Ciencia y Tecnologia

Ecuador tiene su primera y única mujer en Infinity E-Sports

Geovanna Murgueitio es la primera y única mujer ecuatoriana en sumarse a uno de los equipos de e-sports más importantes de Latinoamérica. En dos meses sobrepasa los 20.000 seguidores

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Geovanna, o mejor conocida como Squirrels en el mundo gamer, acaba de obtener su título de nutricionista en la Universidad de Guayaquil.Expreso
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La industria de los videojuegos es otro de los sectores que las mujeres van conquistando de a poco. Ya no únicamente con puestos administrativos en compañías desarrolladoras a nivel mundial, sino que también demuestran la capacidad de sentarse frente a una cámara y liderar comunidades de espectadores que sobrepasan las cuatro cifras.

Según datos de la Interactive Software Federation of Europe y la organización estadounidense Entertainment Software Association, un 46 % de la totalidad de jugadores son mujeres; mientras que el 54 % restante son hombres.

¿Qué reflejan los números? Que el apego hacia los videojuegos dejó de tener un género y que las grandes compañías deciden apostar con mayor fuerza por el lado femenino.

Sin irnos tan lejos, en Ecuador, una joven de 25 años recién graduada de la carrera de Nutrición en la Universidad de Guayaquil, logró capturar la atención de uno de los equipos de deportes electrónicos más grandes de Latinoamérica: Infinity E-Sports.

Su nombre es Geovanna Murgueitio y desde agosto se desempeña como creadora de contenido para el equipo latinoamericano luego de ser la elegida de entre un sinnúmero de postulaciones.

Ella hace transmisiones en vivo diariamente de diversos videojuegos, elabora clips de sus mejores momentos, realiza sorteos y a través de ello incrementa su comunidad gamer.

“A veces nos podemos equivocar en la selección, como pasa en cualquier trabajo, pero en el caso de ella estamos muy felices y suma muchísimo que tenga esa formación profesional. No todos los streamers la tienen. Por más que sea algo tácito ayuda en un montón de aspectos, esto no se trata únicamente de prender la cámara y ponerse a hablar”, cuenta Nicolás Lescano, director de comunicación de Infinity, al ser consultado por la guayaquileña que ya acumula más de 20.000 seguidores en Booyah!

Para la también conocida como Squirrels, lo que la diferencia de los hombres streamers es su “dulzura”, una de las razones por las que su audiencia crecería en mayor medida en comparación al sexo opuesto.

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Los streamers hombres se molestan, insultan, rompen el computador. Sí hay mujeres que se enojan, pero más nada, es mínimo. Incluso yo escucho a muchas personas o leo mucha gente en el chat que dice ‘ay qué linda se ve cuando se enoja’ y no sé por qué”, cuenta mientras ríe.

A pesar de haber iniciado en esto de manera profesional hace apenas dos meses, Geovanna tiene clara su manera de mostrarse ante la audiencia. “Mi postura frente a la cámara es no mostrar demás. A mí me gusta que me vean por mi contenido, por quién soy y por cómo juego. No que estén pendientes de lo que se ve”, explica y aclara que no juzga a nadie y que “cada quien realiza su contenido como guste”.

El hecho de que una streamer mujer decida llevar un escote durante su transmisión (simplemente porque le dieron ganas de lucir así) no significa que tenga segundas intenciones. Sin embargo, para Geovanna, es muy fácil identificar a la persona que le interesan realmente los videojuegos y a otras que están ahí nada más para captar espectadores.

Cuando Geovanna tomó la decisión de incursionar en los e-Sports sus padres no lo sabían. Ella estaba en Ambato en el internado que le permitiría completar su carrera profesional. A su vuelta a Guayaquil no dudó en comentarlo y, de inmediato, recibir su apoyo total.

“Yo hago transmisiones con un fondo verde. Y fueron mis padres quienes me ayudaron a pintar la pared, a adecuar un aire acondicionado, a que todo quede listo de manera óptima. Incluso cuando estoy en vivo mi mamá se preocupa por pasarme la comida”.

Una vez que la pandemia cese, su intención es llevar de la mano las transmisiones y su profesión de nutricionista. “Lo bueno de esto es que puedo tener mi propia cartera de pacientes, organizar mi tiempo y combinar ambas pasiones. No busco trabajar en una institución”, finaliza.