
Reacciones y despedidas tras la muerte de monseñor Antonio Arregui en Guayaquil
Políticos, empresarios y representantes de la Iglesia expresan su pesar por el fallecimiento del arzobispo emérito
La ciudad de Guayaquil despide a uno de sus referentes espirituales más influyentes. Monseñor Antonio Arregui Yarza, arzobispo emérito y expresidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, falleció dejando un profundo vacío en la comunidad católica, educativa y social que acompañó durante décadas. Su nombre, ligado a procesos pastorales, obras solidarias y a una defensa constante de la dignidad humana, volvió tendencia en redes sociales, donde autoridades, instituciones y ciudadanos compartieron mensajes de gratitud y despedida.
Municipio y líderes políticos lamentan la muerte de monseñor en redes
Desde la cuenta oficial, en la red social X, de la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil, se difundió una esquela institucional en la que se lamentó “profundamente el sensible fallecimiento” del religioso, recordando que fue nombrado arzobispo en 2003 y que durante su ministerio “impulsó iniciativas eclesiásticas y sociales” y presidió la Conferencia Episcopal. El cabildo expresó su solidaridad con la comunidad católica y sus familiares, cerrando el mensaje con una frase sobria: “Paz en su tumba”.
En la misma línea, el exalcalde Jaime Nebot publicó un mensaje personal: “Lamento profundamente el fallecimiento de Antonio Arregui Yarza. Querido amigo, expresidente de la Conferencia Episcopal del Ecuador y Arzobispo Emérito de Guayaquil, ciudad a la que sirvió con devoción y energía. Paz en su tumba y un abrazo solidario a su familia, en especial a su hermana Maribel”. Sus palabras reflejaron la cercanía que el líder político mantuvo con el pastor durante años de gestión municipal.
— Jaime Nebot 🇪🇨 (@jaimenebotsaadi) February 5, 2026
Arregui mantuvo relación con sectores estratégicos locales
Las reacciones también surgieron desde el sector productivo. Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, destacó que “su serenidad y vocación de servicio dejaron una huella perdurable en nuestra comunidad”. Recordó además el trabajo conjunto en el banco de alimentos Diakonía y señaló que “su guía y palabra fueron un faro en momentos donde la solidaridad debía hablar más fuerte”. Para el gremio, su legado “invita a seguir construyendo una sociedad más justa y compasiva”.
También se pronunció la Asociación Cristiana de Empresarios ACE UNIAPAC, a través de su presidente, César Coronel Garcés, quien expresó a este Diario sus condolencias y recordó el papel cercano que monseñor Arregui desempeñó como asesor doctrinal de UNIAPAC Latinoamérica. “Su cercanía pastoral, su palabra clara y su compromiso con la dignidad de la persona humana marcaron de manera indeleble nuestro caminar institucional”, señaló.
Antonio Arregui deja legado educativo, social y pastoral en Guayaquil
Uno de los testimonios más sentidos provino del ámbito educativo. Sonia Cuenca Ramírez, directora ejecutiva de la Red Educativa Arquidiocesana (REA), subrayó que Arregui “fue el creador de la red, el que impulsó a la red, preocupado por la educación de muchos niños de zonas muy vulnerables”. Recordó que actualmente atienden a cerca de 12.000 estudiantes y que su obra marcó el enfoque de “formar jóvenes con valores humanos y espirituales”. Aunque reconoció el dolor por su partida, aseguró que continuarán “ese legado de servicio y de fe que dejó instaurado en la Iglesia guayaquileña”.
El doctor Walter Mera, rector de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, destacó la estrecha relación que mantuvo el religioso con la academia durante décadas. “Ante el sensible fallecimiento del Monseñor Arregui, consideramos importante dejar constancia de una memoria institucional que reconozca su legado y el compromiso que nuestra universidad mantiene con los principios de solidaridad y responsabilidad social”, señaló. Recordó que el religioso estuvo siempre “muy preocupado por la formación, la obra social y la caridad, pilares indispensables de la Iglesia”, además de su preparación académica, hablaba cinco idiomas y tenía doctorados en Derecho Canónico, y su capacidad de diálogo con autoridades civiles y educativas.

La Iglesia guayaquileña pierde a uno de sus referentes morales
Desde la esfera política y ciudadana también se multiplicaron los mensajes. Henry Cucalón, abogado y ex ministro de Gobierno de Ecuador, lo definió a EXPRESO como “un gran pastor y hombre de fe”, comprometido con el desarrollo de Guayaquil, conciliador y firme en sus posturas, mientras que el empresario y exvicepresidente del Ecuador, Otto Sonnenholzner, lo describió como “un pastor auténtico, cercano, coherente entre lo que predicaba y lo que vivía”, resaltando que su autoridad “nacía de la cercanía y de una fe vivida con autenticidad”. Ambos coincidieron en que fue un referente moral en momentos complejos para la ciudad.
Más allá de los cargos, Arregui deja una huella concreta: parroquias fortalecidas, proyectos sociales, redes educativas y una Iglesia más vinculada a los problemas reales de la gente. Para muchos guayaquileños, su figura trascendió el púlpito y se convirtió en un acompañante cotidiano de causas sociales, familiares y comunitarias.