SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

comunidades porteñas

Barrios de Guayaquil resisten y se activan al caer la noche

En zonas populares del sur y norte de la ciudad se promueven el comercio y la gastronomía. El desafío es generar unión comunitaria

Comedor. Familias acuden a un corredor gastronómico ubicado en las calles 20 y Argentina, suroeste de Guayaquil.

Comedor. Familias acuden a un corredor gastronómico ubicado en las calles 20 y Argentina, suroeste de Guayaquil.JOFFRE FLORES

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • Cuando el centro se apaga, varios barrios de Guayaquil se encienden. Comercio y gastronomía sostienen una vida nocturna que resiste a la inseguridad y a la falta de apoyo.
  • Lejos del centro, negocios, comida y vecinos transforman calles oscuras en espacios activos.
  • Los barrios también se enfrentan al desafío de resistir al toque de queda.

Melanny Benites llegó a las 20:01 del miércoles a un local de venta de ropa femenina ubicado en la avenida Eduardo Solá Franco, en Florida Norte. Revisó tres pantalones y dos blusas que le llamaron la atención. Mientras tocaba la tela, comentaba que esta zona queda cerca de su lugar de trabajo, por lo que decidió adquirir una prenda para usar en un compromiso familiar al día siguiente.

María José Villarroel, administradora del local, la atendía. Finalmente, Benites decidió comprar una blusa y un pantalón. “Aquí encuentro de todo: ropa, zapatos, comida. Salí de mi trabajo y, como el bus pasa por aquí, decidí bajarme y comprar”, dijo la ciudadana, luego de pagar las prendas.

Cuando anochece en Guayaquil, son pocos los espacios comerciales y gastronómicos alejados del centro que se mantienen abiertos. Es el caso de la avenida Eduardo Solá Franco, donde hay al menos 60 locales que ofertan diversos productos y servicios.

Peluquerías, tiendas de ropa, supermercados, farmacias, ferreterías, locales de venta de comidas preparadas, entre otros. Es un corredor comercial que se mantiene vivo cuando otras zonas se apagan.

El norte tiene una Bahía

“Es prácticamente una Bahía. Es la Bahía del norte. La mayoría de locales abrimos a las diez de la mañana y nos quedamos hasta las ocho y media o nueve de la noche. Viene mucha gente de Florida Norte, de Colinas de la Alborada, de barrios cercanos. Y vienen no solo por el precio, sino por la calidad del producto”, explicó la comerciante Vanessa Asadobay, quien vende ropa para niños.

En los últimos años, nuevos corredores gastronómicos han ido brotando en distintos rincones de Guayaquil. Uno de ellos se esconde en el suroeste, entre las calles 20 y Argentina.

Basta acercarse para notar el contraste: de pronto, la penumbra de las vías aledañas se rompe y da paso a un tramo iluminado, vivo, donde el resplandor de los locales y el ir y venir de comensales transforman por completo el ambiente.

Cena. Frente al parque Triángulo, en la ciudadela Martha de Roldós (norte), varios locales funcionan por las noches.

Cena. Frente al parque Triángulo, en la ciudadela Martha de Roldós (norte), varios locales funcionan por las noches.JOFFRE FLORES

El aroma de las carnes al carbón se esparce por la cuadra y se mezcla con el bullicio del lugar, marcando el ritmo de la noche. En medio de ese movimiento, desde uno de los locales, La Chozita, su propietario, Diego Murillo, sale a dar indicaciones, atento al trajín constante de clientes y pedidos.

“Esta era una calle muerta, oscura, vacía. Con un pequeño negocio, con el que empecé, comenzamos a darle vida a esta zona. Luego de la pandemia la situación se volvió muy difícil. Pensé en cerrar, pero luego el apoyo de los vecinos me hizo seguir”, comentó Murillo.

Al establecerse en ese punto, otros comerciantes observaron que comenzaba a nacer un nicho gastronómico, que hoy acoge al menos ocho locales y al que acuden decenas de personas desde distintos sectores.

“Vivimos cerca, acá en la 25, venimos con frecuencia. Es un lugar seguro, nos queda cerca y siempre está activo. Aquí atienden hasta la madrugada”, manifestó David Huayamave, quien degustaba moros con costilla en una de las mesas colocadas junto a la acera.

El contraste con el centro de Guayaquil

Ya envidiaría el centro que sus calles se mantengan así de encendidas por la noche, pero la realidad es otra. EXPRESO ha recogido, desde hace varios años, cómo el núcleo de la ciudad se apaga al caer la tarde. Las puertas de los locales se cierran, el bullicio cesa y también el movimiento de peatones, lo que provoca que la vida comunitaria sea nula.

Por eso, este renacer de ciertas zonas, a través de negocios, muestra que es posible generar espacios activos en barrios donde la inseguridad se ha abierto paso, pero no ha mermado la capacidad ciudadana para resistir.

Ventas. Comerciantes ofrecen diversos productos a lo largo de la avenida Eduardo Solá Franco, en Florida Norte.

Ventas. Comerciantes ofrecen diversos productos a lo largo de la avenida Eduardo Solá Franco, en Florida Norte.JOFFRE FLORES

“Se puede generar, más allá de los espacios gastronómicos, eventos deportivos, actividades para descubrir nuevos talentos y, con eso, tratar de unificar a los barrios y fortalecer mucho más la participación ciudadana”, planteó el líder comunitario Fernando Alburquerque.

Para el también integrante de la Asamblea Local Ciudadana, es importante que el Municipio apoye estas iniciativas con la promoción de una ruta gastronómica en los barrios, que incluya un mapa digital para recorrerlas y conocer su potencial.

Se requiere una ciudadanía potente y vibrante. La principal defensora de su espacio es la misma comunidad.Daniel Pontón, docente de Seguridad

Esto daría fuerza a movimientos barriales como el que hay frente al parque Triángulo, en la ciudadela Martha de Roldós. Decenas de personas degustan todas las noches diversos platos, pero faltan actividades culturales que inviten a quedarse, sugiere el residente Rafael Boada, quien pide que se mejore la iluminación en este sector del norte de la ciudad.

“Más allá de la promoción que solamente se quiere hacer del centro, para la foto y subirla a sus redes sociales para mostrar gestión, considero que aquí también los que nos están debiendo son los concejales”, reclamó Alburquerque, quien cree que los ediles deben involucrarse más en los procesos de activación barrial.

Reemplazar la inseguridad por la vida comunitaria

“Una buena sinergia entre el Gobierno central y el Municipio -que en este caso no la hay-, la empresa privada y también los habitantes podría dar algunas alternativas de conservación para que el barrio se mantenga como un espacio de diversión, vitalidad, impulso de la actividad turística, comercio, comida y entretenimiento”, resumió Daniel Pontón, docente de Seguridad.

Reemplazar la inseguridad por vida comunitaria es algo que también ocurre en la ciudadela Panorama, en Durán, considerado uno de los cantones más peligrosos del país. Sin embargo, esto pareciera desvanecerse en la zona de parqueos, rodeada de restaurantes, cerca de la iglesia católica Santa María Reina de las Familias.

En una esquina se preparan hamburguesas; en otro local se ofrece arroz con menestra y pollo, carne o chuleta; también hay mariscos, shawarmas y otros tipos de alimentos.

Los precios son módicos, lo que atrae a los comensales. Platos desde dos dólares, algunos en combo y con porciones que alcanzan para más de una persona: esa es la tónica.

Sin embargo, los comerciantes son conscientes de la inseguridad que vive el cantón. Eso se refleja cuando prefieren no dar sus nombres. Aun así, cuentan a EXPRESO que el movimiento se da sobre todo los fines de semana.

Esta era una calle muerta, oscura, vacía (20 y Argentina). Con un pequeño negocio, con el que empecé, comenzamos a darle vida a esta zona.Diego Murillo, propietario de La Chozita

Los barrios también se enfrentan al desafío de resistir al toque de queda que, entre el 3 y el 18 de mayo, regirá desde las 23:00 hasta las 05:00 del día siguiente, una medida que ya ha generado rechazo en sectores productivos, turísticos y de entretenimiento.

Entre las restricciones y la falta de apoyo público, los barrios activan la noche urbana.

tracking