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Estéfani Espín: "Hace dos años tuve un cara a cara con la fragilidad de la vida"

La presentadora y entrevistadora de 'Contacto directo', de Ecuavisa, tiene cuatro meses de embarazo.

Estéfani Espín.
La comunicadora con su hijo Felipe.Gerardo Menoscal // EXPRESO

A los tres meses de embarazo, la comunicadora de 'Contacto directo', de Ecuavisa, la quiteña Estéfani Espín (35) supo que esperaba a su cuarto hijo. El primero fue Tomás, quien falleció, y los otros son Felipe (4) y Joaquín (2).

Ahora está en el cuarto mes y al igual que las anteriores ocasiones no siente achaques. Está casada con el guayaquileño Felipe Estrada desde 2013. Es una de las periodistas más destacadas del país, inteligente y de respuestas rápidas y extensas.

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¿Supo de su estado en plena pandemia?

Sospeché porque tenía un retraso. Le dije a mi doctor ‘hay dos opciones: estoy embarazada o es mi problema de alergia’. Si era lo primero ya sabía lo que tenía que hacer, pero en las circunstancias por las que se atravesaba no pensaba ir a ninguna clínica a someterme a exámenes. Cuando lo supe y fui a hacerme la ecografía pensé que iba a ver una parte del bebé, pero ya se veía todo (risas). No podía creerlo. Todavía no se conoce el sexo.

¿No es de las mujeres que sufre los comunes achaques de los primeros meses?

Hace una semana me salió la panza. Ya se nota mi estado, la ventaja es que en ningún embarazo he sentido molestias y por mi trabajo es lo mejor. De lo contrario debería ausentarme de pantalla.

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Dios le ha regalado tres niños más, luego de perder el primero.

Apenas supe de mi primer embarazo los médicos me dijeron que debía abortar, lo máximo que iba a vivir el bebé era un día. Existía un problema de trisomía complicada con síndrome de Down. Por razones personales religiosas decidí no sacármelo. 

Fue una decisión dura por los riesgos que también implicaban para mí. Mi ginecólogo, Bernardo Blum, me dijo que si quería continuar debía ir a su consultorio a diario para chequearme. Así lo hice. Sentí cuando el niño se fue, el 26 de agosto de 2014. Milagrosamente, el 26 de agosto del año siguiente nació mi segundo bebé, Felipe, mediante parto natural.

Le dije a mi esposo que iba a nacer en esa fecha porque necesitaba una respuesta del cielo de que lo que había hecho no era porque estaba loca. Lo llamé Tomás. Mandé a ofrecer una misa de acción de gracias; la gente no entendía las razones si se me había muerto un hijo. 

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Estaba agradecida de que Dios se lo llevó como debía al cielo y de que vivió 17 semanas en mi vientre. Recuerdo que un día recé y le pedí a Dios que estaba dispuesta a llegar hasta el final, pero que también lo tuviera al niño conmigo hasta que Felipe pudiera manejar la situación. Dios me dio una gran fortaleza.

¿Este bebé que viene en camino fue planificado?

Quería otro, pero no en estos momentos por la pandemia. Lo planificaba para fin de año. Es lindo, pero al principio hubo un poco de nervios, teníamos sobrecarga de trabajo en el canal, tampoco quería que mi familia se estrese por mi estado; todos estamos expuestos por el coronavirus.

¿Seguramente desea una niña?

Me hace ilusión que sea una niña, yo soy de Quito y toda mi familia vive allá. Sería mi compañía. Mi esposo Felipe quiere cerrar la fábrica, pero yo solo digo que Dios sabe más. Aún no sé el nombre que le pondré, si es nena será uno que inicie con la letra e por Estéfani.

A diferencia de los otros, este es un embarazo en tiempos de pandemia.

Siempre he vivido mis embarazos de manera relajada. Aprendí que lo que tiene que ser, ocurrirá. Nadie lo cambiará. No me enfermé con COVID-19, nos hacemos pruebas semanalmente. Siempre he hecho mi vida normal, el último mes sí siento el embarazo por una complicación con las alergias.

¿De qué manera la maternidad la cambió?

Creo que los años nos cambian, crecer, lo inesperado, lo que viví con Tomás fue un punto de inflexión y hace dos años, cuando nació Joaquín, sufrí un quebranto en mi salud, estuve fuera de pantalla un mes y medio o algo más. Viajé a Estados Unidos y allá permanecí internada, me daban diagnósticos diferentes, desde leucemia, cáncer… Momentos duros.

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¿Qué provocó esa crisis en su salud?

Mi cuerpo se agotó, porque desde los 19 años he trabajado sin parar, he estudiado mucho y durante 10 he madrugado. Siempre he sido muy exigente conmigo misma. Me levanto a las cuatro o cinco de la mañana y me acuesto a las 11 o 12 de la noche. El estrés nunca había sido un problema, pensaba que lo sabía manejar, los médicos me dijeron que no lo sabía porque cuando se vive en una dinámica así no se lo reconoce. 

Siempre me dijeron que me iba a pasar factura la falta de descanso. Pensaba que no todo el mundo necesitaba dormir tantas horas. Aquello fue supermanejable hasta Felipe (foto), pero con Joaquín ya no, porque era combinar cinco horas de sueño con otras situaciones que se presentan como mamá.

Estéfani Espín.
Nació en Quito hace 35 años.Gerardo Menoscal // EXPRESO

¿Estuvo a punto de tirar la toalla?

Me pareció en un punto incompatible ser mamá de niños pequeños y manejar el programa político de opinión de Ecuavisa. Aposté a no rendirme, aunque sí lo consideré porque mi cuerpo estaba hablando, pero aprendí a balancear. Mi trabajo es superintenso, por ejemplo para salir en el informativo el lunes, trabajo el domingo. 

El sábado se lo dedico totalmente a mis hijos. Me tocó tener disciplina y entender que debía renunciar a muchas cosas, como salir un miércoles en la tarde con mis amigas. Antes luchaba con seguir manteniendo mi vida, ser mamá y profesional, esa dinámica no funcionó, ahora me dedico a mis hijos y a trabajar. Ya no lo veo con frustración, antes sí. Opté por reorganizarme. Trabajo de domingo a jueves, al canal no voy el viernes.

La pandemia nos está diciendo algo…

Yo estaba en Estados Unidos por un asunto familiar. Alcancé a volver, pero tuve que mantenerme alejada de mis hijos porque podía haber estado expuesta al virus. Para todas las personas ha sido una pausa, un remezón. Hace dos años tuve un cara a cara con la fragilidad de la vida. Entiendo que debemos vivir a plenitud el presente porque no sabemos qué pasará mañana.

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Durante la cuarentena, ¿cuáles fueron para usted los momentos más críticos?

Creo que la incertidumbre, porque al tratarse de un virus nuevo no se tenía la certeza a lo que nos estábamos enfrentando y en lo que nos estábamos metiendo. Yo evitaba los contactos. Me arreglo sin ayuda hasta ahora. Nos tocó levantarnos más temprano porque había menos gente en el canal. Una embarazada si se enferma no puede someterse al mismo tratamiento médico que otras mujeres. 

Además, mis padres (Ramiro y Marlene) se encontraban en Guayaquil y me preocupaba el contagio. Entonces los mandé a Quito, ahora están aquí. No se sabía qué iba a ocurrir, el miedo se apoderó de mucha gente que dudó si trabajar o no.

¿Se ha reducido el tiempo en su espacio?

Hace aproximadamente dos semanas se lo redujo 15 minutos, era de 45, ahora sale solo 30. No sabemos cuánto durará esto. Prefiero tener más holgura para las entrevistas y el tiempo me ayuda. No quiero que quede colgada ninguna pregunta.

Usted mantiene un espacio dirigido a la salud mental y emocional en las redes sociales.

Cuando tuve el quebranto en mi salud, empecé a investigar para reprogramar el cerebro con el fin de manejar con disciplina el estrés. Los workaholic, adictos al trabajo, no creemos que estamos sometidos a estrés. 

Como tengo muchos seguidores en las redes, uso mucho Twitter, consideré que era un compromiso ayudar a la gente. Así se creó 'En busca de sentido' con tres segmentos: formación y educación, expertos internacionales y un espacio dedicado a las mujeres. Tengo la suerte de tener acceso a profesionales de la salud mental y emocional. Mi programa sale a través de mis plataformas.

Generalmente se juzga a la gente sin conocerla. ¿Cómo es Estéfani Espín?

Soy como me ven en la televisión y como lo que ve durante esta conversación. Soy una mujer que no le gusta hablar de su vida privada, ni meterse en la de nadie. 

Salgo, me saco el chip, me desconecto, soy mamá, trabajo diez horas en mi casa, soy workaholic, no vivo un mundo de televisión, porque no es lo que me llamó la atención, me encanta contar historias y ser periodista, la televisión es un privilegio, un lujo para difundir el trabajo que hago.

Estéfani Espín.
Está casada con Felipe Estrada.archivo