Guayaquil

Gemelos: una dupla de complicidad

Es cierto que a veces pueden sentir lo mismo que sus hermanos. Pero no necesariamente tienen los mismos gustos. EXPRESO dialoga con cuatro parejas.

gemelas
Hay anécdotas que comparten, así como también algunas cosas no tan alegres que les han ocurrido.EXPRESO
anemia

Una app medirá la anemia en los niños de América Latina

Leer más

Casi por regla, los gemelos están condenados a que sus padres los vistan iguales durante su infancia y a que la gente murmure al verlos juntos. Sin embargo, ellos también suelen sacar partido de su similitud, confundiendo a sus familiares, amigos e, incluso, a sus maestros y hasta a sus novios.

Este Diario dialogó con cuatro parejas de gemelas guayaquileñas acerca de los mitos y verdades sobre esta condición. Hay anécdotas que comparten, así como también algunas cosas no tan alegres que les han ocurrido.

Por ejemplo, Mariela y Vanessa Ángel, de 22 años, aclaran que no necesariamente ser gemelo implica tener los mismos gustos. A la primera le agrada el color amarillo y su plato preferido es el arroz con menestra de fréjol y chuleta; la segunda prefiere el azul y comerse un buen arroz con pollo.

Pero siempre han sacado partido de ser iguales. Recuerdan que de pequeñas intercambiaban sus roles. “En la escuela, cuando tocaban presentaciones artísticas, a mi hermana no le gustaba bailar y yo me ponía en su lugar”, relata Mariela.

Y como su parecido no es solo físico, sino también en la voz, le hacían bromas por teléfono a sus amigos y hasta a su madre. De hecho, cuando tenían 15 años, Mariela llamó por esa vía al enamorado de Vanessa para “terminarlo”. Esta se ríe al recordarlo y aclara que no era su enamorado, sino un chico que quería salir con ella.

El año pasado se graduaron de Comunicadoras Sociales en la Universidad Politécnica Salesiana (UPS). En esa institución los compañeros las diferenciaban no por lo físico, sino por la actitud: las llamaban ‘la gemela buena’ (Vanessa) y ‘la gemela mala’ (Mariela), porque la primera era más tranquila; y la segunda, más extrovertida. Pero ellas a veces se vestían iguales solo para confundirlos. 

Viven separadas desde hace cuatro años, aunque solo a media hora de distancia, en el sur de Guayaquil. Mariela está casada y tiene un niño, que por cierto, tampoco se ha escapado de sus bromas. “Una vez nos pusimos ropa similar y él se confundió y se dejó tomar en brazos por mí. Mariela lo llamaba, pero él prefería quedarse conmigo”, cuenta Vanessa.

Las otras parejas tienen anécdotas parecidas. Pero también algunas particulares y otras extrañas que comparten con ‘gemela’ emoción.

Presentimiento

gemelas
Cuando están separadas, una en Vinces y la otra en Guayaquil, ambas pueden presentir cuando la otra se encuentra triste y se llaman para saber cómo les va.Cortesía

Cuando Gilda Elizalde tenía 17 años discutió con un exenamorado. Llegó a la casa llorando y se encerró en su habitación. Sin saber sobre lo ocurrido, su hermana gemela Juleen le preguntó qué le había pasado con el chico en cuestión. Cuando están separadas, una en Vinces y la otra en Guayaquil, ambas pueden presentir cuando la otra se encuentra triste y se llaman para saber cómo les va.

Corazonada

gemelas
Cuando se comunica con su hermana resulta que a ella le ha pasado algo.Cortesía

A pesar de que Evelyn Soberón vive en Milagro y Josselyn en Guayaquil, ambas pueden presentir sus tristezas. En ocasiones, una despierta triste y no sabe el porqué. Cuando se comunica con su hermana resulta que a ella le ha pasado algo. Siempre han sentido cosas similares, dicen, pero desde que están lejos aún más. Evelyn sabe cuando su hermana tiene un día difícil; Josselyn es más reservada.

Las bromas en la escuela

gemelas
Ellas comentan que desde ese momento no volvieron a hacerles bromas a los profesores.Cortesía

Viviana y Vanessa Albán recuerdan que en la época de la escuela les gustaba hacerse pasar por la otra. Una vez, la profesora les puso una pulsera para diferenciarlas, pero las gemelas dieron sus nombres equivocados desde el inicio. Confundieron a la maestra y fueron regañadas por su mamá, que las recogía a la salida. Ellas comentan que desde ese momento no volvieron a hacerles bromas a los profesores.

Maternidad y golpes, sentidos como propios

examen de sangre

¿Ya sabes cómo está tu colesterol después de las fiestas?

Leer más

Cuando Evelyn Soberón quedó embarazada, a los 25 años, quien tuvo el malestar y los vómitos, a partir del segundo mes, fue su hermana Josselyn. 

Así lo relatan estas hermanas, que ahora tienen 27. Este es uno de los hechos más llamativos que les ha ocurrido por ser gemelas. 

No es lo único. Cuando Josselyn tiene un presentimiento de que algo le está pasando a su hermana, la llama y efectivamente ella está pasando por algo malo o tiene algún problema.

Ana Paredes cuenta, en cambio, una extraña experiencia que le ocurrió junto a su hermana Delia, cuando eran pequeñas, en la escuela. A Delia le pegaron en la frente con un frasco de goma y a Ana, que recién iba a entrar al aula después del recreo, le apareció de pronto una mancha roja en la frente, justo donde la habían golpeado a Delia. “Fue real. Aún lo recuerdo”, asegura la gemela, que ahora tiene 30 años.

A criterio de ellas, este tipo de experiencias confirman la versión de que los gemelos pueden sentir o presentir lo que les está ocurriendo a su hermano.

Un padre de gemelas, ahora mayores, que escucha sobre este tema, lo confirma con una anécdota. Ocurrió cuando una de ellas se fue de la casa con el novio. Por los mismos días, la otra empezó a mostrar signos de embarazo. Sus padres, molestos con ambas, le reclamaron a la segunda por su estado. Pero ella negó estar embarazada.... Entonces, acordándose de la primera, todos dedujeron la verdadera razón por la que ella se había ido de la casa. Y así era.