Toque de queda salud mental
Especialistas en psicología analizan cómo las restricciones de movilidad y el toque de queda pueden generar ansiedad, estrés e incertidumbre en la población.Canva

Psicólogos explican cómo el toque de queda afecta la salud mental

Psicólogos advierten que el toque de queda y las restricciones de movilidad pueden alterar las rutinas

La aplicación del toque de queda y las restricciones de movilidad en medio de un contexto marcado por la inseguridad han generado diversas reacciones emocionales en la población. Ansiedad, incertidumbre y una sensación constante de alerta forman parte de las experiencias que muchas personas enfrentan al adaptarse a estas medidas. Sin embargo, especialistas en psicología coinciden en que comprender lo que ocurre a nivel emocional y fortalecer herramientas de afrontamiento puede ayudar a transitar estos momentos con mayor estabilidad.

Una sensación de vigilancia que altera la cotidianidad

El psicólogo y educador Luiggi Sáenz de Viteri explica que estas medidas pueden alterar la percepción de seguridad de las personas, especialmente cuando interfieren con las rutinas habituales. “El toque de queda puede generar una sensación de vigilancia más alta porque se percibe un estímulo externo que altera el diario vivir. La afectación del estrés puede sentirse más en quienes tenían una rutina dentro de la franja horaria de la restricción”, señala.

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Desde el ámbito académico, la psicóloga y docente de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Ginger Ruiz, destaca que la psicología puede aportar herramientas para afrontar la situación mediante el fortalecimiento de la resiliencia. “La resiliencia es una habilidad que se puede desarrollar y que permite tomar una situación adversa y encontrar en ella recursos o puntos de reflexión que ayuden a adaptarse”, explica, al subrayar la importancia de generar espacios de conversación y escucha para evitar crisis emocionales.

Ruiz advierte que uno de los factores que puede intensificar el miedo es la sobreexposición a la información, especialmente en redes sociales. En ese sentido, recomienda mantener una relación equilibrada con las noticias y distinguir entre información verificada y contenidos que pueden amplificar la incertidumbre. “La desinformación puede crear pensamientos irreales o exagerados frente a lo que realmente está ocurriendo”, afirma.

Sensaciones de amenaza e incertidumbre en el individuo

Para el psicólogo clínico Jordy Briones, las restricciones de movilidad afectan también la sensación de control que las personas tienen sobre su vida cotidiana. “Los seres humanos nos organizamos bajo rutinas y desplazamientos. Cuando estas dinámicas se interrumpen aparece una sensación de amenaza o incertidumbre”, explica. En algunos casos, esto puede manifestarse en irritabilidad, insomnio o pensamientos recurrentes asociados al miedo.

Briones señala que, desde una mirada psicológica, los periodos de restricción también pueden generar un mayor encuentro con la propia vida interior. “Al reducirse las actividades externas, muchas personas se enfrentan con pensamientos o preocupaciones que antes estaban desplazadas por la rutina diaria”, comenta, lo que puede intensificar ciertas emociones si no se gestionan adecuadamente.

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Recomendaciones para el horario de toque de queda

Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que mantener estructuras básicas de la vida cotidiana puede marcar una diferencia importante. Establecer horarios de descanso, alimentación y estudio, así como limitar la exposición a noticias alarmantes, son algunas de las recomendaciones más frecuentes para reducir los niveles de ansiedad.

Asimismo, fortalecer los vínculos familiares y sociales aparece como una de las estrategias más efectivas para afrontar la incertidumbre. Conversar con amigos, familiares o redes de apoyo permite canalizar emociones y disminuir la sensación de aislamiento que puede surgir en contextos de restricción.

Para los especialistas, la clave está en reconocer las emociones sin negarlas, pero evitando que el miedo se convierta en el eje central de la vida cotidiana. En ese proceso, la resiliencia —entendida como la capacidad de adaptarse y reconstruirse ante las dificultades— se convierte en una herramienta fundamental para enfrentar los desafíos de una realidad marcada por cambios e incertidumbre.

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