Guayaquil

Testimonios del COVID-19: “A mí nadie me dijo que me había muerto”

El ciudadano Teófilo Velasco se convirtió en el segundo ‘resucitado’ de la emergencia.  Sus hijas demandarán al Ministerio de Salud por negligencia

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Felicidad. Teófilo Velasco junto a tres de sus cuatro hijas, ayer, en el hospitalCORTESÌA

Teófilo Velasco Ortiz ha dejado de existir civilmente. Fue borrado del mapa de los vivos por aquello que sus hijas describen como “una negligencia horrorosa”. Todo esto después de ser declarado muerto el pasado 23 de marzo en el Hospital del Guasmo, catorce días después de su ingreso por un preinfarto.

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“Yo no sabía nada de esto”. Teófilo Velasco habla con tono aún apagado, pero firme. Está en una habitación de la antigua maternidad Enrique Sotomayor, en el centro, que se convirtió en el hospital al que llegan los pacientes que no son COVID-19. Sus cuatro hijas lo visitan y graban este mensaje para EXPRESO, cuyo equipo es impedido de entrar al hospital.

Teófilo tiene puesta una bata celeste. Está feliz, pero inquieto. No supo nada de lo que pasaba hasta el pasado 30 de abril. “Me preguntaban los doctores: ¿Dónde está tu familia? Y yo no sabía qué responder, porque a mí solo me trajeron aquí, pero nunca le dijeron nada a mis hijas. A mí nadie me dijo que me habían declarado muerto”, explica en un vídeo.

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El caso de este nuevo “resucitado” se suma al de Alba Maruri, una mujer de 74 años que fue dada por muerta el mes pasado y cuya familia honró unas cenizas hasta que un equipo del Ministerio de Salud llegó a decirles que habían cometido un error, que ella nunca murió y que se recuperaba en el hospital del suburbio. Salud investiga ambos ahora.

La historia de Teófilo llegó a este Diario la tarde del 30 de abril, cuando una de sus cuatro hijas, Laura Velasco, publicó en su perfil de Facebook que le avisaron que su padre, dado por muerto hace más de un mes, en realidad estaba vivo, luego de que una amiga de la familia llegue con la noticia de que “su padre las estaba reclamando en el hospital”. A esa conocida, le llegó a través de un grupo de Whatsapp, dice Laura.

Teófilo vive en la cooperativa Santiaguito Roldós, en el sector Fertisa. Es un popular cuidador de vehículos del centro de Guayaquil, en el sector de la calle 6 de Marzo y Aguirre. Don Vela, como le dicen sus conocidos, entró al hospital el 9 de marzo, después de sufrir un preinfarto. Hasta el 21 de ese mes, sus cuatro hijas supieron de él. Luego, simplemente, se esfumó.

Mi papá apareció; pero ahora está muerto en papeles. No existe. Esto vamos a denunciarlo.

Cynthia Velasco, hija del paciente

El 3 de abril, Laura pedía ayuda en Facebook por no saber dónde estaba su padre. La versión oficial era que Teófilo había sido dado de alta, pero durante 16 días nunca pudieron encontrarlo, por eso volvieron al hospital del Guasmo. Esta vez, a preguntar a la morgue. “Los guardias nos dijeron que busquemos entre los NN. Eso hicimos”, recuerda Laura.

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Fue Laura quien vio un envoltorio de cadáver con una etiqueta que decía el nombre de su papá, el 6 de abril pasado. Según el personal del hospital, Teófilo, hasta entonces un NN, había muerto el 23 de marzo.

Ahora, en el marco de su ‘resurrección’, Teófilo explica que jamás firmó un alta hospitalaria, como le aseguraron a sus hijas. “A mí solo me dijeron que me iban a trasladar y me subieron a un carro”.

OficialEl viceministro de Salud confirmó que se indagan detalles de este caso. El primero fue el de Alba Maruri, declarada muerte en otro hospital.
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Laura hizo pública la muerte de su padre, y el 8 de abril subió una nueva publicación. Esta vez para anunciar que lo enterró. Incluyó un grupo de fotos acompañada de algunos familiares afuera del cementerio Parque de la Paz, de Pascuales, el lugar adonde fueron a parar los cadáveres del Ministerio de Salud los primeros días de la emergencia.

Nunca los dejaron pasar, cuenta hoy Tania. “Mi papá aparecía en la página de los muertos (creada por el Gobierno), pero en el cementerio nos dijeron que teníamos que esperar tres meses para poder ir a visitarlo a la tumba”.

Supuestamente mi papá está enterrado en el Parque de la Paz de Pascuales. Así decía la página.

Laura Velasco, hija del paciente

En un post del pasado 23 de abril, Laura nuevamente rendía honores a su padre por haber cumplido un mes de su supuesta muerte. Siete días después ella y sus hermanas corrieron a ver el milagro de la resurrección. “Apenas nos vio se puso a llorar”, cuenta.

Las Velasco no descartan demandar al hospital y pedir la indemnización del caso por el dolor y todas las vicisitudes que tuvieron que pasar. “Esto es una cosa que no le deseo a nadie. Es matar en vida a uno. Y lo peor es que el Ministerio de Salud calla. Nosotros hasta féretro compramos para mi papá y si hubiera muerto en serio, ni siquiera nos dejaron enterrarlo”, resalta Tania.

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Juan Carlos Zevallos, ministro de Salud, aseguró en una entrevista que dio a este medio que después de “la primera resucitada” no se conocían más casos. Ayer, el viceministro de Salud confirmó que el caso de Teófilo está en investigación.

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Las hijas de Teòfilo, en el exterior del hospital donde hoy se encuentra internado.CORTESÌA

Hay preguntas. ¿Adónde fueron a parar las cenizas que honraron los Maruri (el primer caso)? ¿A qué familia pertenece el muerto que le quitó la vida civil a Teófilo? A los Velasco, sin embargo, les preocupa solo una: ¿Quién le va a devolver a él la vida en papeles?

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El personal del Ministerio de Salud, asegura la familia, solicitó los papeles de defunción de Teófilo y no los han devuelto. La entidad no se ha acercado a la familia a aclarar la situación de Teófilo, quien según sus hijas será dado de alta en estos días.

Esto es una cosa que no le deseo a nadie. Es matar en vida a uno. Y lo peor es que el Ministerio calla.

Tania Velasco, hija del paciente.