Cruzar ocho metros de calle, el dilema diario en La Joya

  Guayaquil

Cruzar ocho metros de calle, el dilema diario en La Joya

El puente que une a Daule con Guayaquil redujo el tránsito, pero afectó al peatón.  Las familias demoran hasta 25 minutos en cruzar una angosta calle

Tráfico la joya
Los moradores pasan más de 20 minutos esperando una oportunidad de cruzar las calles, donde ningún carro da espacio para el cruce de los peatones.Carlos Klinger

Que es un caos, que no hay orden y que rara vez es posible ver a un vigilante tratando de descongestionar el área, es lo que denuncian a diario los residentes de las ciudadelas La Joya, Villa Club y Villa del Rey, ubicadas en la parroquia urbana La Aurora; al permanecer a un lado de las veredas esperando que un “buen conductor” les ceda el paso.

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El tráfico es interminable, siempre en horas pico, desde que se construyó el puente que une a Daule con Guayaquil hace dos años, advierten. “Con esto no quiero decir que el puente no sirva, porque sí, sí lo hace... Pero, por favor, es un completo martirio ser un peatón en esta zona. Toda la hilera de vehículos que precisamente desembocan en La Joya, por situarse ahí la salida del viaducto, nos tiene agobiados. Y nadie, absolutamente nadie, nos dice nada”, se queja la residente Denisse Argüello, habitante de la urbanización.

De acuerdo a los habitantes, las horas que registran mayor número de carros y atascos en la avenida principal de La Joya (vial 8), son entre las 7:00 y las 09:00, y las 18:00 y las 20:00; siendo este último horario el más conflictivo.

En el sector, hay al menos seis plazas comerciales, repletas de restaurantes, cafeterías, gimnasio, supermercados, panaderías; un colegio, una iglesia... “En la noche, cuando salimos del trabajo, a todos nos place, como es normal, ir por el pan, salir a cenar o ejercitarnos. Por la cercanía, queremos caminar. Pero en una angostísima vía, de no más de ocho metros, demoramos en cruzar hasta media hora. Eso es una estupidez y lo digo con todas las palabras”, indicó Alfonso Segovia, residente.

EXPRESO estuvo en el lugar tres días de la semana anterior para confirmar qué tan grave es el escenario y constató que, cansado de esperar o de hacer señas con las manos para que los conductores se atrevan a frenar, más de uno se regresó a casa. Con sus niños o sus mascotas. “Voy por el carro. Este caos te obliga a ser parte del estrés vial”, detalló Delia López, habitante de la etapa Zafiro.

“Mi ciudadela, Coral, es de las más difíciles de transitar, tienes carros que quieren ir una cadena de supermercados, otros que quieren ir a una plaza comercial; y a la vez tenemos de vecino el redondel, donde no hay quien frene jamás. Cuando se hizo el puente se advirtió de esta situación, pero ni la Alcaldía ni la CTE hicieron algo. La señalética es nula”, explicó Setty Moscoso.

Son 20 minutos que muchas veces me toca esperar, por no decir a diario. Por último espero y eso es todo, pero ahora está el miedo de que me asalten afuera de mi casa.

Brittany Poveda, residente de La Joya

Frente a esta problemática, EXPRESO preguntó al Municipio de Daule sobre por qué no han colocado más señalética y han solicitado agentes, pero desde el Departamento de Comunicación se limitaron a decir que quienes debían responder eran los agentes de la CTE. Este Diario se contactó con esta entidad, envió vía correo electrónico la solicitud de esa información, además de un pedido de entrevista con el director, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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TRAFICO EN LA JOYA (8561745)
Entre el tiempo de espera y arriesgarse a cruzar la calle, varios residentes prefieren la segunda opción, y llegar pronto a sus hogares.Freddy Rodriguez

En el sitio, uno de los días del recorrido, EXPRESO observó que hubo dos agentes. Le preguntó si su presencia, aunque pasa desapercibida por ser tan pocos, sería permanente; a lo que respondió que lo desconocía, pero que estaban allí por un pedido de los directivos del gimnasio del lugar, uno de los tramos afectados.

“Estoy a punto de irme a La Puntilla o quedarme en Guayaquil ejercitándome. Para el tráfico infernal de mi vecindario, me muevo a otro y no me lleno de estrés. Estos días, apenas cuatro, he visto un uniformado. Pero sé que no durarán, de aquí a mañana se van, siempre es así”, relató Daniel Guerrero, de Villa del Rey.

No hay nada, ni una señal de alto, un semáforo o un paso cebra, simplemente dejan al ciudadano a su suerte a la hora de cruzar las calles, porque a las horas críticas no hay vigilantes.

Roberto Mancilla, residente de Villa Club

“Sales por la mañana a tomar un bus y es un caos, no puedes cruzar la calle. Regresas por la tarde y es otro martirio, más aún por la oscuridad que nos rodea. Es invivible”, señaló Roberto Mancilla, residente en Villa Club, que exige que se instalen semáforos y se pinten pasos cebra. Hoy, ambos, inexistentes a lo largo de casi dos kilómetros.

En esa ruta, por la que se desplazan la mayoría de habitantes que retornan desde Guayaquil a la parroquia La Aurora -integrada por alrededor de 150.000 habitantes distribuidos en más de 60 urbanizaciones, levantadas en una extensión de 70 kilómetros, entre ellas La Joya, Villa Club y Villa del Rey-; la escasa señalética que se observa es la que indica cuándo virar a la derecha o no, y da luces de qué ciudadelas están cerca.

“Por ahí logras ver uno que otro disco Pare que tampoco se respeta. Y es que los carros, con tal tráfico, se mueven a velocidad, como si estuvieran en una carrera. Lo que nos pone más en riesgo”, coincidieron Abel Castro, Britanny Poveda y Luis Delgado, de La Joya.

A veces ves a los vigilantes, pero ya pasando el Taurus, pero nunca donde hay tráfico. Es imposible cruzar, y a veces hay que arriesgarse solo para caminar unos metros a la otra vía.

Setty Moscoso, residente de La Joya

Poveda comenta que la dificultad de cruzar es apenas una de las molestias, otra grande es la delincuencia. “En los últimos cinco meses, los asaltos son a diario. Aprovechan los atascos para atacar a todos: conductores y caminantes. ¿Por qué no se pensó en esto antes? La construcción del puente no está mal, pero la falta de obras o planes paralelos cuánto daño nos está causando”, dijo Poveda.