
Misión Artemis II: El peluche de un niño de 8 años que viaja a la Luna
Un peluche diseñado por un niño de California viaja en la nave Orión para marcar la gravedad cero hacia la Luna
La misión Artemis II de la NASA no solo transporta a cuatro astronautas hacia el lado oculto de la Luna; también lleva a bordo a 'Rise', un pequeño peluche diseñado por un niño de ocho años. El juguete servirá como el indicador de gravedad cero durante los diez días que durará la travesía de la nave Orión, un hito que busca reescribir la historia de la exploración espacial.
Lucas Ye, residente de Mountain View, California, se adjudicó este privilegio tras vencer en un certamen internacional que congregó a más de 2.500 estudiantes de 50 países. Su propuesta fue seleccionada por la propia tripulación para representar el ingenio de las nuevas generaciones en este retorno al satélite terrestre.
El concepto: Un puente entre Apolo y Artemis
El diseño de 'Rise' es una personificación de la Luna luciendo una gorra de béisbol, decorada con la imagen de la Tierra y detalles de galaxias en su visera. La inspiración de Ye proviene de la icónica fotografía 'Earthrise', capturada en 1968 durante la histórica misión Apolo 8.
Esta conexión emocional fue fundamental para el jurado, integrado por los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen. Koch resaltó que el peluche vincula el legado de las primeras exploraciones lunares con la ambición del programa actual, sirviendo como un recordatorio visual de los avances científicos logrados en casi seis décadas.
Una tradición que nació con Yuri Gagarin
Aunque parezca un detalle menor, el uso de estos objetos es una tradición que data de 1961, cuando Yuri Gagarin llevó el primer indicador de ingravidez en la Vostok 1. En la misión previa, Artemis I, el lugar lo ocupó un muñeco de Snoopy, manteniendo viva esta costumbre que ayuda a los tripulantes a visualizar el momento exacto en que entran en órbita.
Tras ganar el concurso, Ye y su familia viajaron al Centro Espacial Kennedy en Florida para presenciar el despegue. El menor, emocionado por ver su creación rumbo al espacio, calificó la experiencia como un momento de absoluta felicidad, marcando así el inicio de una nueva era en la que el talento infantil tiene un espacio en el cosmos.