Los tráileres y cabezales son un peligro para estudiantes
Las unidades están parqueadas en los alrededores de planteles. Algunos vehículos son escondites de delincuentes. Padres de familia piden desalojo

Los alumnos del José María Egas caminan entre los camiones parqueados en los alrededores del colegio.
“¡Cuidado niños, no se acerquen mucho a esos camiones porque les puede salir un delincuente y los asalta!”. La advertencia es generalizada entre los padres de los estudiantes de la Unidad Educativa Fiscal José María Egas, ubicada en la ciudadela Amazonas, sur de la ciudad, por la presencia de camiones, tráileres y cabezales abandonados en los alrededores del centro educativo donde se educan más de 2.000 alumnos en las jornadas matutina, vespertina y nocturna.
Las vehículos llevan meses parqueados en la zona. Nadie los retira, nadie se hace cargo de ellos. Forman parte del deprimente paisaje del sector y un peligro en potencia para miles de estudiantes que se topan a diario con estos, al ingreso o salida de clases.
Durante un recorrido que EXPRESO realizó por los alrededores del plantel, se pudo observar a docenas de vehículos sin llantas, con fierros oxidados, cristales rotos, restos de chapa que se convierten en auténticos cuchillos afilados y con basura en su interior; algunos, incluso, han sido desbaratados.

Muchos estudiantes evitan pasar cerca de los camiones por el temor de que llevarse una mala experiencia
No es la primera vez que residentes del sector, padres de alumnos y profesores han alertado a las autoridades de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) y del Municipio, del peligro que representan estas unidades abandonadas, pero aseguran que estas entidades no han dado una solución definitiva al problema.
“Los agentes de tránsito vienen a desalojar a los camiones, pero al día siguiente los carros amanecen parqueados cerca de las veredas”, manifiesta Carlos Rodríguez, un padre de familia que todos los días debe caminar por los alrededores de estos vehículos cuando va a dejar o a ver a su hijo al plantel.
Algo similar le ocurre a Juan Manuel Medrano, otro representante, quien asegura que estos carros son aprovechados por los delincuentes para esconderse, especialmente en las noches.
“Los chicos de la jornada matutina no tienen muchos problemas al caminar cerca de estos camiones; pero quienes se educan en la vespertina y nocturna corren peligro porque deben caminar por calles oscuras, ya que las luminarias son de baja intensidad”, agrega, al mencionar que algunos chicos han sido asaltados.

Los estudiantes caminan por calles peligrosas donde el recorrido del transporte pesado ha deteriorado las veredas.
Otro padre, quien no quiso identificarse, denuncia que estos automotores son utilizados por los talleres para desmantelarlos y vender las partes a las distribuidoras de repuestos.

Vehículos abandonados, sin llantas, con fierros oxidados y cristales rotos se convierten en un peligro para los estudiantes del colegio José María Egas y residentes de la ciudadela Amazonas. ,
Todos coinciden en que en la noche es imposible caminar por la zona por temor a un robo. “Los ladrones aprovechan lo oscuro del sector para esconderse dentro de los carros abandonados”, explica Medrano.
A la queja de los padre se suman los residentes del sector. Mary Guzmán, quien tiene un consultorio médico y farmacia a una cuadra del colegio y frente a los vehículos pesados abandonados, menciona que gatos y perros se meten en esas unidades. “A veces hasta los jóvenes se meten para fumar”, recalca, al exhortar a las autoridades de tránsito y del Cabildo que tomen las acciones necesarias para erradicar el problema.

En la escuela Ciudad de Azogues, en el Guasmo central, también hay vehículos pesados abandonados.
La presencia de vehículos abandonados en la vía pública es prohibida por el Municipio. En el artículo 5 del Reglamento que regula las condiciones para el control y destino de bienes que ocupan espacios de uso público se señala que cualquier clase de bienes muebles no perecederos que se encuentren sin autorización municipal ocupando los espacios de uso público serán trasladados a las bodegas de la Policía Metropolitana. La multa para estos casos es de media remuneración básica unificada.