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Alfredo Campo y un diploma que lo impulsa a más éxitos

El segundo deportista ecuatoriano entre los ocho mejores de los Juegos Olímpicos valoró lo vivido en su primera final. Agradeció el apoyo del país

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En Río 2016, Alfredo Campo se retiró por un accidente tras la primera carrera. En Tokio, el tricolor también empezó con una caída, se recuperó y terminó en el quinto lugar y con diploma olímpico.CORTESÍA

Desde finales de 2019, cuando cerró su mejor temporada en el BMX, Alfredo Campo estaba seguro de que llegaría a disputar la medalla olímpica en Tokio 2020.

Con un ramo de flores fue recibida en Quito, el viernes 30 de julio, la halterista Angie Palacios, tras su destacada participación en Tokio.

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La pandemia hizo que tenga que aplazar un año este sueño. “Mi cuerpo estaba diseñado y programado para estar al 100 % en esta época. Me dan ataques de ansiedad y estrés, mi cuerpo quiere competencias”, confesó en ese momento.

Aprovechó la paralización obligada para ampliar su preparación con la seguridad que cuando se encuentre en el partidor en Japón, estaría en su mejor forma.

“Me siento como favorito, me he ganado ese lugar con el respaldo de mi familia y de quienes han confiado en mi esfuerzo. Es una muestra de que estoy haciendo bien mi trabajo”, comentó en la parte final de la preparación para la cita olímpica.

Y en Tokio lo demostró, evidenciando su fortaleza física y mental al recuperarse de una caída en el primer heat de los cuartos de final, y que además estaba enfocado en cumplir la promesa que hizo en la previa a la cita olímpica: dejar la vida en la pista.

Los fantasmas de Río 2016, donde quedó fuera de competencia por una fractura en el hombro en semifinales, se fueron alejando y con una demostración de dominio de la bicicleta llegó a la gran final.

“Cuando pensamos que las cosas no están saliendo como queremos hay que tener la valentía de levantarse y seguir luchando. Gracias a mi equipo me pude levantar de la caída y llegar a una final olímpica”, resaltó el bicicrosista tricolor.

Quedó a un paso de la anhelada medalla, pero sumó un diploma a su exitoso palmarés, donde figuran preseas doradas en las competencias del ciclo olímpico y un vicecampeonato mundial.

Campo, con la voz entrecortada por la emoción, agradeció por “todo el apoyo que recibí del país. Sentí la fuerza de 17 millones de ecuatorianos en cada pedalazo. Lo di todo, dejé la vida en la pista, me voy tranquilo, con la frente en alto”.

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Alfredo toma el diploma olímpico como una motivación más para seguir buscando éxitos en el mundo del BMX.

“Desde que salí de mi casa, cuando tenía 16 años, busqué disputar una final olímpica. Es una de las sensaciones más hermosas que puedo sentir porque me entrego totalmente a Dios. Salir de la pista sin una lesión ya es una victoria”, analizó el deportista.

La disputa de las medallas en el parque urbano deportivo de Ariake estuvo marcada por la fuerte caída del norteamericano Connor Fields, por la que tuvo que ser trasladado a un hospital.

Sobre lo vivido en sus segundos Juegos Olímpicos, Campo manifestó que “fue una gran experiencia, una competencia muy dura. Todo esto me lleva a pensar que puedo conseguir más logros para el país”.

También calificó como “un sueño que me llena de orgullo” el haber competido con una bicicleta de su propia marca, Alcavi, que además llevó los colores amarillo, azul y rojo, y el número 593 que lo ha identificado en las pistas de todo el mundo.