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Emma Stone, Cruella
Color y moda son algunos de los grandes atractivos de esta cinta en la que la villana encanta por su estilo.Cortesía Disney

Cruella, con la originalidad de Emma Stone

La ganadora del Óscar se aleja de las antiguas versiones de una de las villanas más famosas de la historia para recrear su propio personaje.

Estella (Emma Stone, Óscar 2014 por La La Land) es una chiquilla rebelde que sufre el bullying de sus compañeros de aulas. Más tarde verá cómo su madre perece bajo extrañas circunstancias. Crece huérfana en el Londres de los años 70, en medio de la revolución Punk Rock y se convierte en una joven estafadora inteligente, creativa y dispuesta a buscar su lugar en la moda.

Sus mejores amigos son dos ladronzuelos: Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser), quienes aprecian su afecto por las travesuras. Juntos han logrado construir sus vidas en las calles de Londres

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El talento de Estella llama la atención de la baronesa van Hellman (Emma Thompson, Óscar 1992 por El final del verano), mujer elegante, sofisticada pero llena de maldad y arrogancia que es, a la vez, una leyenda en el imperio de la Alta Costura. Su relación comercial pone en marcha una serie de eventos y revelaciones que harán que Estella se convierta en una fémina disonante, vanguardista y vengativa.

Disney+ se las sabe todas y Cruella, siguiendo los pasos de Joker (2019), muestra cómo Stella se trasformó en Cruella. Ventaja del filme es la exuberancia del guion y la dirección que le otorga Craig Gillespie, hasta convertirlo en todo un festín visual y si a esto le agregamos la magia del color, tenemos un buen largometraje.

Por supuesto que la cinta agradará más a las chiquillas por la riqueza del vestuario (que seguramente lo nominarán al Óscar 2022), la audacia de los mismos y los colores impuestos, pero esto no impide que los muchachos disfruten de las odiseas plasmadas en la gran pantalla y, sobre todo, la sensación de risas y suspenso que emanan de las persecuciones, de la intervención de los perros y de los comediantes que interpretan a Jasper y Horace.

Emma Stone recrea su personaje. No es copia del que nació con 101 dálmatas (1961) o la concepción que de Cruella de Vil hizo Glenn Close en 1996 y que la ubicó entre las 50 villanas más famosas en la historia del cine. Al contrario, Stone la dibuja en sus primeros años y luego la metamorfosea para unirla a la memoria del espectador.

Emma Thompson, una de las grandes actrices del teatro, el cine y la televisión también crea su personaje. Sin mayores expresiones pero sí con un gran lenguaje corporal, se adueña a momentos de la película, especialmente cuando el ‘desdén’ es su arma y, con ello, remueve al producto usual que emana de los estudios Disney, en los Estados Unidos lo llaman Anti-Disney.

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Los perros que se ven en muchas de las secuencias alegrarán a niños y adultos por la eficacia con que logran sus escenas, el hábil montaje y la rapidez con que ejecutan sus ‘actuaciones’.

La música es agradable a los oídos y beneficia las escenas. El vibrante color de la fotografía en un incentivo poderoso pues juega con las tonalidades sombrías de los momentos álgidos con la alegría que la vida representa.

El epílogo agradará sobremanera a quienes hayan visto las versiones originales y mencionadas en líneas anteriores.

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