Ingenio y pasión por la investigación, pese a las limitaciones

  Ciencia y Tecnologia

Ingenio y pasión por la investigación, pese a las limitaciones

La producción científica en Ecuador es loable. Los temas relacionados con la salud sobresalen, especialmente los de COVID-19. Hay más de 130 trabajos

Collage para Especial de fin de año 2021
CollageIlustración Miguel Rodríguez

La pandemia de la COVID-19 trastocó el estilo de vida de millones de ecuatorianos, y aunque la vacunación dio algo de tranquilidad, el temor al contagio aún permanece debido a nuevas cepas como ómicron. Ante este panorama, hacer investigación se ha convertido en un verdadero desafío para los científicos del país, quienes no se han amilanado y, por el contrario, se abocaron en este 2021 a producir y producir.

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Los temas sobre salud se llevan el primer lugar, especialmente los vinculados a la COVID-19. “Se vivió una ‘covidización’ de la investigación, como la denomina el doctor Madhukar Pai (investigador nacido en India). Los expertos dejaron a un lado sus proyectos y se involucraron en temas relacionados con el mortal virus”, expresa el doctor Enrique Terán, miembro de la Academia Ecuatoriana de Medicina y de la Academia de Ciencias del Ecuador e investigador de la Universidad San Francisco de Quito, USFQ.

Según la base de datos PubMed, los 1.136 estudios registrados en el (2019) aumentaron a 1.833 hasta junio de 2021, 130 están relacionado a COVID-19. Y, aunque la pandemia permitió hacer investigación a gran escala en otros países, no así en Ecuador, donde se elaboraron normas y barreras para dificultar la investigación, lamentan los entrevistados. Sin embargo, los científicos ecuatorianos han demostrado que la pasión por la ciencia es superior a las adversidades. Aquí una pequeña muestra de los estudios desarrollados.

  • La secuenciación del genoma de la COVID

Lograr secuenciar el genoma del coronavirus es de gran relevancia porque permite obtener información muy precisa de las variantes del virus que están circulando en el país. Y de ser necesario, hacer un cerco epidemiológico y así evitar que el virus se propague; además de permitir actualizar el PCR y las vacunas, explica el microbiólogo Paúl Cárdenas, investigador que lideró el equipo del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito.

Doctor Paúl Cárdenas, microbiólogo de la USFQ
Paúl Cárdenas, investigador que lideró el equipo del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito.Cortesía

Hasta el momento han analizado más de 2.000 muestras de pacientes con el virus que les llega de hospitales públicos y privados, e identificado unas 300 variantes en Ecuador (de las 6.000 que se han registrado en el mundo).

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Aunque delta es la de mayor circulación, es muy probable que la variante ómicron la desplace, dice Cárdenas, quien enfatiza que al estudio de secuenciar se han sumado la UEES de Guayaquil, la Pontificia Universidad Católica de Quito, la UTPL y el Inspi.

Según el doctor Fernando Espinoza, director general del Centro de Investigaciones de la UEES, este centro de enseñanza superior ha sido la universidad del Ecuador que más secuencias ha realizado del SARS COV-2. “Oportunamente secuenciamos la variante inglesa, brasileña, la andina, de nueva York, entre otras. Actualmente tenemos secuenciadores de ácidos nucleicos de última generación que nos permitirán continuar en la vigilancia genómica en 2022”.

Otro estudio innovador corresponde al del doctor Andrés Caicedo,  sobre trasplante de mitocondrias y que en este 2021 ha arrojado resultados nuevos sobre el potencial de regenerar tejidos.

  • 34 síntomas posinfección

34 síntomas pos-COVID-19 (de los 50 que hay en el mundo) han sido detectados en el primer estudio llevado a cabo por el doctor Fabricio González Andrade, profesor e investigador de la Universidad Central del Ecuador, y publicado en la revista The Lancet Regional Health-Américas, del Reino Unido.

Doctor Fabricio González, Universidad Central del Ecuador
Doctor Fabricio González Andrade, profesor e investigador de la Universidad Central del Ecuador,Cortesía

Participaron 1.366 pacientes de 18 a 54 años, hombres y mujeres, el 17 % experimentó (hasta 4 semanas después de la infección) fatiga crónica, dolor corporal, de cabeza, rinorrea, falta del gusto y olfato, y alteraciones del sueño. Incluso en los casos de infecciones leves.

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Un estudio relevante si se considera que la OMS declaró hace 3 meses al síndrome pos-COVID como una enfermedad de importancia pública. “El Estado debería ofrecer el servicio pos-COVID en hospitales públicos, y sumarse los privados, pues debe considerar que son más de 500 mil las personas afectadas y las secuelas a largo plazo podría ser muy graves: daño pulmonar, neumológico, renal y hematológico”, expresa González, médico genetista e internista, quien añade que también debería haber médicos que se dediquen a estudiar esta sintomatología.

  • A mayor altura, menor riesgo de ACV

Los científicos de la Universidad de las América, UDLA, estudiaron por primera vez la relación entre accidente cerebrovascular (ACV) y la altura. Y determinaron que las personas que vivían a mayor altitud tenían menos probabilidades de ser hospitalizadas o morir a causa de un ACV. Este efecto protector fue mayor entre los 2.000-3.500 metros, y disminuyó al superar los 3.500 metros.

Doctor Esteban Ortiz, investigador de la UDLA
Doctor Esteban Ortiz, investigador de la UDLACortesía

¿La razón? Es que probablemente las personas que viven a gran altitud se adaptaron a las condiciones de bajo oxígeno, pudiendo desarrollar más fácilmente vasos sanguíneos nuevos y así ayudar a superar el daño causado por un ACV.

En el estudio, publicado en la revista Frontiers in Physiology, se utilizaron datos hospitalarios de 100 mil pacientes con la enfermedad que se recopilaron durante 17 años, recalca el doctor Esteban Ortiz, investigador de la UDLA, y quien formó parte del estudio. Hace énfasis en que esta universidad ha desarrollado otros estudios en que se relaciona la altura con el riesgo de enfermedades cardiovasculares así como el exceso de mortalidad a diferentes altitudes durante el brote de COVID-19 en Ecuador, y agrega que  hasta la fecha han realizado más de 75 publicaciones sobre COVID-19.

TEXTUAL:

"La pandemia nos deja el aprendizaje de lo importante que es construir un sistema de ciencia y tecnología sólido. Somos el país que, en comparación con otros de la región latinoamericana, menor cantidad de pruebas PCR hace y es porque aun no hemos podido crear esa cultura de tener facilidades para crear las propias. El Ministerio de Salud Pública, MSP, desde el inicio de la pandemia, podría haberse apalancado en la Academia de Ciencia, pedir el apoyo de la universidades para trabajar en conjunto. La Senescyt lamentablemente se ha convertido en los últimos años en un organismo solo para marcar requisitos de ingreso a las universidades, pero ha perdido su norte y su rol básico de ser el rector de la ciencia y tecnología, expresa el doctor Enrique Terán, farmacólogo, miembro de la Academia Ecuatoriana de Medicina y de la Academia de Ciencias del Ecuador

Doctor Enrique Terán, investigador de USFQ
Doctor Enrique Terán.Cortesía