Gentrificación urbana, insoslayable panorama
Gentrificación sin arrogancias, pero tugurización apalancada por demagogia y populismos, tampoco.
El fenómeno de la gentrificación o bien elitización, aristocratización o aburguesamiento de los bastiones urbanos se torna una inquietante y mediata realidad, catalizada con el dramático empobrecimiento de las clases medias, que tienen que salir de zonas en cierta forma deprimidas que serán tomadas por estrategias de gran envergadura que las regenerarán y atrayendo a estratos pudientes, locales o extranjeros, muchas veces temporales, que podrán pagar los nuevos costos.
La vivencia urbana pierde su sentido humanista y se torna en libreto especulativo y económico que rebasa fronteras; entra en juego Airbnb, México ya perfila enormes convenios; entran en juego los operadores y trabajadores en línea que laboran desde cualquier lugar del planeta en asentamientos temporales e impersonales.
Va entrando en agenda la ineludible regeneración urbana en los núcleos emblemáticos de las urbes, que deben considerar también el concepto de comunidad, abordando el aspecto urbanístico y el flanco humano y social en un andamiaje integrativo y equilibrado.
En Quito ha sido digno de estudio el proceso de gentrificación en La Floresta, que ha contemplado la inclusión de antiguos residentes con atractivos y pequeños emprendimientos, teatro, restaurantes, aire bohemio, sin involucrar manipulada desposesión y expulsión (una gentrificación no necesariamente tiene que involucrar pérdida de identidad y calidez).
Ciertas acogedoras ciudades gauchas han privilegiado y protegido la existencia de negocios pequeños sobre grandes complejos y cadenas, pues allí está la clave de una sana convivencia, despojada de arrogancias del gran poder económico, en contubernio con el hipócrita discurso social de ciertos aburguesados líderes, entroncados con la despiadada especulación, la segregación y la asimetría social. Gentrificación sin arrogancias, pero tugurización apalancada por demagogia y populismos, tampoco.
Augusto Osorio M.