
Municipio abre investigación por posible matanza de animales en Puná
Videos difundidos en redes sociales reactivaron alertas por violencia animal. Empresas fueron notificadas
Las imágenes circularon durante días en redes sociales. Perros muertos, denuncias de envenenamientos y acusaciones directas a camaroneras asentadas en Puná. La presión pública creció hasta que el Municipio de Guayaquil activó una inspección en el sector de Puná Viejo, una zona donde operan varias empresas acuícolas.
Impacto mediático
La intervención no ocurrió por iniciativa propia de las autoridades, sino tras el impacto social de los videos y denuncias ciudadanas, que volvieron a poner en debate una práctica que organizaciones animalistas llevan años denunciando: la eliminación violenta de perros y gatos en entornos productivos, bajo el argumento de “control poblacional”.
Equipos municipales se trasladaron hasta Puná para dejar avisos formales de inspección a representantes legales de camaroneras señaladas en redes sociales. El procedimiento obliga a los notificados a rendir su versión en un plazo de 48 horas.
No hubo rescates confirmados ni sanciones inmediatas, solo la activación de un protocolo administrativo que, según el propio Municipio, busca “verificar información y recabar elementos”.
"Violencia sistemática"
El Movimiento Animalista Nacional del Ecuador fue uno de los colectivos que volvió a denunciar públicamente estos hechos. Para la organización, no se trata de casos aislados, sino de una práctica repetida en zonas camaroneras del país.
En sus comunicados, el colectivo sostiene que envenenamientos, golpes y disparos contra animales domésticos siguen ocurriendo bajo el eufemismo de “manejo poblacional”, pese a que la ley ecuatoriana reconoce a los animales como sujetos de derechos.
“El bienestar animal no es selectivo”, señalan, cuestionando que una industria que se promociona internacionalmente con estándares de sostenibilidad tolere —o no controle— la muerte violenta de perros y gatos dentro de sus operaciones.