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Colmados de felicidad en Barcelona

El Ídolo le dio vuelta al Clásico del Astillero 226 contra un Emelec que no pudo sostener la ventaja

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Cristian Colmán (9) festeja el gol que le dio la victoria a Barcelona en el primer Clásico del Astillero del 2020.API

Barcelona dio vuelta al 0-1 que adelantó Emelec y se quedó con el Clásico del Astillero 226 del fútbol ecuatoriano. El gol del triunfo salió de la banca y de un jugador que no venía siendo considerado: Cristian Colmán.

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Este se ha bautizado como el partido inmortal de nuestro fútbol gracias al folclor de los hinchas, el color en las gradas, los cánticos de las barras, y ayer en el estadio Banco Pichincha no hubo nada de eso, pero en la cancha sí íbamos a encontrar esos condimentos que lo caracterizan.

Barcelona se alzó como favorito por sus resultados y su forma de juego, mientras que el Bombillo llegaba al duelo inmortal entre dudas y una oportunidad de oro para revivir en LigaPro.

Apenas a los ocho minutos hubo jugada de gol y polémica por penal para Barcelona. El local tuvo una oportunidad clarísima para abrir el marcador, pero Fidel Martínez erró de cara al gol. Era la bienvenida a un duelo que el futbolero venía esperando desde octubre del año anterior. Desde el campo nos daban la bienvenida al Clásico del Astillero.

El juego de Emelec pasaba por los pies de Sebastián Rodríguez. El volante eléctrico era el dueño del medio campo azul, pero el gran inconveniente para los eléctricos era llevar peligro de la mitad hacia adelante.

La posesión se repartía por momentos, pero era Barcelona el que lograba inquietar al portero Pedro Ortiz. Los toreros encontraban marcar diferencias por las bandas con un Mario Pineida y Byron Castillo enchufados con un gran trabajo de ida y vuelta.

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Si Rodríguez era el guía azul, en Barcelona Damián Díaz tenía puesto el frac. El 10 amarillo no solo asistió a Fidel en esa jugada polémica, se cansó de filtrar pases entre líneas que al final no lograron abrir el marcador. Pero el Kitu decía presente en este partido que tanto disfruta.

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Fidel Martínez (c), delantero de Barcelona, celebra el tanto que significó el empate frente al Bombillo.API

Lo más peligroso del Bombillo en el rpiemr tiempo se dio a través de un tiro libre que ejecutó Rodríguez que se fue por arriba del horizontal. Barcelona no pasaba mal en defensa y el DT azul, Ismael Rescalvo, lo iba a notar.

Para el complemento, Facundo Barceló dejó la cancha y en su lugar entró Roberto Ordóñez en busca de mayor peligro.

El cambio ayudó al Bombillo porque ahora tenía un jugador con mayor presencia física en el área y de hecho, a los 15 minutos, un tiro de él se negó a entrar tras una gran asistencia de Bryan Carabalí. Pero esa no sería la única gran intervención de la Tuka.

La supremacía de Barcelona en la primera parte desminuía y Emelec aprovechó.

La Tuka, que fue la apuesta del DT, iba a retribuirle esa confianza a Rescalvo. Había avisado antes y, tras una asistencia de Robert Burbano, inauguró el Clásico.

Ahora el Bombillo era el que se animaba. Con marcador a favor, Barcelona estaba obligado a salir de su campo y esos espacios eran oro para la visita.

Bustos movió las piezas del rompecabezas para la remontada. Fidel, que había tenido la oportunidad de anotar en el primer tiempo, le devolvió el alma al cuerpo amarillo con una ejecución plagada de clase.

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El penal, a lo Panenka, no solo igualaba la historia, también iba a regalar drama para los últimos minutos en este primer Clásico del 2020, que etsuvo a la altura.

Cuando parecía que el cotejo terminaba igualado, Barcelona encontró la victoria gracias a un error no forzado de Leandro Vega y llegó de los pies de un jugador no programado: Colmán.

La fiesta que empezó de color amarillo, quiso cambiar a azul y terminó teñida del color del sol. Los toreros se ponen a un punto del líder, Liga de Quito, y sueñan con adueñarse de la punta.