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Martín Pallares | Que los jueces se tomen fotos

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¿Qué tiene que ver la legitimidad de una sentencia con el hecho de que los jueces quieran o no tomarse una foto?

No ha sido solo una vez. Ni dos. Han sido tres: tres ocasiones en las que los más altos voceros del Gobierno, incluido el mismísimo presidente Daniel Noboa, han embestido contra la Corte Constitucional por el hecho de que sus miembros, dicen, no dan la cara o no quieren tomarse una fotografía. El argumento es tan tonto y por eso mismo tan desconcertante que merece detenerse a analizarlo: no es un hecho menor que un presidente diga, en una alocución pública, que no se puede permitir “que nueve personas entronadas que no quieren salir en foto vienen y nos tiran abajo las leyes que les pueden dar seguridad…”. Esa misma idea peregrina y tan desubicada que despierta sospechas, la han repetido al menos dos de sus alfiles: la ministra de Gobierno, Zaida Rovira, y el presidente de la Asamblea, Niels Olsen. ¿Qué tiene que ver la legitimidad de una sentencia con el hecho de que los jueces quieran o no tomarse una foto? Decir que los jueces actúan irresponsablemente por no dejarse tomar fotos o por no explicar públicamente el contenido de una sentencia es absurdo. Los jueces, ha dicho Noboa refiriéndose a la suspensión de varios artículos de sus leyes, “No se hacen cargo…”.

Aquí la pregunta es: ¿por qué insisten tanto en un disparate? Hay, al menos, dos posibilidades. Una, que son de una ignorancia tan supina que confunden las decisiones judiciales con los anuncios que hacen los políticos. ¿Nunca han escuchado eso de que los jueces hablan por sus sentencias? Una ignorancia burda se podría explicar, quizá, porque el presidente y otros voceros pertenecen a una generación que ni conocen ni tienen valores democráticos: hablan de democracia pero no la conocen. Es más, es muy posible que si los conocieran se declararían enemigos de esos valores porque les resultarían fastidiosos e incómodos Esa podría ser, quizá, la única explicación para que confundan fotografías con legitimidad y que crean que un juez que no se deja tomar fotografías (en verdad ninguno se ha negado) actúa de forma clandestina y por fuera de la ley. La otra posibilidad, que no hay cómo descartar, es que existe un guion, y que la supuesta estupidez de lo de la foto no es exactamente una estupidez sino parte de una estrategia para llevar a cabo un plan siniestro. El hecho de que hayan repetido lo de la foto varias veces podría llevar a esa conclusión. ¿Disparate o estrategia? Ya se verá.