Fiebre: creatividad a altos grados

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Fiebre: creatividad a altos grados

No hay bajas temperaturas que se resistan a la caliente seducción del neo-pop de la artista quiteña. 'Petróleo' es su álbum debut

Fiebre
Fiebre es el proyecto musical de Fernanda Bertero.Cortesía Buenaventura Management

Arte y ciencia. Comunicación y curiosidad. Colores estridentes y un poquito de misterio. Son los ingredientes que hacen la fórmula artística y sonora de Petróleo. Este trabajo musical con el que debuta la quiteña Fiebre, llega como una bomba de frescura al panorama pop ecuatoriano. Aunque en su ciudad natal la temperatura media va entre los 10 y 6 grados, su calor se siente como en una cómoda habitación, donde al poner el disco completo, el ambiente va subiendo gradualmente. Lo que hace sentir que los 27 minutos y 22 segundos que dura son muy pocos para la experiencia.

Fernanda Bertero (28) es la mujer que tiene el termómetro en este proyecto. Ella controla este calor artístico en su proyecto musical más importante. “Fiebre es lo que quiero que funcione y a lo que le estoy apostando todo”, explica vía Zoom a EXPRESIONES.

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Desde su casa en la capital, nos remontamos hasta su infancia. Era la mejor forma para conocer de dónde nace la inquietud artística de Fernanda, que además de cantante, es artista visual, directora de arte y diseñadora de ropa. Tres ramas con las que ha podido materializar su estilo. Hace cuatro años fue parte de Jazz de Altura. Pero eran solo sus inicios. “Yo no hice la universidad en Música, por eso siento que aprendí mucho ahí. Mi línea artística eran las plásticas. En mi infancia fui muy hiperactiva. Cantaba todo el tiempo, rayaba las paredes, jugaba fútbol. Amaba los insectos. Era curiosidad al máximo. Y en la secundaria cambié un poco. Tomé como un reto ser muy juiciosa porque ya quería sacarme una beca y estudiar en el extranjero. El arte ahora lo experimentaba de forma más seria yendo a clases de pintura, baile, también en el club de música”.

Y cumplió su cometido. Se fue a estudiar a Italia por un familiar que ya radicaba allá. Pero fue la ciencia la que la retuvo un rato. Allí, perfeccionó sus métodos de aprendizaje. Estudió un año de Biotecnología, carrera que dejó porque no encontraba una real inspiración. “Me di cuenta de que podía hacerlo, pero lo de los laboratorios no era lo mío… no me veía ahí. Entonces, un día fui a conocer la escuela de Bellas Artes de Boloña, que es la más antigua del mundo. Fue algo muy emotivo verme ahí y me cambié de carrera”. También aprendió a tocar sintetizadores por YouTube y declinó de aprender a tocar guitarra por su dislexia. Como toda científica, Fiebre es de prueba y error.

Las artes visuales la enamoraron por su flexibilidad creativa. “Siempre quise hacer ropa, dirección creativa, videoclips. El mundo es hipervisual y es un lenguaje que cada vez se vuelve más complejo”.

Entre su licenciatura en Boloña y su máster en Barcelona, que fueron casi siete años, aprendió canto con su roommate que era vocalista en una banda tributo de Led Zeppelin y se conectó con todos los sentimientos que la hacían mover para completar sus metas. “Un mensaje importante que quiero dar, es que pese a los miedos siempre se puede lograr si se le pone pasión a las cosas, más allá del talento. Con ganas se consigue”.

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La música y la moda

“No creía tanto en mí musicalmente, porque tenía mucho pánico escénico”. Esa era la realidad de Fernanda antes de arriesgarse. Pero en la capital además de probar con el jazz y el blues, empezó un proyecto de pop experimental llamado Bio-trash. “Desechaba un poco lo de Biotecnología. Era esta percepción de que ser científico y artista a la vez. Aunque ambas se parecen mucho. Mi música quiero que se perciba como humanista. Es que todos somos simplemente material biológico”.

 Pero luego de un año de trabajo buscó dentro de sus sentimientos una nueva ola de motivación y así nació su actual estado al que bautizó Fiebre. “Todo nace de ser muy honesta conmigo misma. Sobre todo en Fiebre. Bio- trash era más un alter ego. Era esta mujer máquina, con dos micrófonos y sintetizadores. Algo cyber-punk. Tenía que mostrar este conflicto”, dice, mientras profundiza en este último proyecto. “Cuando cree toda esta nueva etapa estaba muy enfiebrada sensorialmente. Tenía una energía de empoderarme de mí misma. Necesitaba esta fiebre para conectar con esta fuerza. Nació del unir mi nombre y apellido. Salió la palabra en inglés Fever, pero sonaba mal y la puse en español. Me sentía mucho así porque era una fiebre emocional”.

Este sentimiento también se extrapola en el diseño de modas. Que era ropa que ella diseñaba y confeccionaba con ayuda de una costurera amiga. Todo era vestuario para sus videoclips o proyectos visuales y que de pronto la gente comenzó a interesarse por comprar. Ahora su marca lleva por nombre @liebre_clothing.

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Petróleo, amor líquido.

El álbum de neo-pop es sencillo de escuchar, pero rudo a la vez. Como que te va dando alertas. La cantante explica que es un viaje entre el amor tóxico y el amor propio. “Para llegar a esto necesitas muchos despertares y alarmas. Las canciones van en esa temática. El nombre Petróleo no es gratis. Va relacionado con este proceso químico, de este material natural del que luego sale el plástico que contamina. Y esto mismo es el amor tóxico. Es una forma de aceptar que siempre tienes petróleo dentro. También para darte cuenta y alejarte de hacerle daño alguien”.

Como lo visual está estrechamente ligado, algunas canciones fueron concebidas primero como un color. Play, el tema que abre el disco, es color verde. Rush es multicolor, un arcoíris. Y Am I being dramatic es rojo.

Esta forma de pensar y de crear fue comprendida a la perfección por Martin Flies Pizarro y Damián Segovia, sus productores. “Ellos entendieron todo. La empatía entre nosotros funcionó mucho. El disco fue una colaboración muy loca. Las voces de las tres primeras canciones se hicieron en la Increíble sociedad, en el estudio Ivis Flies. Luego vino la pandemia y lo grabamos en el clóset de la casa de Martín. Y poco a poco su estudio se fue construyendo y progresivamente mi música se nutrió de eso”.

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El teatro también tendrá temperatura

El debut de Petróleo en los escenarios será el próximo 6 de marzo. El Teatro Nacional Sucre abrirá las puertas a esta puesta en escena llena de color y teatralidad para el público quiteño de forma presencial. Siendo uno de los primeros espectáculos en vivo del 2021.

Este show de fiebre pos pandemia contará con la invitación de Paola Navarrete y Tayos, Tayos, Tayos. La adhesión va desde los $15 a los $ 25. Las entradas están a la venta en la web y las boleterías del centro artístico.