Columnas

Darnos las pascuas

Este domingo de Pascua debemos conmemorarlo dignamente, regalándonos la decisión de mantener nuestras libertades sin riesgo.

Propicia resulta la cristiana celebración de hoy, para darnos las pascuas. Estas pueden ser gloriosas, inolvidables, si así lo decidimos. Superando -aunque sin perderlas- nuestras propias visiones ideológicas frente al mal mayor que acecha a la República, decidamos hacer un esfuerzo conjunto para impedir que la nación caiga otra vez en manos de cultivadores de visiones totalitarias que afectarían el goce de nuestras libertades, y que son, además, “un grupo de enloquecidos por el poder”, y también por el dinero del Estado.

Aunque las nuevas generaciones no tienen claro lo ocurrido durante “la década infame”, bien valdría que en el seno familiar conversen con sus progenitores y estos les narren las graves circunstancias por las que atravesó la República, y lo duro que fue superarlas.

Es importante que el diálogo propuesto se dé en el ámbito hogareño, porque es allí donde mejor se puede orientar la visión de las nuevas generaciones en relación a cómo votar en función del interés nacional.

Sin duda, resultará atractivo para los jóvenes sufragar a favor de otro joven. El que está de candidato tiene malos antecedentes y lo apoya un nefasto grupo de conocidos corruptos, ambiciosos de poder y vinculados con redes delincuenciales que quieren tomarse el continente, recuperando al Ecuador para sus siniestros fines. En todo caso, insisto por mi cuenta, en que es inaceptable, cuando se van a cumplir, el próximo año, dos siglos de la victoria del Pichincha que consagró nuestra Independencia, entregarle la República a quienes sin duda tendrían que encadenar nuestras libertades para contener los reclamos que producirían sus trafasías.

Siempre estamos dispuestos a seguir luchando, pero un periodo de gobierno democrático donde al menos estén garantizados los derechos de la oposición, le haría muy bien a la República.

Obviamente, no todo depende de los jóvenes. Los adultos mayores dieron ejemplo en la primera vuelta saliendo masivamente a votar. Esperemos que ahora, cuando la COVID-19 vuelve a amenazarnos, ya estén vacunados, y puedan sufragar con menos riesgo.