Guayaquil: El bolsillo se ve afectado por las trabas a la hora de movilizarse
La demora de la Metrovía e inseguridad obliga al usuario a gastar hasta $ 12 al día

Razón. La inseguridad de los buses urbanos y las demoras de los alimentadores de Metrovía obligan al ciudadano a buscar otros medios de transporte.
Para Jonathan Macías, quien habita en La Pradera, en el sur de Guayaquil, sus opciones de movilizarse se han visto reducidas a tres: gastar más, llegar tarde o exponerse a un robo.
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Desde el cese de operaciones de la Troncal 2 de la Metrovía, las demoras de estos articulados y la inseguridad de los buses urbanos lo han motivado a pagar 12 dólares diarios en taxi para trasladarse a su trabajo en el centro de la ciudad. Esto a la semana le absorbe poco más de 40 dólares.
“Yo uso taxi tres o cuatro veces a la semana. Por mí lo hiciera todos los días, pero ya llega un momento en que no me alcanza el dinero. Pero prefiero pagar 12 dólares por día, a arriesgarme a treparme a un bus y me roben, y no lo digo de paranoico. Ya me han robado decenas de veces en cualquier línea del sector. Y es público los crímenes que en los últimos meses se han cometido en los buses de transporte público”, comenta.
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Sin embargo, este es un hecho que comparten cientos de ciudadanos como Macías. Desde la terminación del contrato de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) con el consorcio MetroExpress -operador de la Troncal 2-, esta ruta ha tenido demoras de más de una hora para la llegada de las unidades.
Sumado a la inseguridad que se evidencia a diario en las líneas urbanas, esto ha orillado a más de uno a gastar más de lo que les permite su bolsillo.
Situación
El tiempo es dinero, y perder tiempo esperando un alimentador no me genera ingresos. Necesitamos que el sistema de la Troncal 2 sea restablecido pronto.
O en casos más extremos, a cambiar sus horarios de salida y entrada en sus trabajos, con tal de no ser asaltados en estos transportes, pues los robos han causado desconfianza a la hora de usarlas. Lo que motiva a más de uno en gastar entre 8 y 14 dólares diarios para llegar a salvo a sus destinos.
Incluso a otros los ha hecho cambiar sus horarios de trabajo, como es el caso de Alberto Beltrán, residente de la ciudadela 9 de Octubre, quien sufrió en el lapso de un mes dos robos cuando volvía de su casa.
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“La primera vez me robaron a eso de las 19:00, y la segunda una hora más tarde, siempre en el bus. Me quitaron todo. Por eso, ahora salgo más temprano del trabajo. Eso me da algo de alivio”, detalla Beltrán, quien ahora sale a las 05:00 de su domicilio para iniciar sus labores a las 07:00 y salir a las 16:00.

Alternativas. Los ciudadanos buscan movilizarse en taxis, taxirrutas o expresos para llegar a sus trabajos, medios que les quitan más de lo que les permite su economía.
Pedido
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Antes del cese de operaciones de la Troncal 2, esta ruta transportaba a diario a más de 45 mil personas a través de las 43 paradas que van desde la avenida 25 de Julio hasta la terminal Río Daule, en el norte de la urbe. Pero ahora ha quedado ‘obsoleta’, a decir de varios usuarios.
Ahora, por esta ruta apenas recorren 16 alimentadoras de las troncales 1 y 3, las cuales fueron asignadas por la ATM para suplir la demanda. Además, cuenta con la presencia de buses urbanos para contribuir con el flujo de ciudadanos.
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Pero la confianza de los usuarios los limita a usar estas últimas unidades. Razón por la que varios han optado por usar también taxirrutas, por pagar expresos o movilizarse turnándose con sus vecinos a puntos cercanos a sus destinos.
“Cuando la Metrovía colapsó nos quedaron los buses urbanos, fueron nuestra única opción. Pero ni una semana tenía desde que comencé a utilizarlo y un sujeto se subió con una pistola a amenazar a los pasajeros. Me quitaron mi celular y computadora, desde ahí me prometí que no más. Ya quedé con la lección y el miedo”, relata Ingrid Hidalgo, quien reside en La Pradera 2.
Usar bus urbano es peligroso, y usar Metrovía implica esperar dos horas un alimentador que llega lleno. Me toca pagar taxi si quiero llegar a tiempo y a salvo.
Ahora ella ha optado por contratar un servicio de expreso, ya que prefiere pagar 70 dólares al mes por un servicio que la recoge al pie de su vivienda y la deja a la entrada de su trabajo en Urdesa.
Por otra parte, ciudadanos con menos recursos también se han visto obligados a hacer más gastos, ya sea pagando doble pasaje de bus y usando tricimotos para salir de sus casas y volver a ellas.
Desiré Ocaña, quien reside en el sur de la urbe, a diario lucha por sus ingresos y mantener a su familia, pero ahora debe gastar menos dinero en su casa para poder ajustar sus cuentas de vivienda con las de transporte.
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Con la Metrovía que ha quedado prácticamente obsoleta, usar expresos sale mejor. No más barato, pero mejor para llegar a tiempo al trabajo.
“Solo de ida al centro me toca pagarle al conductor de una tricimoto para salir a la principal y no estar tarde a la llegada de las unidades, ahí se van 25 centavos, y luego dos pasajes para ir a donde necesito, esos son otros 60 centavos. Luego me toca repetir esto en la tarde. Al final del día se me fueron $ 1,70, cuando solo gastaba 60 centavos”, explica.
Para Alberto Moreno, quien habita en Sauces y trabaja en el sur, urge que el servicio de transporte urbano evite que los vendedores informales se suban en las unidades. “A diario se suben, llegan a pedir dinero o a amenazarte diciéndote que salieron recién de la Peni. Esa táctica sigue vigente, todos lo saben. Pero, ¿alguien la frena? Nadie. En los buses, lamentablemente, falla el control, el servicio podría ser mejor, lo llevamos diciendo hace años, pero la informalidad y los delincuentes camuflados en ellas siguen usando el servicio como si fueran los dueños”, señaló Sonia Zambrano, residente de la Alborada.
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