Sergio Carneros: “Para ser patriota, se necesita más que una hora de Cívica”

  Guayaquil

Sergio Carneros: “Para ser patriota, se necesita más que una hora de Cívica”

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Sergio Carneros. El educador, de origen español, ha trabajado en el ámbito educativo en su país natal, Ecuador, El Salvador, Senegal, Bolivia, Filipinas, Panamá.Cortesía

El contexto.

Carneros, quien promueve la idea de transformar las escuelas, enfocándose más en el  desarrollo de las competencias y experiencias del alumno, ha elaborado el modelo educativo del nuevo campus del colegio Thomas More en Samborondón, que se inaugurará en abril. EXPRESO dialoga con él para conocer más detalles de la metodología, basada en modelos educativos de Singapur, Corea del Sur y Finlandia; y que en Ecuador ha sido ya aplicada en la escuela fiscal Ernesto Velásquez Kuffo, en Ayampe (Manabí).

Según Carneros, el hecho de transformar de forma integral un plantel educativo, incluyendo desde los cambios en la manera de enseñar hasta en la estructura del sitio; les permite a los alumnos crecer siendo autónomos, críticos y mejores ciudadanos. El centro educativo de Ayampe fue la primera institución rural en la que intervino. El Thomas More es la primera particular. A continuación, los detalles del sistema.

− La metodología que promueve llama la atención por no ser tradicional. El hecho de transformar espacios, valorar otros aspectos en el alumno es nuevo en el país. ¿En qué consiste en sí este método?

− En que se dé un cambio educativo y logremos proporcionar a los estudiantes, siendo aún niños, una educación que se adapte a las necesidades del siglo XXI. Vivimos en una sociedad de la información y de la comunicación, donde no necesitamos ya niños que solo memoricen, sino que sean competentes en diferentes ámbitos y en eso nos centramos. Este modelo busca desarrollar en ellos las 4 'C', que son la colaboración, la comunicación, la crítica y la creatividad; las claves para alcanzar el éxito profesional y personal. Mas para desarrollarlas, se debe enseñar de la forma no tradicional.

− ¿De qué manera?

− Con metodologías colaborativas y de ambiente, y talleres en donde los niños puedan elegir qué fortalecer, según sus gustos y necesidades. El tipo de educación bajo esta modalidad incluye también aprender en aulas amplias y cada una con un escenario diferente e inspirado en la gastronomía, la ciencia, la fotografía, la tecnología, el arte.

− ¿Qué tipo de ayuda le proporciona esta libertad de elegir, por ejemplo los talleres, según sus gustos, al alumno?

− Lo prepara para el mundo, le enseña a ver y comprender que no todo es igual. Le enseña a adaptarse a todos los ambientes y contextos. Esto no quiere decir que no vaya a pasar por determinados talleres, los tendrá que ver, pero se les da prioridad a lo que necesitan para que puedan desarrollar sus habilidades y autonomía.

− ¿La transformación incluye cambios en la malla curricular o la incorporación de determinadas materias?

− No, la malla curricular no cambia, se apega a la nacional. Pero sí valora otros aspectos del estudiante, por ejemplo, el desarrollo de sus competencias, según su respuesta a experiencias, retos, proyectos. No los mide solo por las pruebas tradicionales.

En Ayampe, donde el educador inició el proyecto este año, los cambios se dieron incluyendo a la comunidad. Las aulas fueron prácticamente todo Ayampe, menciona. Esto es, que no solo utilizaron los salones Montessori (que también están en el Thomas More), de educación y arte allí implementados para enseñar, sino que aprovecharon los recursos del entorno y los oficios de sus residentes para desarrollar nuevas destrezas.

La metodología
permite crear
entornos de
confianza. Estos,
vitales para
mejorar la
educación.

Al trabajar en otros aspectos del niño, ¿es posible evitar problemas como el bullying?

− Por supuesto, ya que con esta metodología se crea todo un ambiente de valores en la escuela. No es que se habla de respeto y derechos solo en determinados tiempos, sino que se trabaja -de forma permanente- en torno a la psicología positiva y la educación respetuosa. La metodología no se basa en el castigo hacia los alumnos, sino en el acompañamiento. Y para ello se capacita más a los docentes, a fin de que tenga vocación y predisposición. Y es que si las pierde, es mejor que deje de ser profesor.

− La falta de civismo es una tema que en los últimos años ha preocupado a la sociedad. Las familias y expertos educativos aseguran que se ha perdido desde que se eliminó a la Cívica como materia. ¿El modelo incluye que se hable del tema al interior del aula?

− La patria es mucho más que una hora de Cívica. Que se apueste, desde mi punto de vista, por una educación más innovadora es lo más patriótico que hay porque se forma una comunidad infantil con valores, que es el sentido de todo. Para ser más patriota no es necesario hablar durante horas del tema, ni tampoco tener a más niños jurando banderas. No se trata ni siquiera de enseñar más, sino de centrarnos en las personas para que aprendan más. Hoy estamos ante una revolución educativa en la que todo ha cambiado. Hay que dar un salto y hacerlo rápido.

− ¿De qué manera mejoraría la educación en Ecuador, si todos los entes públicos o privados optaran por adaptar la metodología a sus sistemas?

− Mejoraría muchísimo. El ranking en el que se maneja la educación en Ecuador es todavía bastante bajo. Tenemos grandes problemas en niños que leen pero que no entienden lo que leen, según lo afirman las estadísticas y eso hay que cambiarlo. A nivel nacional, hay planteles que han incluido una hora o los talleres de robótica a su malla, pero no es suficiente. Hay que reformar la educación. Con eso conseguiríamos tener una mejor sociedad y ciudadanos más preparados. Ahora, a través del Ministerio de Educación, estamos adaptando este modelo a 8 escuelas fiscales. Esperaremos los resultados que este cambio logre en los alumnos para aplicar la metodología a más escuelas públicas.

− Tras la experiencia obtenida y reflejada en otros países, ¿qué necesita Guayaquil y Ecuador para que la educación sea la cabeza de la sociedad?

− Necesita que se hable de ella y que al momento de repartir los presupuestos, no le demos más importancia a las mejoras en las vías, sino a la educación, que realmente es el futuro y lo que más importa.

En este modelo,
necesitamos a los
padres de aliados, a
fin de que apoyen la
innovación y el
cambio, y no
juzguen su escuela.

− ¿Es deber de las autoridades priorizar este campo?

− Es deber de todos. Todos los agentes -privados y públicos, movimientos y fundaciones- debemos sentarnos y replantear la educación del país, y no del Ecuador del mañana, sino del de hoy. Ese planteamiento debe ser conjunto y debe realizárselo ya.