Jair Collahuazo y Diogo Bagüí, primer sueño cumplido

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Jair Collahuazo y Diogo Bagüí, primer sueño cumplido

Los jugadores más jóvenes de la pretemporada de Emelec llegan desde las formativas del club. Ambos buscan estar a la altura del reto para este 2023 

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Jair Collahuazo y Diogo Bagüí han compartido en la pretemporada del Bombillo.Cortesía Emelec

El Club Sport Emelec llevó a Córdoba a 28 futbolistas para su pretemporada, pero entre experimentados, nuevos fichajes, campeones, extranjeros y exseleccionados de la Tri, hay dos que crecieron en la cuna azul y hoy viven un sueño. Diogo Bagüí y Jair Collahuazo, quienes se conocieron en el vacacional del club allá por 2014 y ahora el futuro del cuadro eléctrico.

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“No era algo que estaba planificado, solo se dio. El profesor Rondelli nos llamó y estoy muy contento por esta oportunidad, es muy bonito”, empezó explicando Bagüí, coincidentemente hijo de Óscar, un emblemático del equipo que se retiró el año pasado y quien fue asistente técnico del último entrenador, Ismael Rescalvo.

“Mis compañeros son grandes personas, nos recibieron de la mejor manera, estoy muy contento por compartir con ellos, algunos son leyendas del club”, precisó el menor.

Collahuazo califica de “privilegio” estar en la convocatoria, pero que “dentro de la cancha son uno más, fuera somos compañeros; personalmente guardo un poco de respeto al ir a marcarlos”, recalca. El esmeraldeño, quien tiene como referentes a Piero Hincapié y al brasileño Marquinhos, agrega que vivió su cumpleaños # 17 junto a los azules en Córdoba.

“Fue algo muy lindo porque fue mi primera vez lejos de mi familia, pero lo pasé cumpliendo un sueño. Les agradecí a mis compañeros por hacer ese día especial. Me iban a hacer el pasillo, pero se olvidaron, me salvé. Tampoco bailé”, dice sonriendo.

El día que sí les tocó bailar a ambos fue en la presentación de la plantilla, el primer día de la pretemporada. “Ahí no se salvó nadie. Terminamos de comer, bajaron un parlante, se pararon frente a todos, se presentaron y pusieron música. Yo le metí (bailé) una bachata de Prince Royce... Al principio dio un poco de nervios, pero no fue tanto tiempo”, explica primero Bagüí. Collahuazo se inclinó mas bien por una salsa choke. “Yo sí me defendí, me dijeron que bailé bien”.

Bagüí, vástago del tetracampeón con el Bombillo, aseguró que el excapitán le enseñó desde pequeño el sacrifico de militar en el equipo, que hay que luchar por su sueños, de ahí que, pese a tener las posibilidades, iba en bus a los entrenamientos.

“Es verdad (que iba en bus a entrenar), mi padre siempre me enseñó a que si quiero algo tengo que ganármelo, no dármelo fácil. Él, desde muy pequeño, se tuvo que ir de casa, salió a los 14 años y sabe qué es sentir hambre, estar solo, y nos ha enseñado a no estar conformes con eso, ganarnos las cosas. Lo del bus ahora es más peligroso, pero sí fue algo que me fortaleció, a no depender de alguien. Si es una emergencia sí me ayuda, pero siempre intentó buscármela”, aclara.

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Para Collahuazo fue algo similar, aunque cuenta cómo estuvo cerca de irse a Barcelona. “El sacrificio de ahora fueron casi los mismos: ir en bus, ir sin almorzar a entrenar, pero sabía que llegaría mi oportunidad de estar en Primera y debía trabajar en ello. Cuando recién llegué a Guayaquil intenté probarme a Barcelona, pero como era muy caro, crucé al polideportivo de Samanes y eso fue más accesible para mi familia”.

Collahuazo asegura que no ‘comerá’ ansias por sumar minutos. “Estoy tranquilo, mis padres me han inculcado que los tiempos de Dios son perfectos; sé que soy juvenil, pero hay varias competencias, el profe me tiene confianza y si juego entre unos 5 partidos estaré feliz”, precisa.

Bagüí también habla de las oportunidades y no se desespera, aunque admite que una vez que agarre la titularidad no la piensa dejar. “Busco no sentirme afligido por eso, todo tiene su proceso y el momento va a llegar, y cuando llegue aspira a no salir más de allí. Entiendo que por la experiencia y lo que significa estar aquí no arrancaré siendo titular, pero busco ir de a poco, ganar confianza en mí mismo, en mis nuevos compañeros y el momento va a llegar.

Las dos joyas del Bombillo han labrado su camino hasta Córdoba, han sido pareja de centrales y su objetivo es llegar a tener minutos juntos, como en las formativas. Ambos han dejado buenas impresiones en los entrenamientos.