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Fabrizio Célleri.
Fabrizio Célleri cumplió 58 años.Santiago Vinces

Fabrizio Célleri: "Mi legado es mi mayor fortuna"

El próximo mes, el diseñador cumplirá 28 años de carrera. Cuando llegue a los 30 se retirará

El 20 de febrero, Fabrizio Célleri llegó a 58 años de edad y el próximo mes cumplirá 28 como diseñador. “Soy del primer día de Piscis, por ello la sensibilidad y la creatividad. Lo artístico viene por ahí y por mi madre (Saray)”, dice. Tiene previsto retirarse cuando cumpla 30 años de carrera.

¿Es decir que a los 60 años de vida bajará el telón en lo referente a la moda?

Así es. Entonces cumpliré un ciclo, el de la moda, aunque soy pro país, creo que ya será suficiente. Lamentablemente no vivimos en una nación con cultura de moda. La gente compra lo que le gusta, lo comercial. Muchos de los que pertenecen a mi campo hacen ropa para agradar y eso no es ser fiel. Afortunadamente siempre fui fiel a mis valores, estética, principios y ética como artista. Mi trabajo es una de mis vitaminas de vida, mi terapia y diversión. Estoy agradecido con Dios, con el Universo y con este oficio que me apasiona.

¿Qué pasará cuando se acabe esa vitamina?

En 2021 me dio Covid-19. Después trabajé en un proyecto que se llama ‘Hacer la casa a tu medida’. Es lo que quiero desarrollar cuando cierre mi ciclo en la moda. Yo estudié diseño de interiores. Es un proyecto de construcción de casas a la medida de la persona.

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¿En qué momento decidió que el diseño sería su camino profesional?

Mi madre falleció cuando yo tenía 25 años. Empecé con algunas creaciones, pero todavía no me lanzaba como diseñador. Lo hice tras la muerte de mi padre (Benjamín), en 1997. Mi primera colección, Fotosíntesis, con 240 trajes, la presenté el 12 de noviembre de ese año, el día del cumpleaños de mi progenitora. Fue un homenaje, ya que siempre ha sido mi musa, aunque ya no esté presente. No vendo por lucrar; quiero que la mujer se sienta a gusto, feliz y no crea que la estoy disfrazando.

¿Cómo ha evolucionado su estilo desde sus inicios hasta hoy?

No nací en la era de la tecnología. Creo que, sabiendo utilizarla, aporta y ayuda, porque soy autodidacta y tomo influencias. El avance general funciona. Pero también pienso que la tecnología ha afectado al mundo y a la sociedad. Los viajes ilustran mucho; son enriquecedores y nutritivos. Para mi cumpleaños, Navidad o Año Nuevo trato de viajar. No vivimos en una ciudad donde lo artístico o cultural tenga gran peso.

Si pudiera volver a sus primeras etapas, ¿qué cambiaría y qué consejo se daría a sí mismo?

Me habría gustado tener más respaldo de mi familia, no solo económico, sino sentir que creían en mí y apostaban por mi talento. Desde la primera colección visualicé mi ropa en el extranjero. Nunca he hecho dos prendas iguales; es un valor agregado. No somos un país que haya apostado por este rubro, como ocurre en Colombia o México. He llevado mis colecciones y mi marca a 14 naciones.

¿Hubo algún momento en que pensó en dejar el diseño? ¿Qué lo hizo continuar?

Nunca lo he pensado. Es una carrera de entrega y constancia. No se trata de luchar, sino de esforzarse. Siempre he defendido la autenticidad y el individualismo.

¿Qué parte de su personalidad se refleja más en sus creaciones?

Mi base y eje de vida es el amor. En mi época no se hablaba de coaching, me habría gustado formarme con esa tendencia. Desde hace cinco años practico meditación. Liberar pensamientos negativos es vivir en paz. No me importa estar solo, desde que murieron mis padres vivo así. Tengo un ángel que Dios me mandó, mi perrito Lanvin, con el que vivo desde hace 15 años y cuatro meses. A través de él he canalizado muchas cosas.

Fabrizio Célleri.
Considera que la moda nacional no se valora.Santiago Vinces

¿Los diseñadores se visten ellos mismos?

No siempre me hago ropa, también soy consumidor de moda.

¿Qué le ha enseñado la moda sobre usted, más allá de lo profesional?

Fidelidad, lealtad y honestidad conmigo y con el público. Ser real. Lo que profeso es lo que practico.

“Hay ganas de verse mejor, pero errores en la selección de vestuario”

¿Cómo define el momento actual de la moda ecuatoriana y cuáles considera que son sus principales fortalezas?

No sé si existen fortalezas. Creo que está en descenso, porque cada vez hay menos diseñadores. Hay que diferenciar: una cosa es hacer moda y otra hacer ropa. No menosprecio a nadie, pero es distinto haber desarrollado una carrera artística que producir prendas para vender.

Desde su experiencia, ¿qué le falta a la industria de la moda en Ecuador para consolidarse a nivel internacional?

Que existan personas fieles a su estética, a sus principios y a una marca que quieran liderar. Hay dos aspectos fundamentales: buen gusto y creatividad. Se nace con ello; no se aprende en la universidad. Existen pocos consumidores locales. Mi mayor competencia es lo online; las hijas inducen a las madres a consumir de esa manera. Además, lo que se vende así es en serie; no son prendas originales ni actuales. Es un tema más cultural que económico.

¿Es decir que el consumidor ecuatoriano no valora ni apoya suficientemente el diseño local?

No valora ni apoya, tal vez el 5 %, y eso es mínimo.

¿Qué cambios estructurales considera necesarios para ese crecimiento?

Crear una institución con fondos suficientes para llevarnos al exterior. No debemos limitarnos a mostrarnos dentro del país. Hay que hacer equipo, construir una marca país en la industria de la moda. Sin ese soporte no habrá crecimiento. A pesar de esos problemas he sido feliz en mi oficio.

“Creo que la moda nacional está en descenso”

¿Cómo describiría la forma de vestir de la mujer ecuatoriana?

Con la llegada de las tiendas departamentales, que venden tendencias, se observa una estética diferente a la de años atrás. Esa influencia es accesible para todos. Hay evolución y ganas de verse mejor.

¿Qué factores culturales, climáticos o sociales influyen más en las decisiones de estilo?

En la Costa se usa ropa más liviana y fresca por el clima. No soy partidario de escotes pronunciados, prefiero los de la espalda y según la ocasión. Tampoco me agrada la ropa muy ajustada. Si lo es, que sea solo en una parte y el resto más holgado.

¿Qué errores de estilo observa con mayor frecuencia?

Hay errores en la selección del vestuario. Muchas latinas quieren resaltar sus curvas. Los hombres suelen preferir ese estilo y ellas se inclinan por ello, aunque no se puede generalizar.

Si tuviera que mencionar tres elementos clave en el clóset de la mujer ecuatoriana, ¿cuáles serían?

Una falda a la altura o debajo de la rodilla, de cualquier color, no debe faltar. Una buena camisa, un vestido negro que resuelve cualquier ocasión y un buen pantalón negro.

¿Qué le han dejado estos 28 años en el diseño?

Sabiduría, vivencias y aprendizaje. La vida es hoy. Mi legado es mi mayor fortuna. Siento el cariño de la gente.

Tres mujeres en el poder: Lavinia de Noboa, Marcela Aguiñaga y Tatiana Coronel. ¿Cómo lucen, según su criterio?

A Tatiana Coronel (alcaldesa subrogante) no la conozco. A Marcela Aguiñaga (prefecta del Guayas) la conozco, pero lo que no nace no crece, con clase se nace. Lavinia, impecable.

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