La salud mental, otra víctima de la violencia en Guayaquil

  Guayaquil

La salud mental, otra víctima de la violencia en Guayaquil

Los crímenes reportados en la ciudad generan tal efecto que la ciudadanía siente paranoia.  El miedo cambia el humor y la rutina

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Hecho. En la calle es común ver a los ciudadanos agarrados de sus bolsos o artículos por miedo a un arranche.CARLOS KLINGER

Henry Limones tiene 28 años, es ingeniero en Sistemas y todos los días sale de su casa ubicada en Mucho Lote 1 con preocupación y ansiedad, debido a las noticias que se han generado sobre hechos violentos en la ciudad durante las últimas semanas. “Siento nervios de que me caiga una bala perdida o de pasar por una UPC y que explote algo, intento cuidarme por mi esposa y porque quiero regresar sano a casa”, comenta a EXPRESO.

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La misma sensación de temor siente Victoria Córdoba, quien trabaja en una institución financiera en el centro de Guayaquil. Comenta que acudir a su trabajo le genera tensión. “Trabajar en un banco da mucho miedo, estamos en la mira, y ahora no hay la opción de trabajar desde casa”, piensa.

Hecho.El 90 % de los pacientes que han llegado a consulta en estas últimas semanas manifiesta sentirse más ansiosos y con paranoia por los eventos violentos en la ciudad, confirman los especialistas.

Expertos en Psicología, entrevistados por este Diario, hablan sobre los problemas que ha generado la violencia y los estallidos de artefactos explosivos en la urbe porteña. El psicólogo clínico Luiggi Sáenz manifiesta que “los robos y crímenes ocasionan el aumento de respuestas de alarma en el cuerpo y si estas se mantienen, llegan a causar estrés crónico, alteraciones del sueño, apetito y en algunos casos en los que ha sido víctima de violencia o ha presenciado un acto violento como sicariato o robo, se puede desarrollar estrés agudo o postraumático debido a la carga emocional”.

La violencia que se vive ahora es una afectación colectiva, que puede irse procesando, dejando solo el plano individual y tratándose en conjunto.

Luiggi Sáenz
psicólogo clínico

Sáenz afirma que lo que sucede en la ciudad, “está provocando que las personas cambien sus rutinas debido al miedo, y cambia el comportamiento habitual por las amenazas que consideran intensas”.

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Asimismo piensa la máster en Psicología Clínica Deborah Adum, quien manifiesta que el 90 % de sus pacientes ha llegado a consulta con un discurso de miedo y ansiedad provocado por los hechos recientes en el país. “Los pacientes llegan con palpitaciones y cambios en su conducta. Vemos ahora que las personas eligen no exponerse, no salir, generando una especie de paranoia, ya que piensan que puede sucederles muchos males en relación con lo que se escucha en las noticias publicadas en redes, el periódico o la televisión”. Con lo que pasa en sí en el entorno.

Es lo que sucede con la cosmetóloga Magdalena Espinoza, de 52 años, quien ha pensado en visitar a un profesional de la salud mental, pues los constantes crímenes, sumado a los mensajes en redes sociales que le llegan al celular, a veces falsos, han alterado su estado de ánimo y sueño. “Realmente las personas comparten mucha información. Imágenes de personas asesinadas, situaciones en las cárceles tan terribles que parecen de una película de terror”.

Los pacientes llegan con palpitaciones y cambios en la conducta. Vemos también que las personas buscan no exponerse y así optan por ya no salir.

Deborah Adum
psicóloga clínica

Para Juan Cando, docente de Psicología de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, es necesaria la atención psicológica a tiempo para no generar problemas clínicos más grandes. “Frente a este tipo de síntomas, es importante trabajarlas con un profesional que permita un acompañamiento y un trabajo sobre dicho malestar que aqueja al sujeto, debido a que si no son abordados de manera oportuna estos generan inconformidad, ruptura en el lazo social y en algunos casos podrían quedar tomados de la angustia”.

Román Apolo es taxista informal y manifiesta que sus carreras y salidas han disminuido, debido a que ahora teme que llegue a pasarle algo a él y su familia. “Con este tema de las extorsiones, las ‘vacunas’, es peligroso relacionarse con cualquier persona. Es mejor atender a la gente conocida, y no correr riesgos. Tenemos que actuar así, a pesar de que cueste a veces ya no salir con tanta gente. Vivimos en tiempos en que no se puede confiar en nadie”, comenta.

Los psicólogos argumentan que es necesario para la salud mental no perder el contacto con los otros, pues esto ayuda a mejorar su estado emocional y a sobrellevar esta temporada de miedo social.

Frente a este temor es vital que la persona trate con un profesional el tema para luego evitar secuelas, como inconformidad o la ruptura del lazo social.

Juan Cando
docente de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil
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Sáenz sugiere que “es de mucha ayuda escuchar activamente a las personas, recordarle que hay momentos seguros”. “Hay que recordar que el apoyo social es un factor protector de la salud mental. La violencia que se vive hoy en día es una afectación colectiva, que puede irse procesando, dejando solo el plano individual y tratándose en su conjunto”.

Recomendación que también comparte Adum, quien cree que “mantenernos conectados, buscar socializar, y conversar sobre estas situaciones va a ayudar a que los síntomas negativos de la ansiedad disminuyan”.