Editorial | Proscribir y proscribir

Imponer la ley con la vara del resentimiento y el odio solo trae más resentimiento y más odio. Se convierte en un bucle

Hay que verlo más allá del nombre y de lo que hicieron cuando estaban en el poder. La principal oposición política del país ha sido suspendida por nueve meses por decisión de un juez electoral, sin ser escuchada en audiencia o pedirle el más mínimo descargo. Esto deja a la lista que los representa, de momento, fuera de la contienda electoral del 2027.

Sin duda es algo que ellos mismos hubieran hecho en contra de su principal rival electoral cuando tuvieron el poder político en la mano. Eso, de ninguna manera, justifica la imposición de una sanción, por más que se la quiera disfrazar de una medida preventiva, sin un proceso legal justo. Están viviendo en carne propia el peso del poder que ellos ejercieron contra sus adversarios en su momento, es verdad, pero a costa de sacrificar la independencia de la justicia electoral que se ha convertido en el brazo ejecutor de las proscripción de los rivales electorales del movimiento político gobernante.

Imponer la ley con la vara del resentimientos y el odio solo trae más resentimiento y más odio. Se convierte en un bucle, hasta que alguien sin esos malos sentimientos llegue al poder y deje de usar a la justicia para sus antojos. ¿Pasará en algún momento? Cuando eso pase, no lo veamos como un bicho raro.