Acoso sexual a mujeres: El terror de salir a la calle

  Guayaquil

Acoso sexual a mujeres: El terror de salir a la calle

Voces. Escondiendo sus identidades, tres mujeres decidieron contarle a EXPRESO las traumáticas experiencias de acoso callejero que han vivido como una forma de visibilizar esta problemática

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Un informe internacional revela que la mayoría de mujeres en el mundo han sufrido de acoso callejero.EXPRESO

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Silbidos, miradas que incomodan, gestos, ‘piropos’ y propuestas obscenas... Esta es una realidad a la que se enfrentan a diario millones de mujeres en todo el mundo y que ha sido normalizada por la sociedad, justificándose como una conducta natural de los hombres que los lanzan.

Una de ellas es ‘Greta’ -como la llamaremos ante su postura de no revelar su identidad-. Para su infortunio ha tenido que pasar por estas experiencias desde los 11 años, cuando -mientras regresaba a su casa- un hombre la trató de “mamacita” y le hizo referencia a una posición sexual que quería realizar.

Esta experiencia y otras que ‘Greta’ califica como traumantes, la llevaron a reformularse algunas cosas, entre esas, su forma de vestir. “Me sentí culpable, así que comencé a vestirme con faldas que me llegaban hasta los talones y buzos que me cubrían por completo”, relata.

Lo hizo, dice, como una forma de protegerse y para ver si esas formas de abuso se detenían, pero no, entonces fue cuando entendió que “no importaba la forma en que fuera vestida, las cosas no iban a cambiar porque un acosador te va a asediar así te vistas como monja”.

De ahí, pasaron muchos años hasta que esta joven decidió volverse a sentir “libre” y a vestirse como quería, pero eso no ha cambiado el hecho de aún no sentirse segura al salir a la calle.

Hasta este día no puedo salir a la calle con total tranquilidad.

'Greta'

Y con toda razón. Estos incomodos momentos no han terminado para ella. Durante el confinamiento al que país se sometió durante algunos meses del 2020, tuvo que salir para comprar alimentos y mientras caminaba al supermercado, un hombre que pasaba en una bicicleta se acercó a ella y le tocó los glúteos.

Según el Centro Ecuatoriano para la Prevención y Acción de la Mujer Guayaquil (CEPAM), las escenas de acoso y abuso callejero no se redujeron ni mermaron durante la pandemia y, por el contrario, tuvieron un efecto opuesto: la cantidad de casos y denuncias se intensificaron. Aún con el distanciamiento dictado como medida de prevención, las mujeres siguieron siendo el blanco de este tipo de violencia.

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A esta lista se suma ‘Andrea’, estas “incomodas experiencias” también las comenzó a experimentar a muy corta edad. Cuando tenía 13 años, mientras salía a comprar a una tienda cerca de su casa, un hombre mayor le gritó. “Mamita, que ricos ‘melones’”.

Dentro de su ingenuidad no supo tampoco cómo actuar y, al igual que ‘Greta’, también pensó en ese momento que podría ser su culpa.

Y si bien, esta experiencia fue muy desagradable no fue la peor. Años después mientras regresa de la universidad a su casa, un hombre comenzó a asediarla en un sistema de transporte público y después de varios intentos por acercarse, terminó levantándole el vestido y tocándole la pierna. Sin embargo, esta vez, ‘Andrea’ sí reaccionó. “Me volteé, le di una cachetada y le grité, pero se hizo el desentendido. Lo más frustrante fue que habían muchas personas, pero nadie hizo nada, a excepción de una señora”, cuenta.

A esta interminable lista se suma ‘Carla’. Sus experiencias son más recientes, pero no menos molestas. La que más recuerda tuvo lugar en 2018, cuando un hombre mayor le tocó los glúteos y se hizo el desentendido, todo a plena luz del día y sin mayor reacción por parte de quienes observaban el hecho.

Esta escena se ha repetido incontables veces y de diferentes formas. Claro está que esta joven de 24 años espera que en algún momento las cosas cambien, aunque lo ve utópico. “Yo tengo una hija y pensar que vaya a tener que pasar en algún momento por ese tipo de situaciones es aterrador”, añade.

A esta idea se suma ‘Greta’, quien, a la par, aclara que la sociedad debería comprender más esta problemática y entender que es un trabajo de todos erradicarla. “Sueño con el día en que pueda llegar a mi casa y no tener que preguntarle a mis amigas si llegaron bien a la casa de ellas. Sueño con tomar un taxi y no enviar mi ubicación en tiempo real y no ir pensando en el camino si el taxista se va a meter por otra ruta y me va a hacer daño. Sueño con el día en que pueda salir durante la noche sin tener que enfrentarme a cualquier tipo de acoso. Eso… solo pedimos eso”, enfatiza.

No me siento segura al salir a la calle.

'Greta', 'Carla' y 'Andrea'

Y aunque sus historias podrían parecer aisladas, en una encuesta realizada por EXPRESO a través de su cuenta de Twitter, en la que participaron más de 500 mujeres, se evidenció que esto no es así.

El 74,3 % de las participantes aseguró haber experimentado por lo menos en una ocasión un acto de acoso callejero. “El acoso va desde miradas intensas que me recorren el cuerpo y parece me quieren ver los órganos internos, “piropos” que nadie les pidió y comentarios de muy mal gusto en algunos casos”, cuenta una de las usuarias de la plataforma.

"Una vez iba camino a mi casa y pasa un sujeto en una bicicleta, me da una nalgada, me quede en shock, el tipo salió huyendo en la bici, y yo me sentía ultrajada. Tenía solo 17 años", cuenta otra usuaria.

La realidad es que, desafortunadamente, esta es una constante en muchos países del mundo. Un informe del programa ‘Plan Internacional’, llamado «Inseguras en las calles: experiencias de acoso en grupo en niñas y mujeres jóvenes», revela que la inmensa mayoría de las mujeres en el mundo sufren este tipo de violencia.

Las principales conclusiones de este informe señalan que las ciudades no son espacios seguros para las niñas y mujeres; que esta inseguridad se agudiza todavía más en el caso de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes; y que en muchos de los casos existe falta de protección para las mujeres e impunidad (penal y social) para los acosadores.

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Y son seguramente -en parte- estas razones las que llevaron a ‘Andrea’, ‘Greta’ y ‘Carla’ a coincidir en que, desde su perspectiva, es necesario que la sociedad de un giro en su forma de educación y formación para evitar que esto siga sucediendo, pero también creen que es imperante reforzar las políticas públicas de protección a las mujeres. Sin embargo, a semanas de elegir un nuevo presidente, son muy pocos los partidos políticos con propuestas concretas en este campo.