Diana Acosta-Feldman | Oficial de cumplimiento
Debe ser una posición respetada y preparada para actuar como barrera frente al lavado de activos
El lavado de activos lo comete la persona que de manera directa o indirecta, entre otras cosas, adquiere, transfiere, posee, asesora, gestiona, participa, financia, oculta, administra, mantiene, resguarda o se beneficia de cualquier forma de activo de origen ilícito. Así como quien realice operaciones o transferencias con el objeto de dar apariencia de licitud a actividades de lavado de activos.
La ley, además, establece la obligación de reportar a la entidad competente estas transacciones sospechosas, y esa responsabilidad recae sobre el oficial de cumplimiento.
Esta figura clave, que de ninguna manera debe ser ignorada, debe estar presente en varias instituciones, como bancos, notarías, inmobiliarias, cooperativas, etc., y, de conformidad con lo dispuesto en la Ley para la prevención del Lavado de Activos, sus funciones son: identificar operaciones inusuales y reportarlas.
¿Qué pasa si el oficial de cumplimiento no reporta? El Código Orgánico Integral Penal tipifica ese delito como omisión de reporte, con pena privativa de la libertad.
La función de este oficial no es sencilla, pues debe advertir a tiempo y hacia arriba, incomodar a los directorios, detener operaciones y, por supuesto, cuestionar a esos sujetos que, sin la debida justificación, realizan transacciones significativas.
Los recientes sicariatos han revelado operaciones de lavado de activos, lo que nos lleva a la conclusión de que es necesario reforzar la prevención de este delito. Hay fallas en la cadena de detección y esto abarca a constructoras, notarios e instituciones financieras.
El oficial de cumplimiento no puede ser una figura ornamental; debe ser una posición respetada y preparada para actuar como barrera frente al lavado de activos. Es hora de traer al debate público a los oficiales de cumplimiento. Mientras no exista una sanción ejemplar para estos, no habrá conciencia de la importancia de fortalecer esa posición.
El lavado de activos requiere que se levanten la mayor cantidad posible de barreras para evitarlo, y los oficiales de cumplimiento son uno de los pilares para lograrlo.