Guayaquil

Retraso escolar, el perjuicio a los niños que se veía venir

Educación reconoce el problema, que fue ignorado durante un año, y anuncia fase de nivelación. Los alumnos de nivel básico son los de mayor problema

Clases no presenciales
Los estudiantes buscaron ayuda de la comunidad para elaborar los portafolios escolares, la evidencia de que están en el sistema educativo.Christian Vinueza / EXPRESO

Era algo que se veía venir desde el primer día que empezaron las clases no presenciales. El déficit de aprendizaje de los niños durante el año lectivo anterior fue advertido por padres de familia, profesores, psicólogos y expertos educativos, pero fue ignorado por las autoridades educativas.

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Sin embargo, al término del ciclo escolar del régimen Costa, el Ministerio de Educación reconoce este problema, que EXPRESO ha dado a conocer en diferentes reportajes y que consta, además, en un informe contundente en el que la Unicef revela la falencia del aprendizaje desarrollado en casa.

Educación anuncia una fase de nivelación de niños, niñas y adolescentes, que permitirá a los docentes identificar aquellas habilidades que deben ser reforzadas en las áreas de Matemática y Lengua y Literatura.

La nivelación se efectuará en el nuevo año lectivo que inicia el próximo 7 de mayo, para lo cual se trabajará con guías y fichas que podrán ser utilizadas en las diversas modalidades de estudio: presencial, semipresencial y virtual, contempladas en el plan de retorno progresivo y voluntario a las aulas. Pero Educación no ha querido dar más detalles de cómo se ejecutará esta tarea.

La nivelación debe ser de manera presencial, con grupos de hasta 10 niños, en varios horarios. El padre de familia debe hacer un esfuerzo de enviar a sus hijos a la escuela.

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Quienes sí lo han hecho son los expertos educativos consultados por EXPRESO. Ellos sostienen que la nivelación planteada no tendrá el efecto deseado si se utilizan los mismos métodos de enseñanza que han originado el problema y han impedido que los niños aprendan a multiplicar y leer detrás de la pantalla de un computador o a través de las fichas pedagógicas que se entregaron, pero que no llegaron a todos los escolares.

“No se puede nivelar a los estudiantes enviando actividades por WhatsApp o pegando figuritas en hojas que más tarde formarán parte del llamado portafolio escolar. Las autoridades deben elaborar un plan de refuerzo que llene los vacíos de aprendizaje existentes”, dice Renata Albán, experta educativa.

El portafolio funciona cuando el docente y estudiante entran en un proceso de retroalimentación permanente. Al final, ambos deben revisar qué se construyó en ese tiempo.

Cinthya Game, presidenta de la Organización Mundial para la Educación Preescolar

La profesional en Psicología Educativa y Neuroeducación cree que es necesario dotar a los estudiantes y docentes de las herramientas necesarias, como Internet, computadoras, mejor infraestructura y medidas de bioseguridad adecuadas para ir a la presencialidad, con el fin de que puedan hacer frente de manera apropiada a un nuevo año lectivo, que tiene como característica la alternancia entre la educación en casa y la educación presencial en las escuelas y colegios.

Clases no presenciales
Los niños debieron realizar sus tareas hasta debajo de árboles.Archivo / EXPRESO
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Cinthya Game Varas, presidenta de la Organización Mundial para la Educación Preescolar-Ecuador (OMEP), recomienda un sistema de nivelación que no esté basado únicamente en una prueba. “La nivelación puede ser un mecanismo de evidencias, cumplimientos de metas, aplicabilidad de aprendizajes donde los docentes (a través de herramientas pedagógicas) puedan medir el aprendizaje de los chicos”, anota.

AbandonoEducación desconoce cuántos niños han abandonado la escuela. La Unicef calcula que cerca de 90.000 dejaron de estudiar en pandemia.

La pandemia de COVID-19 sacó a 4,4 millones de estudiantes de las aulas en marzo de 2020, a las que aún no han regresado, a pesar de que entre agosto y diciembre del año pasado hubo algún simulacro de apertura, con el retorno en 77 planteles de la Sierra, a los que 10.000 niños estaban yendo con total normalidad. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional suspendió la asistencia a clases.

Al momento, el objetivo de las autoridades educativas es la evaluación de los alumnos que se realiza a través de los portafolios (carpetas de deberes), que es la evidencia de que el niño está en el sistema educativo.

Las instituciones educativas han cumplido en un 86 % con la entrega de estos documentos; pero el dato varía, porque los alumnos aún tienen un plazo final para completar la entrega de sus tareas, hasta el inicio del año escolar en mayo.

En el régimen Costa 2020-2021 hubo 2’570.000 alumnos matriculados: 1’997.373 en el sector fiscal, 90.528 en el fiscomisional, 5.406 en el municipal y 477.378 en el particular. Lo que significa que 279.000 alumnos del área pública aún no entregan sus portafolios.

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En la segunda quincena de marzo pasado, grupos de docentes formaron brigadas para rastrear a los niños con los que no habían tenido contacto durante el segundo quimestre del año lectivo. En esta actividad, desarrollada en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), lograron dar con el paradero de 6.000 estudiantes y recuperaron igual número de portafolios, que serán los boletos para ser promovidos al curso siguiente, sin que eso signifique haber recibido los conocimientos que corresponden a su nivel educativo.

Marcela Bajaña, psicóloga educativa con 30 años de trayectoria, reconoce que este proceso educativo no presencial ha incidido en los resultados del aprendizaje, originando vacíos, retrasos y déficits de conocimientos, especialmente en los niños más pequeños, que están desarrollando sus habilidades y destrezas o están aprendiendo a leer, escribir, contar, etc.

También ha afectado la parte socioafectiva del menor, que tuvo que acoplarse a la clase virtual, que no es igual a la presencial, en la cual la maestra sí puede mantener ese vínculo que difícilmente se logra a través de una pantalla. “Los maestros deben preparar estrategias y metodologías para llenar esa carencia que los niños tienen al momento”, recomienda.

Por eso, ella sugiere que sean los niños de nivel inicial y educación básica (de 3 a 11 años) los primeros en retornar de manera progresiva a las aulas, de acuerdo con el Plan Institucional de Continuidad Educativa (PICE).

Este fue presentado por cada plantel que ha contemplado regresar determinados días a la semana a las aulas en grupos pequeños, indicando cómo lo harán, cuántos niños van a poder tener en las aulas, cuántas horas y estudiantes por día, etc.

No obstante, Carlos Arroyo, docente y consultor educativo, opina que las directrices del retorno progresivo deben ser dadas por las autoridades educativas, para no generar desigualdades entre colegios que tengan la capacidad de colocar a todos sus niveles en la modalidad presencial, y otros que no puedan hacerlo con ninguno.

En el país hay más de 16.000 planteles, de los cuales 12.500 son públicos. De esos, el 50 % está en la zona rural. Cerca de 450 escuelas con aproximadamente 18.000 niños abrieron sus puertas, pero volvieron a cerrarlas por decisión del COE nacional.