Cultura

Templos de la capital entran en restauración

Obras y estructuras que datan de los siglos XVII y XVIII son reparadas. Las iglesias intervenidas se encuentran en el centro histórico de Quito 

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La iglesia de San Francisco es intervenida por partes desde hace 20 añosRené Fraga /EXPRESO

Nelly Mesa se alista para continuar con la labor de restauración de una columna que era parte del altar de la capilla Jesús del Gran Poder de la iglesia San Francisco, en el centro de la capital.

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La trabajadora se coloca un overol, guantes, doble mascarilla y lentes protectores para realizar el procedimiento. Actualmente se encuentra en la etapa de retiro del repinte, que consiste en quitar todas las capas de pintura que están sobreexpuestas en la superficie de la estructura, y así recuperar el acabado original.

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En la reparación trabajan diseñadores, restauradores, arquitectos y carpinteros.René Fraga /EXPRESO

Esta actividad es laboriosa y hay que tener paciencia, según la restauradora. Ella realiza esta labor por más de 17 años y cuenta que es una experiencia enriquecedora. “Me entretengo y disperso mi mente de tanto estrés”, comentó.

Raúl Codena, director del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), se muestra orgulloso porque Quito es una de las ciudades pioneras en iniciar trabajos de restauración en la arquitectura monumental religiosa. “Una de las principales labores es la conservación de las dos capillas de San Francisco”, añadió.

Estos lugares, según Codena, son importantes dentro del devocionar popular capitalino y de la historia de la ciudad. La capilla Jesús del Gran Poder está en un 10 por ciento de avance de su restauración. Los encargados de esta tarea deben retocar las estructuras que estaban en el altar y la cúpula que la protege.

Tuve la oportunidad de limpiar una virgen del altar mayor que tiene la firma de Bernardo de Legarda”.
Nelly Mesa
restauradora 

En este último sector se instaló una estructura de andamios para que Juan Mesa suba y pueda retocar los espacios que están en la cúspide de la capilla. El joven utiliza una máscara de gases porque su labor implica manipular químicos peligrosos. Él es muy meticuloso cuando remueve las capas de barniz, pues debe evitar daños en la pintura del mural.

En esta zona también se realizan trabajos de saneamiento de humedades en la cubierta y el retiro de tejuelo en mal estado para su impermeabilización. Una de las tareas más complicadas es quitar el hollín de las paredes y techos generado por la combustión de las velas por varios años.

Mercedes Constante es una creyente que suele ir frecuentemente con una esperma a este templo. Ella vive en La Tola y cada viernes camina hacia San Francisco para rezar por sus hijos y su salud. La adulta mayor sonríe cuando ve a los trabajadores restaurando el templo. “Que Dios los bendiga. La iglesia quedará bonita”, dijo.

Retocando obras y piezas religiosas

El proyecto de restauración no solamente abarca la recuperación de la arquitectura. Elizabeth Velarde, residente de obra, supervisa un taller ubicado a un costado de la iglesia de San Francisco donde se realizan trabajos de reparación de retablos y de pinturas caballete de los siglos XVII y XVIII.

Velarde dijo que el objetivo de estas tareas es que las obras sean conservadas para evitar que se deterioren con el paso del tiempo. Existen espacios de la iglesia que han sido utilizados por enamorados y colegiales como murales para firmar con sus nombres o escribir leyendas. Estos serán registrados fotográficamente y archivados en un documento para conocer, luego de ser restaurados, qué había antes de la nueva pintura.