
Un libro reconstruye 40 años de arte contemporáneo en el Ecuador
La obra arma un recorrido por hitos, rupturas y voces que marcaron el arte desde 1980 hasta 2020
Durante años, quienes buscaban reconstruir la historia reciente del arte contemporáneo en Ecuador se encontraban con un vacío. Había libros dispersos, catálogos especiales, artículos que recogían momentos aislados, pero no existía un lugar donde estuvieran reunidos los procesos, los hitos, las obras y las instituciones que dieron forma a la escena desde los años ochenta.
Esa falta se hacía evidente cada vez que alguien intentaba hilar una línea continua entre generaciones, exposiciones, tensiones estéticas o decisiones institucionales. La información estaba, sí, pero fragmentada en archivos personales, bibliotecas poco accesibles y memorias que no siempre conversaban entre sí.
La idea de organizar todo ese material empezó a aparecer para Pilar Estrada casi como una urgencia silenciosa. En medio de investigaciones personales, conversaciones con colegas y búsquedas para otros proyectos, notaba una y otra vez que las piezas no estaban juntas. De esa sensación nació el impulso de proponer un libro que reuniera, en un solo volumen, cuarenta años de prácticas, escenas y voces. No como un cierre definitivo, sino como un mapa inicial. Con el tiempo, ese impulso se convirtió en 1980-2020 Arte Contemporáneo en Ecuador, un libro de 376 páginas construido junto a Daniel Alvarado y Ana Rosa Valdez, y ampliado con entrevistas realizadas por siete curadoras a 29 artistas.
La primera parte del libro es una cronología que, en un inicio, Estrada imaginaba breve: apenas unas páginas que sirvieran de guía para orientarse entre cuatro décadas de exposiciones, instituciones, rupturas y referencias. “Se terminaba en cinco páginas”, recuerda sobre esa primera versión mínima. Pero a medida que avanzaba la investigación, la cronología empezó a crecer: la revisión de archivos, las conversaciones con colegas y las más de 400 fuentes bibliográficas ampliaron el mapa hasta convertirlo en un capítulo de casi 70 páginas.
En ese proceso se volvió clave no solo registrar los hechos, sino situarlos en su contexto político, económico y social, para entender cómo cada momento influía en la escena. Esa expansión, dice Estrada, no buscaba producir textos académicos extensos, sino “juntar una historia posible de la que se puede sacar y desmenuzar muchísimo más”.
La segunda sección reúne cerca de 300 páginas de entrevistas con artistas como Marco Alvarado, Pablo Barriga, Saskia Calderón, Juana Córdova, Manuela Ribadeneira, Óscar Santillán, Karina Skvirsky y el Movimiento GRSB. Para Estrada, ese conjunto es fundamental: “Las entrevistas eran el corazón del libro y siguen siendo el corazón del libro… lo que hacen es contar de alguna manera en primera persona muchas de las cosas que están en esa primera parte, pero desde estas experiencias personales”.
Ahondar el la historia propia
El proceso de investigación también implicó un ejercicio de memoria. Revisar carpetas, llamar a colegas, reconstruir escenas y reconocer vínculos entre trayectorias fue, en parte, volver a mirar la propia vida profesional. Estrada, curadora, funcionaria pública y exgalerista lo explica así: “Literalmente es nuestra vida también la que está en ese libro… lo que hemos visto, lo que hemos podido percibir”.
Esa doble condición -testigo y participante- marcó la escritura: “Te pones en una posición donde eres protagonista, pero también te das cuenta de que eres parte de ese desarrollo de esa historia”, cuenta.
El lanzamiento oficial será el jueves 4 de diciembre, a las 17:30, en el lobby del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC), en Guayaquil. Posteriormente, el proyecto contempla la donación de ejemplares a instituciones educativas y bibliotecas públicas.
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