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Diario Expreso Ecuador

Universitarios investigan cómo se convive con perros y gatos durante la pandemia

El trabajo de los estudiantes de la Casa Grande concluye que estas mascotas ayudan a sobrellevar situaciones difíciles

Los autos, entre ellos un Ford 1934, se exiben en la populosa barrida de la 24 y San Martín.

Los autos, entre ellos un Ford 1934, se exiben en la populosa barrida de la 24 y San Martín.Jorge Alvarado

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Durante el confinamiento como consecuencia de la pandemia por COVID-19, cinco estudiantes en proceso de titulación de la Universidad Casa Grande realizaron una investigación a 1.054 madres y padres de familia con el fin de explorar la convivencia con animales de compañía en Guayaquil, en medio de la crisis.

El estudio estuvo dirigido a hogares con hijos entre los 5 y 12 años que cuidan al menos un perro o gato.

La investigación consideró: beneficios percibidos por los custodios, valor monetario y no monetario atribuido a la mascota, reconocimiento de necesidades físicas y emocionales y desarrollo de lazos afectivos entre ambas partes.

Afecto

El 70 % indica que la cuarentena permitió encontrar nuevas formas de demostrar afecto a la mascota, especialmente las mujeres que perciben que la familia aprendió a ver a los animales con otros ojos (79,9 %).

Los resultados señalan que los guayaquileños acuerdan que tener a sus mascotas en la cuarentena les ayudó a ser personas más felices (85,8 %), sentirse mejor emocionalmente (85,4 %) y sentir calma en momentos de estrés (83,4 %). La necesidad física más identificada es mantener limpia a la mascota y su entorno diariamente (87,8 %).

Los encuestados entre 41 a 45 años reconocieron mayoritariamente la necesidad de desinfectar las patas y el pelaje de sus mascotas cuando estas han estado en contacto con el exterior (88,1%).

A pesar de la crisis económica en pandemia, los hogares no dejaron de incluir la comida de mascotas en las compras del hogar (87,4 %). Los perros, a diferencia de los felinos, se incluyeron en actividades físicas de los custodios (73,3 %).

A su vez, se evidenció un reconocimiento mayoritario en cuanto a la necesidad de interacción de las mascotas con otros humanos o animales por parte de quienes conviven con canes (64,3 %).

Aquellos que por trabajo, previo al confinamiento, solían encontrarse muy poco tiempo dentro de casa, reconocieron en sus mascotas felicidad por su presencia en el hogar (76,9 % funcionarios públicos, 70,7% profesionales independientes). Se confirmó que la relación con el animal de compañía como miembro de la familia se fortaleció.

Los custodios percibieron a sus gatos alterados por los cambios del confinamiento en cuanto a su rutina y entorno.

Los custodios percibieron a sus gatos alterados por los cambios del confinamiento en cuanto a su rutina y entorno.Cortesía

Finalmente, los custodios guayaquileños no percibieron a sus mascotas alteradas por los cambios del confinamiento en cuanto a su rutina y entorno, por lo que el reconocimiento de emociones como el estrés y el enojo no fueron mayoritarios como se esperaba (56, 5% y 56,4 % respectivamente).

El grupo de estudiantes conformado por Omar Burgos, Víctor Chiquito, Camila Emén, Andrea Patiño y Daniela Zea, asegura que esta investigación evidencia el capital que representan las mascotas en la vida humana, destacando una vez más la serie de beneficios que se obtiene de la convivencia con animales de compañía y de cómo estos ayudan a sobrellevar situaciones difíciles.

Sin embargo, señalan que es necesario darle la misma importancia a las necesidades físicas y emocionales de las mascotas y seguir realizando investigaciones que permitan comprender la forma en que estas perciben su entorno para poder ofrecerles una mejor calidad de vida en la relación interespecie, humano-animal de compañía, propia de la cultura contemporánea.

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