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Comparte con Juan Carlos Aizprúa.
Comparte con Juan Carlos Aizprúa.cortesía

Andrea Báez: "Vieron mi trabajo, mi perfil y apostaron por mí"

La comunicadora manabita es la nueva presentadora de 'Televistazo estelar'. Comparte con Juan Carlos Aizprúa.

Pocos recuerdan que a los 17 años, Andrea Báez (36) fue reina de su ciudad natal, Portoviejo. La presentadora de noticias vive en Quito desde hace 11 años. Allá se trasladó cuando surgió la oportunidad de trabajar en Ecuavisa.

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Antes estuvo en Manavisión y Oromar Televisión. Es parte de Televistazo en la comunidad (en la capital de la república), Contacto directo y en la noche Televistazo estelar. En dos de estos espacios comparte con Juan Carlos Aizprúa.

Usted madruga, pero a la vez se acuesta tarde por lo variado de los horarios. ¿Cómo manejó aquello?

Yo salgo a las 04:30 de mi casa, por suerte vivo cerca del canal. Intento acostarme a las 22:00. Trato de ver a mi hijo, Emilio, que tiene cuatro años. A veces espera a la mamá, otras lo vence el sueño. He pasado por varios horarios. Desde hace siete años aparezco bien temprano. No es nuevo para mí. En Manavisión me inicié profesionalmente y también madrugaba.

No es lo mismo levantarse a esa hora con el clima frío de la Sierra.

(Risas). Obviamente el frío hace la diferencia, pero por ello el periodismo debe gustarte, me apasiona mucho el tema de la comunidad.

Más allá del frío, que una costeña se acostumbre a la Sierra no habrá sido fácil por diferentes razones.

Al principio fue difícil porque siempre viví con mi madre (Lorena) en Portoviejo. Ella y el resto de mi familia están en Manabí. Somos muy unidas, así que fue un reto. Muchas veces la llamaba porque existe gran diferencia entre una ciudad pequeña como Portoviejo y Quito. Todo me sirvió para lo que vivo ahora.

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Cuando algo te apasiona, se convierte en una fortaleza. Inicialmente iba los fines de semana a Portoviejo, luego aquello se complicó. Cuando ingresé al canal estaba haciendo una maestría en Periodismo Digital en la Universidad Laica de Manabí. Hablé con mis jefes para que me permitan continuar con mis estudios. El esfuerzo valió la pena, trajo su recompensa.

¿Había puesto los ojos en el informativo estelar? ¿Era su meta?

No me lo esperaba, fue una bonita sorpresa cuando me hicieron la propuesta. Entiendo que vieron mi trabajo, perfil y apostaron por mí. Con Juan Carlos tenemos el mismo tiempo en el canal. Somos compañeros y amigos.

Encantada de compartir con él en los noticieros. Al principio era reportera del informativo mañanero, a veces hacía reemplazos como presentadora. Cuando Denisse Molina se marchó, me quedé de manera oficial.

¿Qué cree que sus jefes vieron en usted?

Mi trabajo, el profesionalismo, sobre todo el compromiso. Recuerdo que en el terremoto de Manabí, me enviaron a un sobrevuelo, pero regresé después de cuatro días. Fue duro y un reto regresar a mi provincia en esas circunstancias, ver tantos muertos y gente que pedía ayuda. Entendí el compromiso que existe no solo con el canal, sino con los televidentes.

¿Recibió algún consejo de un profesional con tanta experiencia como Alfonso Espinosa de los Monteros?

Siempre lo he llamado Don Alfonso. En una ocasión hice un ‘en vivo’ en el informativo y el pase me lo iba a dar él; me sentía muy nerviosa, no sabía si decirle Alfonso o Don Alfonso. Es un hombre muy respetado y admirado. Lo que más resalto es la cercanía que tenía con los televidentes, esa conexión que generaba al hablar. Recién lo vi y me dijo: “Yo te creo lo que cuentas, eso es lo más importante”.

Eso es un halago porque le está diciendo que tiene credibilidad.

Exactamente. Me sentí orgullosa y agradecida. Creo que estoy por un buen camino. El informativo de la comunidad me ha ayudado mucho. No solo es comunicar, es además ver qué más se puede hacer.

En la pandemia me pasó en varias ocasiones, me olvidaba del contagio con el COVID-19. Mis compañeros me decían que tenga prudencia. Nos metemos a fondo en el papel porque el periodismo es servicio.

¿Cómo es un día cualquiera en su vida?

Soy muy hogareña, una mujer de casa. Con mi esposo (Daniel), que es quiteño, ya llevamos siete años de casados. En la capital lo conocí. Al principio creyó que no existía mucho interés de mi parte, porque yo estaba muy concentrada en mi trabajo. El segundo hijo vendrá cuando Dios quiera.

Sus tiempos siempre son perfectos. Mis planes de fin de semana son familiares, aprovecho a veces para irme a Manabí. También saco algo de tiempo para mí. Practico ciclismo y otros deportes. Durante la semana en el canal estoy hasta las nueve de la mañana y regreso a las cinco de la tarde. Disfruto con mi hijo, almuerzo en familia y a veces tomo una siesta para recuperar energía.

Casi siempre las presentadoras de noticias son formales en su vestir.

Me considero descomplicada. Los fines de semana no me maquillo, uso ropa deportiva o jeans. Para estar más cómoda y fresca, sentirme más relajada. Durante la semana visto más formal, aunque siempre me pongo lo que me haga sentir cómoda.

¿Cuál es la prenda que siempre lleva?

En Quito el clima es muy variado, a veces hace un sol muy fuerte y de un momento a otro llueve. Desde que vivo en esta ciudad siempre llevo una chompa, lo mismo mi hijo. Esa es una sugerencia que les hago a las personas que vienen acá. Mi esposo me pregunta que para qué llevo siempre un abrigo. Yo le respondo que nunca se sabe con el clima capitalino (risas).

La gastronomía manabita es sabrosa, seguramente la extraña. Aunque la quiteña no le pide favores a nadie.

En mi casa nunca falta el verde, pero me encanta la cocina serrana, el hornado, la fritada, el locro de papa, me encanta la papa, el choclo y la haba con queso.

¿Y sabe cocinar?

Claro, cocino los fines de semana, mi especialidad son los cangrejos. Generalmente los preparo a lo criollo. A mi hijo también le gustan. Los compro en el mercado de Iñaquito.

A su excompañera Denisse Molina le encantan también los cangrejos.

Cuando estuvo en Quito, nos fuimos a martillar, a comer cangrejos. La invité, le dije que saque un poco de tiempo para ir. Cuando ella vivía en la capital siempre íbamos.

¿Cómo lidia con un mayor reconocimiento ahora que aparece en un informativo nacional?

Sigo siendo la misma. Siento el cariño de la gente, traje una maleta cargada de sueños cuando vine de Manabí. Quito me abrió las puertas, con el trabajo y la perseverancia he logrado lo que tengo ahora. Estoy muy agradecida. El televidente ve a una Andrea espontánea, mujer, mamá y profesional.

Usted fue reina de Portoviejo. ¿Alguna vez quiso participar en otros concursos?

Fui reina de Portoviejo cuando era menor de edad, a los 17 años. Mi familia me apoyó. No quise continuar en otros certámenes, creo que aquello despertó en mí el deseo de servir, de ayudar. No solo es importante exponer los problemas, también encontrar una solución.

Andrea Báez.
A los 17 años fue reina de Portoviejo.Karina Defas // EXPRESO