La violencia sexual contra los infantes es un crimen contra su integridad
Este tipo de abusador es crónico, y por lo tanto, es poco probable que pueda modificar su conducta desviada
El psicoanalista y psiquiatra Hernán de Arriba enfatizó que “la pedofilia (abuso sexual a menores de edad, por parte de un adulto) no es una orientación sexual. Se trata de una práctica que configura un delito que se ejerce en una relación desigual de poder. Y que implica un sometimiento”.
“La violencia sexual contra las infancias es un crimen contra la integridad, que no está vinculado a la orientación sexual ni a la identidad de género del agresor sexual”, coincidió la psicóloga y activista Sonia Almada.
Además, consideró que “se trata de un crimen que se elige llevar adelante o no, a conciencia del daño que provoca”. “El deseo del pedófilo por el cuerpo infantil está vinculado a la utilización como objeto del mismo, al sufrimiento que produce, a la amenaza y a la prohibición”, argumentó.
El pedófilo se acerca al niño de forma seductora, prodigándole atenciones. Manipulan a su víctima, dándole regalos, prometiéndole cosas. No aceptan su responsabilidad. Ocultan de manera astuta su perversión. Tienen mucha facilidad para entender y manejar a sus víctimas; detectan fácilmente las necesidades de estas.
Este tipo de abusador es crónico, y por lo tanto, es poco probable que pueda modificar su conducta desviada.
Mario Monteverde Rodríguez