Guayaquil: La calle Luis Vernaza, un prototipo para refrescar sectores grises
En sus seis manzanas, la arteria del barrio Orellana concentra 85 árboles. Vecinos piden poda. Ciudadanos solicitan que sea ejemplo para otras zonas

Escenario. Lluvia de oro es la especie que más se destaca a lo largo de la arteria.
Que caminar por el sitio es más fresco que en otros sectores del caótico centro. Que los pulmones reciben aire y no el humo de los buses. Que así deben ser las calles de Guayaquil. Son los comentarios que hacen ciudadanos al referirse a la calle Luis Vernaza, en el emblemático barrio Orellana, ubicado en el centro de la ciudad, y que llama la atención de transeúntes y visitantes, por los 85 árboles que se levantan en la vía.
Es como si un manto verde cubriera las seis cuadras que conforman la arteria. Los árboles están plantados en jardineras que separan los parqueaderos; y que, por su frondosidad, las aves han hecho su hogar entre las ramas. Su ruidoso trinar hace especial la caminata de trabajadores, residentes o vecinos de zonas aledañas que sacan a pasear a sus mascotas.

Sitio. La calles está conformada por seis manzanas donde están semvrados los árboles.
Carlos Maridueña es uno de los fundadores del barrio. Lleva 60 años habitando en el vecindario, uno de los más antiguos del Puerto Principal. Sentado en una silla plástica revela a EXPRESO que las especies fueron sembradas hace unos diez años, cuando aterrizó la regeneración urbana, pero que ya van dos años que no se ejecuta un mantenimiento.
En este punto ha ganado el verde y no el gris del cemento. Y es por este motivo que el residente espera que el departamento de Áreas Verdes pode las especies, no que las tale. “Está bien que estén los árboles, pero con un buen mantenimiento, al menos que vengan una vez al mes”, sugiere.
A ese comentario se suma Gabriel Bone, un comerciante que a diario pasa por el barrio, por su trabajo, y a quien le da gusto ver ese “pequeño sendero de bosque”, en una ciudad donde el arbolado urbano lucha por no morir en manos de la plaga de la cochinilla.
Él vive en la ciudadela Ferroviaria y, aunque reconoce que en su sector hay monumentales árboles, confiesa que le gustaría que en el barrio haya más de estas calles. “Guayaquil debería tener más calles así. Sería lo ideal y que quien esté al frente de los proyectos de regeneración debe usarlo como ejemplo”, agrega.
La egresada en Agronomía y residente del suroeste de la ciudad, Daniela Inga, observa que en la zona se registran especies como lluvia de oro y que pronto llegará un nuevo “atractivo”. Se trata de flores amarillas que anticipa que caerán producto del venidero invierno.
También es consciente de que se debe hacer una “pequeña poda de formación”, pues las ramas crecidas obstaculizan las luminarias y pueden convertir el sitio en peligroso, y con ello “invadir” las viviendas.
Líderes barriales y vecinos de otros sectores fueron consultados por este rotativo y coincidieron que a Guayaquil le hace falta más arterias como la Luis Vernaza. Anhelan que sea tomada como modelo para los sectores donde abunda el cemento.
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Hecho. Las ramas son topadas por los ciudadanos, por lo que piden una poda.