Guayaquil

Las tinieblas envuelven el tramo del puente que mira a Guayaquil

En la estructura que enlaza a esa ciudad con Daule no hay luminarias en esta ruta. Al menos dos meses están sin arreglo. La queja jamás fue atendida

Foto de Sistema Grana (10561857)
Situación. Al caer la noche, las luminarias que se levantan por el lado de Guayaquil no encienden desde hace algunos meses. La comunidad espera una intervención.Freddy Rodriguez

Oscuridad absoluta. Las luminarias han quedado de adorno en el puente que conecta a Guayaquil con Daule; pero la problemática solo afecta al tramo que mira hacia el Puerto Principal. El contraste es evidente.

MUNICIPIO DE GUAYAQUIL (7285857)

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Hay tal tiniebla que uno no puede circular a más de 20 kilómetros por hora. “Si acelero un poco más, siento que hasta me estrello. Además de que hay huecos y alcantarillas sin tapas, que de caer en ellas o saltar sobre ellas, fijo salgo volando. La administración municipal de Cynthia Viteri se acabó sin atender este requerimiento. Lo pedimos, la queja fue pública. Pero nadie nos tomó en cuenta. Aquí uno se moviliza a ciegas y está a salvo solo cuando estamos en terreno de Daule. Que lamentable es esto”, se quejó Augusto Piedra, habitante de Villa del Rey; que a diario se moviliza sobre la estructura para ganar tiempo y evitar congestionamientos.

Perjuicio.A lo largo de esta estructura se puede evidenciar alrededor de 200 postes de luz que no funcionan.

De los 4,8 kilómetros que recorren este puente desde su oreja vial en la avenida Narcisa de Jesús, en Guayaquil, hasta La Joya, en el cantón vecino; apenas 600 metros están iluminados, todos del lado de la capital arrocera.

Esta situación lleva más de dos meses sin arreglo alguno y tanto conductores como transeúntes aquejan por esta situación que les ha dejado como único farol las luces que provienen de los comercios y hogares del sector. Ubicados todos en los extremos de la obra.

Desde el ingreso, con sentido norte a sur de la Narcisa de Jesús, se evidencia cómo los postes han quedado obsoletos y hasta con cables colgando.

“Ya ni como adorno sirven porque no se ven. Es una oscuridad absoluta conducir por el puente. Si me paso de las 19:00, me toca poner ya las luces intensas, es como viajar en carretera o en medio de la montaña. Y si estás en hora pico, igual es complicado distinguir al resto de vehículos, ya que hay motos que no prenden sus luminarias y por poco las chocas”, relata Martha Flores, residente de la urbanización Santa María de Casa Grande, en Daule. .

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Así como ella, el resto de ciudadanos de la parroquia urbana La Aurora y los habitantes de la urbanización La Perla, en Guayaquil, denuncian el quemeimportismo que hubo por parte de la Alcaldía de Guayaquil para atender la necesidad.

“Por suerte no debo recorrer mucho para llegar a casa, porque voy en carro, pero quienes van a pie hasta la garita, se exponen en medio de la oscuridad a que les roben o les hagan algo peor. Ya ha pasado, hay denuncias”, advierte Fabricio Hernández, de La Perla.

Antes de quedar a oscuras, yo siempre trotaba el tramo del puente, pero el solo hecho de caminar por la zona, es exponerme a un robo, secuestro o algo peor.

Andrea Chalén, residente de Metrópolis 2

Algunos ciudadanos atribuyen este fallo a los robos de los cables a lo largo de esta vía, como ha quedado evidenciado en videos que los conductores han colgado en redes como Twitter, pero otros achacan al abandono. “Si fuera todo culpa de los chamberos, el tramo de Daule estaría igual, ¿no es verdad? Quizás hubo un poco de todo. Lo importante ahora es que la administración entrante atienda nuestras necesidades. Solo queremos que nos escuche y empiece a ordenarse todo en la ciudad. Ojalá tengamos suerte”, señala Valentina Loayza, guayaquileña que de igual forma se traslada a diario a Daule, donde queda su oficina.

PUENTE NUEVO A OSCURA (10561860)
Robo. A lo largo de la estructura se observan cajas de conexiones eléctricas abiertas, y esto genera peligro para los transeúntes.Freddy Rodriguez

Frente a esta situación, EXPRESO consultó a la administración de Aquiles Álvarez si tiene conocimiento de este problema y, de ser así, cómo prevé solucionarlo y cuándo, pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

Luminarias Narcisa de Jesús

Los carros son los únicos faros de la Narcisa de Jesús

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Mientras tanto, quienes viajan desde Daule a su trabajo en Guayaquil deben transitar ‘a ciegas’ o buscar una ruta alterna que les permita llegar a sus hogares, sin riesgos a ser víctimas del hampa.

“Desplazarme a oscuras me aterra, por eso he optado por cruzarme todo Guayaquil, ir por la Pedro Menéndez Gilbert, que es infernal y recorrer toda, toditita La Puntilla (Samborondón). A esto nos empujó la Alcaldía. Y lo seguiré haciendo hasta que reparen, y mientras tanto seguiré haciendo públicas mis quejas”, señala Lorena Vinueza, habitante de Villa Club.

“Cuando se levantó la obra, fuimos nosotros quienes la pagamos. Son alrededor de 80 dólares al año los que cancelamos por el puente. Ok, que en el tramo de Daule esté bien, nos alegra. Pero, ¿qué pasa con el resto? Decidir cómo llegan a un acuerdo, no es nuestro problema. Si nos están estafando, que entonces el alcalde Wilson Cañizares nos defienda. Que él meta presión, que él nos haga respetar ahora, así no lo haya hecho antes”, agrega Emilia Carpio, también de La Aurora.

El puente que une Guayaquil con Daule quedó envuelto en tinieblas. La administración de Viteri terminó, pero tuvo el tiempo suficiente para haber hecho algo.

Adrián Mancilla, residente de Villa Club

Hoy, de hecho hay taxistas que no se atreven a utilizar la ruta, teniendo en cuenta el escenario de violencia en el que se encuentra el Gran Guayaquil.

“Por una carrera no me voy a jugar la vida. O aceptan que coja otra ruta, el puente de la Unidad Nacional o la Francisco de Orellana o simplemente no voy. Ir a oscuras es un peligro latente en todos lados. En esa ruta donde jamás veo a un policía o un agente de tránsito, ni de la ATM o de la CTE, no me la voy a jugar. Eso nunca. Por eso atiendan ya nuestra queja. No se puede convivir así”, argumenta José Luis Merlano, taxista del Puerto Principal.