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Ecuador Plan de Alto Rendimiento retrasos
Byron Guamá (ciclismo), Johana Ordóñez (marcha), Lenin Preciado (judo) y Anggie Avegno (canotaje) se ayudan en la crisis con proyectos personales.Expreso

Sobrevivir, un reto de alto rendimiento

Deportistas que integran el Plan de Alto Rendimiento se apoyan en sus emprendimientos para poder sobreponerse a los incentivos impagos del estado

Ante la crisis que afrontan los deportitas de la elite del país por los incentivos retrasados, muchos se apalancan en sus emprendimientos para poder mantenerse económicamente. No han dejado de entrenar, cumplen rigurosamente las prácticas, pero hoy más que nunca les quedó demostrado que "el deporte no lo será todo, toda la vida". En eso coinciden Lenin Preciado (judo), Byron Guama (ciclismo), Anggie Avegno (canotaje) y la Johana Ordóñez (marcha) quienes venden desde comidas a domicilo, productos de belleza y artículos deportivos, para seguir adelante. Todos son hijos, padres de familia o sustentos de hogar. Cuentan sus historias y cuánto les deben aún. Sobrevivir es la meta.

Preciado, de judoca a vendedor

Lenin Preciado judo emprendimiento
Franquicia. El judoca invierte en una empresa con más de 800 productos.Instagram / @leninstore1

El judo no lo es todo en la vida de Lenin Preciado. El machaleño de 26 años pudo sopesar el retraso en los incentivos del Plan de Alto Rendimiento (PAR) que en algún momento de la pandemia vivió, gracias a dos proyectos: Lenin Preciado Store y una franquicia multinivel brasileña que adquirió.

La tienda que lleva su nombre tiene aproximadamente año y medio. Ahí expende productos como camisetas, jarros, plumas, gorras y todo lo que se pueda personalizar bajo la técnica del sublimado; mientras que en la franquicia, donde lleva menos de un mes, distribuye cerca de 800 productos entre cuidado personal, higiene, perfumes y hasta artículos de belleza.

“No solo hay que ser un buen deportista, sino desarrollarse como persona, sin que eso implique descuidar el deporte, en mi caso judo”, dice Lenin ubicado en la categoría élite de los incentivos del PAR, donde recibe mensualmente 6 remuneraciones básicas.

Preciado, si bien dice estar actualmente al día en los haberes que proporciona el Estado, no estuvo así en los inicio de la emergencia. “Antes estuve impago, pero el mes pasado se pusieron al día conmigo y por lo que tengo entendido con el resto del equipo nacional de judo. Estos (mis proyectos) me ayudaron”, precisó.

El machaleño no ha dejado de entrenar, los Juegos Olímpicos siguen siendo su “obsesión”; eso no le quita las expectativas que tiene con la franquicia, ya que podrá incluso dar trabajo a un equipo que él encabezaría.

“En judo, nuestro entrenador José Romero, y mi padre siempre me han dicho que hay que guardar pan para mayo y esta pandemia lo demostró. Con lo que tenía pude mantenerme en esta crisis”, precisó el judoca, quien ya se visualiza como un empresario. “No solo se trata de crecer en lo deportivo, sino integral”, acota entusiasmado.

Anggie, entrenadora, chef y masajista

Anggie Avegno empredimiento
Negocios. Avegno da masajes en la sala de su casa, además da clases de entrenamientos funcionales y distribuye comidas saludables.Cortesía

La vida está hecha de oportunidades. Esa bien puede ser la ideología de Anggie Avegno, quien con 24 años no solo ha conseguido títulos internacionales de canotaje para el país, sino que se las ha ingeniado para que el deporte no sea su única fuente de ingresos. Ubicada en la categoría desarrollo (2 remuneraciones básicas) del PAR, está al día hasta mayo.

Con un hijo de poco más de 1 año, Ían Saúl, Anggie reconoce que vivió momentos críticos, pero pudo salir adelante apoyada en sus 3 proyectos: clases de entrenamiento funcionales, venta de alimentos saludables y masajes terapéuticos. Siempre teniendo su casa como centro de operaciones.

Lo de entrenadora personal lo inició hace 3 años, casi de la mano con sus estudios de Educación Física, cuya licenciatura está a punto de terminar. Daba las clases a domicilio o recibía a los clientes en casa. Todo cambió cuando recibió la noticia de que iba a ser mamá; fue entonces que nació ‘Casa Light’, un emprendimiento de comida saludable puerta a puerta con su hermana, quien es chef. Para agosto, este último negocio trascenderá a un local físico en Mall El Fortín, donde se ampliará su menú a almuerzos en general.

“A medida que fui estudiando y creciendo, pude darme cuenta que el deporte no es para siempre. Los deportistas debemos tener una fuente de ingresos que no dependa de nadie”, argumenta la canoísta, quien luego de ser mamá retomó sus entrenamientos fijada en los Juegos Olímpicos de Tokio del próximo año.

El tema de los masajes terapéuticos empezó por el gusto de una materia de universidad. Tomó cursos para especializarse hace dos años y medio, y ahora da masajes con ventosas, relajantes y demás. Pese a todas las actividades no ha dejado de entrenar. Rema de 07:00 a 10:00 y de 15:00 a 17:00; fuera de ese horario “sagrado” hace todo.

Guamá oferta desde licras, hasta mascarillas

Byron Guama emprendimiento ciclismo
Productos. Buzos, camisillas y licras de la marca Bytrik ofrece Guamá (d).Instagram / @bytrik

A Byron Guamá la pandemia, en vez de quitarle, le dio. Desde hace algunos años venía analizando junto su esposa, Alejandra Reyes, abrir una tienda de ciclismo en el sector de Cayambe, al norte de Quito, pero la falta de capital lo frenó. Pese a ello, la declaratoria de emergencia, el encierro y la disminución de los ingresos económicos, entre ellos el retraso en los incentivos del PAR, aceleraron el proceso para impulsar con fuerza ‘Bytrik’, tienda virtual de la que hoy se enorgullece.

Distribuye mascarillas, gafas, buff, mochilas, licras, camisillas interiores y muchas cosas más con el respaldo de la empresa nacional Ortíz Design. Eso sin contar que ya empezó también con la oferta de repuestos y próximamente bicicletas.

“Nosotros vivimos del deporte y al ver que empezaron a haber complicaciones con los recursos del Estado tuvimos que ver otras oportunidades”, dice el cuatro veces ganador de la Vuelta a la República, quien en enero de este año, ajeno a toda la problemática del coronavirus, fichó por cuatro temporadas con el equipo Best PC. Hoy es fácil verlo en redes sociales promocionando sus productos.

“Tuvimos 2 meses encerrados y solo había gastos; pese a ello nunca paramos de entrenar, así que hubo que hacer algo y esto nos dio para sobrevivir. Gracias a Dios nos está yendo bien y quizá en un mes más abramos ahora sí la tienda física de Bytrik”, acotó feliz Guamá, quien pertenece a la categoría desarrollo del PAR, donde recibe también 2 remuneraciones básicas al mes (alrededor de $ 772). A él le pagaron hasta mayo.

Ordóñez, lo suyo es el delivery

Johana Ordóñez emprendimiento marcha
Actividad. La atleta, en una de las entregas. No ha dejado de entrenar.Cortesía

Johana Ordóñez no imaginó que lo que fuera el negocio de comida de su madre, por más de 20 años, en Cuenca, le iba a dar ingresos económicos. La declaración de la crisis sanitaria por la pandemia hizo que el restaurante cerrara sus puertas hasta que hace poco más de un mes, con la declaratoria del semáforo en amarillo, surgiera la idea de “revivir” el comedor con las entregas a domicilio, algo para lo que ella es rápida como en la marcha.

Encebollados, sancochos, arroz con camarón y tamales son algunos de los platillos que la atleta ayuda a vender en redes sociales y a repartir puerta a puerta junto a su hermano los viernes y sábado, algo por lo que ella percibe un ingreso adicional que no le viene mal, más aún cuando el incentivo de 5 remuneraciones básicas que percibe en la categoría Alto Rendimiento del PAR le fue acreditado solo hasta mayo.

“Entiendo la situación que vive el país, así que preferí buscar alternativas y mantenerme concentrada en lo mío: el deporte”, dice Johana.

Y es que para ella la pandemia deja grandes enseñanzas. “Nada está planificado. Los deportistas prevemos todo, entrenamientos, viajes, marcas, actividades, pero esto no lo esperábamos. En la vida tenemos también que adaptarnos a los cambios; quienes vivimos del deporte debemos avanzar, por cualquier camino, pero avanzar”, acotó.

Ordóñez no se ve en un futuro poniéndole la competencia a su madre. De pequeña ayudaba a picar y a comprar los alimentos, pero hasta ahí. “Lo mío es la marcha”, remata soltando una carcajada.