
Mascotas en departamentos en Ecuador: ¿qué dice la ley sobre ruidos y áreas comunes?
Aunque la ley permite mascotas en casas, el ruido excesivo especialmente de perros está regulado por ordenanzas municipales
En Ecuador, tener mascotas en departamentos es legal, pero su presencia también ha intensificado conflictos cotidianos relacionados con la convivencia, especialmente por el ruido. En ciudades como Guayaquil, donde la vida en edificios es cada vez más frecuente, los ladridos constantes de perros —la mascota más común en estos espacios— suelen convertirse en una de las principales causas de quejas entre vecinos. Aunque la ley no prohíbe tener animales, sí establece límites claros cuando estos generan molestias que afectan el descanso y la tranquilidad.
Perros en departamentos: límites legales claros
La Ley de Propiedad Horizontal permite la tenencia de animales en espacios privados, pero condiciona su permanencia al respeto por los demás residentes. En este contexto, los perros que permanecen solos por largos periodos y ladran de forma continua pueden ser considerados una fuente de perturbación. "Los reglamentos internos de los edificios suelen reforzar esta normativa, estableciendo reglas sobre el tránsito de mascotas en áreas comunes, el uso de ascensores y la obligación de mantener bajo control a los animales, especialmente en el caso de perros de mayor tamaño o temperamento", asegura el abogado Andrés Nacipucha.
A esto se suma el marco legal sobre ruido en Ecuador. Según explican los abogados Cristopher Carrión y Michelle Andrade, en una entrevista anterior a EXPRESO, los conflictos por ruido excesivo no son solo problemas de tolerancia, sino situaciones reguladas por la ley. “Una norma principal es el COOTAD, misma que contempla la delegación de la competencia en controlar y sancionar el ruido a los gobiernos autónomos descentralizados”, señala Andrade. Esto permite que cada municipio establezca ordenanzas con límites de decibeles y sanciones que pueden alcanzar varios salarios básicos, aplicables también cuando el ruido proviene de mascotas.
Tener mascotas implica responsabilidad y control
En casos más graves, el ruido puede escalar al ámbito penal. El abogado Carrión explica que estas situaciones pueden constituir una contravención contemplada en el Código Orgánico Integral Penal (COIP). El artículo 393 tipifica el escándalo público y sanciona con 15 a 30 días de privación de libertad a quienes alteren la paz con ruidos o actos escandalosos. Esto incluye casos reiterados en los que los ladridos de perros, especialmente durante la noche o en horarios de descanso, afectan de manera significativa la tranquilidad del entorno.
Sin embargo, ambos expertos coinciden en que la aplicación de estas normas enfrenta limitaciones. “Nos encontramos con una problemática en la débil fiscalización y en la falta de herramientas de carácter técnico para medir y comprobar el exceso de ruido”, advierte Andrade. Por ello, recomiendan priorizar la mediación vecinal como primera vía de solución.
"Más allá de la ley, el cuidado responsable de las mascotas como los perros—incluyendo su entrenamiento, atención y supervisión— y el respeto mutuo siguen siendo claves para equilibrar el derecho a tener mascotas con el derecho al descanso", asegura el jurisconsulto, Andrés Nacipucha a este Diario.