Niños aprenden
Los estudiantes avanzan en el desarrollo de sus habilidades en el aula; pero falta que llenen los vacíos de aprendizaje que dejó la virtualidad.Juan Faustos / EXPRESO

Los niños pierden el miedo y se adaptan al aula

Los estudiantes exploran y ganan independencia.  Los padres notan el desarrollo logrado por sus hijos por las clases presenciales

En uno de los salones de primero de educación básica de la escuela Semillitas de Guayaquil, Valentina (5) muestra con orgullo un círculo que ha podido pintar con témpera sin la ayuda de nadie. La maestra Victoria Sánchez la aplaude y coloca en la hoja de tarea un adhesivo con una carita feliz como símbolo de premio.

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Junto a Valentina hay 15 niños más de la misma edad, que también están ganando independencia y aprenden a desenvolverse solos, luego de un mes de haberse iniciado las clases presenciales en el ciclo Costa, correspondiente al nuevo año lectivo 2022-2023.

La docente se emociona al ver el avance que han tenido los niños en el desarrollo de las habilidades y destrezas; mientras que los padres reconocen que sus hijos están aprendiendo a explorar, a gestionar la solución de necesidades básicas y a cumplir con las responsabilidades que se les otorga; algo que no sucedió durante los dos años de clases virtuales por la pandemia de la COVID-19, donde todo lo tenían resuelto en casa.

En el régimen Costa hay 2’434.153 alumnos matriculados; de ellos, 264.617 están en primero de básica. Para aquellos niños esta es su primera vez en la escolaridad presencial, la primera vez que van a la escuela y socializan con otros menores de su misma edad.

“Durante los dos períodos lectivos anteriores, correspondientes al nivel inicial (prekínder y kínder, 3 y 4 años, respectivamente), los niños recibieron clases frente al computador; y al hacerlo rodeados de la familia, perdieron autonomía para desarrollar hábitos, como la selección de materiales o la gestión de problemas”, señala Martha Córdova, directora de la institución educativa.

Clases presencial
Los padres no descuidan a sus hijos y están atentos en el proceso de presencialidad.Juan Faustos / EXPRESO

Ahora, en el salón de clases, los pequeños están desarrollando su independencia y eso es un avance dentro del proceso de formación. “La adaptación acompañada de la enseñanza a través del juego ha sido clave en este proceso. Nos valemos de una serie de instrumentos pedagógicos para crear un ambiente amigable que agrade y brinde seguridad a los niños”, menciona Córdova.

Mi hija está aprendiendo a socializar con otros niños de su edad y eso le ayuda a ser más desenvuelta. Afortunadamente se ha adaptado a la presencialidad sin novedad.

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Al igual que los estudiantes y docentes, los padres se muestran complacidos. Minerva Pazmiño, por ejemplo, nota las habilidades que está adquiriendo su hija Pamela desde que asiste a clases presenciales. “Al no haber convivido con otros niños, al principio no sabía cómo relacionarse. Ahora llega contenta de la escuela”, menciona, mientras espera en el patio a que suene el timbre para que su niña salga del aula y llevarla a la casa.

Los niños más pequeños están aprendiendo cosas nuevas. El problema radica para los alumnos de cursos superiores que arrastran vacíos de aprendizaje de dos años lectivos.

Charles Altamirano

Cuenta que en la modalidad virtual la niña no finalizaba las actividades que enviaba la maestra. “Ella se desesperaba y lloraba porque no podía cumplir con sus tareas. Ahora tiene confianza y seguridad, y hasta mensajes de felicitaciones me lleva en sus cuadernos por haber logrado sus objetivos”, relata entre sonrisas.

Me emociona ver a mi hijo jugar y reír en el aula y en el patio de la escuela junto a sus compañeros. En casa se desesperaba cuando no podía hacer alguna tarea encomendada.

Arelis Tigreros

Carlos Carranza también ha visto una evolución positiva en su hijo Bruno, en este mes de escolaridad presencial. “Dos años permaneció en casa con sus hermanos de 14 y 16 años, que pasaban en sus cuartos también estudiando en línea. El niño estaba creciendo introvertido y no se concentraba en sus clases virtuales. Ahora se está adaptando a la presencialidad y está aprendiendo a desenvolverse. Solo espero que sus hermanos mayores llenen los vacíos de aprendizaje que tienen, al igual que otros alumnos”, expresa.

Asimismo, Daisy Bermúdez destaca el desarrollo que está teniendo su hijo Jefferson en la escuela. “Al principio, yo estaba temerosa por el retorno a la presencialidad, temía que el niño se contagie; pero con el paso de los días me he dado cuenta de que el aula es el mejor espacio para que avance y adquiera confianza en sí mismo. Me siento satisfecha de verlo interactuar, de saber que está aprendiendo a controlar su conducta y a desarrollar las competencias comunicativas”, recalca.

La CifraUn total de 4'300.000 estudiantes hay en país. Desde mayo pasado, 2'434.000 empezaron clases presenciales en el régimen Costa.

A ella se le llenan los ojos de lágrimas al saber que el menor se siente feliz en su escuela, donde juega, dibuja, corre y canta. “Me da gusto que mi hijo me diga: ‘Yo quiero ir a clases todos los días’”, puntualiza.