanos tienen otra expresión que en lenguaje erudito se designa como coprolalia que, ‘sensu estrictus’ es la tendencia incontrolable de hablar obscenidades pero que modernamente asume su traducción etimológica: hablar mierda.

Así, parece que en todas partes ocurren y por ello los calificativos respecto a las pendejadas cotidianas abundan, tal cual la expresión gilipolleces o entre nosotros ‘huevadas’.

Con eso por delante, creo que queda claro el concepto. Ahora conviene ilustrarlo con algunos casos dramáticos. Las excusas de los legisladores con carné de discapacidad, por ejemplo. Un grano en la nariz los hizo sujetos de la posibilidad de declararse como discapacitados, obtener la respectiva condición oficializada por el Ministerio de Salud Pública y entonces: carro nuevo a la vista con los respectivos descuentos, pobrecitos, orientados a proteger su afectada prominencia nasal. 

No basta con fustigar y denunciar. Hay que poner las base de una nueva república

“Si yo tengo el beneficio, por qué no lo voy a usar”. Quién le cree ahora a ese padre de la patria. Su autoridad moral para criticar el actual estado de cosas o cualquier otro se le fue como una inspiración profunda que no puede sostenerse mucho tiempo. Exhale nomás asambleísta. Cuidado se discapacita otra vez. Si quiere siga la senda de Daniel Mendoza. Todos los “discapacitados” éticos deberían tomar ese camino. 

Conste que el afectado en la nariz, otros dicen que era en el oído, fue de los que parecían buenos legisladores pero, vea usted, ahora quedan bastantes menos en mi lista de rescatables de la Asamblea Legislativa. A Mae Montaño, qué bien, la veo entusiasmada trabajando por una ley de extinción de dominio para intentar el vómito prieto, pero no es fácil que tenga éxito: lagarto que traga no vomita.

En fin, empieza la fiesta electoral y las chorradas van a aumentar. No es mala idea ponerse unos discretos tapones en los oídos y aprovechar para obtener el carné.