Editorial: Que el toque de queda sea efectivo
El país espera que el toque de queda resulte una medida que realmente contribuya a mejorar las condiciones de seguridad
El toque de queda, presentado como una medida urgente para enfrentar al crimen organizado, empieza a mostrar consecuencias que van más allá del control de la seguridad. La restricción de la movilidad no solo altera la vida económica y social, sino que también limita el acceso a información independiente y verificable, un elemento esencial en cualquier democracia.
Sin más medios de comunicación que no sean los oficiales, los cuerpos de seguridad del Estado ejecutan su plan en un entorno donde el relato queda concentrado en una sola voz, lo que no solo reduce la pluralidad, sino que abre espacio a dudas legítimas sobre lo que realmente ocurre.
La otra cara de la moneda es la afectación en el normal desenvolvimiento productivo, comercial y la prestación de servicios, así como la cotidianidad. La logística de industrias y empresas, los horarios de atención en locales de actividad nocturna y hasta de recolección de basura han tenido que ser modificados, generando reducción de ingresos, congestión vehicular, complicaciones en los procesos productivos e incluso consecuencias en la salubridad.
El país espera que el toque de queda resulte una medida que realmente contribuya a mejorar las condiciones de seguridad ciudadana y valgan la pena todas las complejidades que se están afrontando.