Guayaquil

'Rainbow by Ale': el emprendimiento que tiene a una niña de 12 años como jefa

Personaje de la semana: Alexa Bravo Buchelli aprovechó el tiempo libre de la cuarentena, su gusto por la moda  y la tendencia del Tie-Dye para emprender. Hoy realiza envía sus creaciones a todo el país

Alexa
Alexa, de 12 años de edad, maneja su microempresa de moda con ayuda de su mamá.Cortesía

Alexa Bravo tiene 12 años de edad, pero ya maneja su propia microempresa. Con una plática entretenida que destaca su personalidad extrovertida, Ale, como le llaman sus familiares y amigos, le cuenta a EXPRESO cómo decidió lanzarse al mundo del emprendimiento y demostrarle a la sociedad, que no existe una edad definida para iniciar proyectos y cumplir sueños.

En agosto pasado, ella, con el apoyo de su familia, especialmente el de su mamá, mezcló dos detalles que ama: el arcoíris y la moda.

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Su emprendimiento se llama 'Rainbow by Ale' y se trata de un línea de ropa que retoma una técnica con siglos de historia: el Tie-Dye. Esta técnica consiste en anudar o atar partes de una prenda blanca o clara de algodón, para después teñirlas, dejando como resultado manchas en forma de figuras.

“Le puse de nombre Rainbow (arcoiris), a mi emprendimiento, porque me gusta mucho la diversidad de colores, por eso me gusta el arcoíris y quería que mi ropa tuviera que ver con bastante color”, cuenta.

'Rainbow by Ale', también se llama su página oficial de Instagram, que ya suma más de 1.200 seguidores en un poco más de un mes de su creación. Justo, como dice ella, su emprendimiento voló. En esa red social es donde esta joven soñadora anuncia sus promociones, nuevas creaciones y explica cómo hacer el proceso del Tie-Dye.

Desde que inició su emprendimiento vende de entre tres a siete prendas estampadas al día. No solo son camisetas, también tiene conjuntos, shorts, medias, gorras, forros del almohada, manteles, chompas, calentadores, entre otros.

Pero lo que más vende son kits; las cajas de cartón que llevan la prenda de vestir blanca, los tintes, guantes, ligas y un manual de cómo hacer tu propio Tie-Dye, también diseñado por ella. Hay prendas desde la talla 2, hasta la talla L. El precio de la ropa ya ejecutada con la técnica o el kit, cuestan entre $12 a $18.

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Alexa, la segunda de cuatro hermanos, nació en Canadá, pero de bebé llegó a la urbe porteña, donde estuvo en sus primeros 10 años de vida. Desde hace dos años, junto a su familia, vive en Machala, ciudad de la provincia de El Oro.

A más de la ciudad donde ahora reside, la mayoría de pedidos surgen de Guayaquil. También hace entregas a Santo Domingo, Quito, entre otras ciudades.

“Nosotros personalizamos las cajas. Las adornamos. Le escribimos mensajes de felicidad y buenos deseos, como: ¡Disfruta! ¡Pásala bomba! ¡Be Happy! ¡Sé tú misma!, entre otras palabras que me salen del fondo del corazón. Para que cuando la persona abra la caja, salga como un flash de felicidad que la haga sentir bien”, explica Ale.

¿Por qué se volvió emprendedora?

“En la cuarentena la pasaba aburrida, estresada, entonces la molestaba a mi mamá, le decía que quería emprender con algo, que quería hacer algo, no sabíamos con qué. Hasta que un día vi en Tik Tok la tendencia de Tie-Dye y dije: ¡tengo que hacer esto, está genial!”, recuerda alzando los brazos.

Después de ver varios videos, donde influencers y famosos practicaban esta técnica, Alexa bajó corriendo desde su habitación a la sala de su casa, con el celular en las manos para mostrarle a su mamá. “Había visto que vendían kits de Tie-Dye y quería comprar uno”, detalla.

Pero no hallaron una tienda donde conseguir el kit. Entonces, Alexa, decidió guiarse por los videos y realizar su primer intento, para crear sus propias cajas. No lo logró. Los tintes rosa y azul que encargó por un servicio de entrega a domicilio,  se regaron por toda su camiseta desordenadamente. Pero aunque se decepcionó, no se desmotivó y tomó fuerza. “¡Tengo que aprender!”, se decía así misma y así lo hizo.

El color zul es su tono favorito. Llamó Rainbow a su emprendimiento porque una tarde, cuando pensaba en el nombre, apareció un arcoíris en el cielo. Esa fue su guía.
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Se dedicó a investigar cada detalle de la técnica, utilizada, cada vez que vuelve a ser tendencia, para mantener un look fresco y descomplicado. Leyendo y viendo videos en Internet, supo entonces que, además de otros detalles importantes, los tintes solo deben aplicarse en tela de algodón. Luego lo volvió a intentar una y otra vez, con sus camisetas y otras prendas de sus hermanos y papás, hasta que obtuvo el resultado deseado.

“Yo ya había visto el Tie-Dye en una foto de mi abuelito. Él ya falleció, pero yo conservo la foto, en la que él luce mucho más joven, saliendo de su casa con una camiseta de Tie-Dye. Cuando la vi, me quedé sorprendida. Entonces investigué y supe que esta tendencia ya ha estado en los años 80 y 90 y, que ahora yo le doy una nueva oportunidad”, relata con una sonrisa.

La primera camiseta que hizo, la publicó en sus redes sociales y fue la primera que vendió. Se la compró una buena amiga. Luego los pedidos llegaron de sus primas, otros familiares y después de personas que también empezaron a seguirla en las redes.

Los tintes que utiliza, están cargados de químicos, los mismos que permiten la consistencia del color en las telas. Sin embargo, ubicar este material es un riesgo que Gabriela Buchelli, su mamá, prefiere que Alexa omita.

“Yo les hago los nudos y las ataduras, pero en este otro proceso entra mi mamá, quien se encarga de teñir las prendas. Tuve tanto éxito tan rápido que le dije a mi mamá que me ayudara, que ya no podía sola”, recuerda.

Las prendas de vestir, los tintes y el resto de materiales para poner en práctica la técnica y para armar las cajas, las piden a otras empresas. En la gestión de compra y entrega de estos productos también se encarga su mamá, la misma que le ayuda a manejar e invertir las ganancias.

Este negocio, Alexa, debe equilibrarlo cada día con sus estudios. Este año pasó a colegio y debe poner un poco más de empeño en las clases. Sin embargo pese a que desea ser, a futuro, fotógrafa y doctora también, asegura que expandir y hacer crecer su negocio de ropa es su principal objetivo.

Es que además siempre ha estado inmersa en el mundo de la moda. Cuando era más pequeña, Gabriela tenía una tienda de ropa y accesorios. “Yo me ponía la ropa de la tienda de mi mamá, jugaba a que era la modelo y lucía las carteras y vestidos, me encantaba. Y ahora que estoy con Rainbow, quiero que la gente se vista con diversos colores. Por eso mi emprendimiento va a seguir, quiero que todo Ecuador lo conozca, Rainbow ya es una parte de mí y por eso estoy orgullosa”, cuenta feliz con una mirada de satisfacción.

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Para que esta joven emprendedora pueda cumplir este sueño, el apoyo de su familia ha sido fundamental. Su mamá, Gabriela, le cuenta a este Diario, que el soporte ha sido tal, que readecuaron una parte de la casa para convertirlo en el taller de Rainbow.

“Ha sido una locura. Ale nos ha empujado a toda la familia a ser parte de este negocio y la verdad es que, como familia nos ha unido. Cuando hay que hacer entregas, mientras uno organiza las prendas otro las cajas, otros los adornos y el resultado termina con amor y eso es lo entregamos a otras familias, que disfrutan desde abrir la caja hasta hacer los tiñes. No pensé que su emprendimiento tuviera tanta acogida y aquí estamos apoyándola”, cuenta orgullosa su mamá.

Si sabes de un personaje de tu barrio que todo el mundo debería conocer, escribe a lopezk@granasa.com.ec